Un mercadillo alemán entre las vitrinas navideñas de Quito

- 15 de diciembre de 2017 - 17:23
Los establecimientos se encuentran hasta el 24 de diciembre.
Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

Soldados de madera, figuras de abuelitos con frondosas barbas, colgantes en forma de estrella y hasta portainciensos (...). No hay límites a la hora de crear adornos para la época de Navidad.

En los centros comerciales, los ávidos clientes pueden encontrar diversos artículos con novedosos diseños que pueden dar un toque cálido en la época de pascua. Todo es cuestión de ubicar un lugar donde se ofrezcan atractivos objetos.

Esa es la ilusión que lleva en mente Ulrike Kotte, una ciudadana alemana que llegó a Ecuador en 1966 y que hasta la fecha procura mantener el aire navideño de su tierra germana.

Esta mujer, de rostro amable, jovial, dinámica y un buen manejo del español, recordó que llegó al Ecuador apenas contrajo nupcias. Su esposo lo conoció en Canadá. De esa unión tuvo dos hijos ecuatorianos. El primero radica en España y el segundo, en Brasil. Aunque sus vástagos dejaron el suelo ecuatoriano, la ciudadana europea no lo hizo. Al contrario, afianzó sus raíces para promocionar las costumbres de Alemania.

En 1979 inició su emprendimiento con la comercialización de lámparas. Con el paso del tiempo se dedicó a la venta de artículos, recuerdos y bocadillos propios de la tierra germana.

Ahora, esta emprendedora se convirtió en una promotora de las costumbres de ese país. Ulrike no niega que hay un ambiente alegre en las navidades ecuatorianas, pero reconoció que en su natal país existe un aire distinto y que a veces extraña. La nieve, el frío; pero, sobre todo, el fuerte aroma a comida. "En esa época, en mi país, huele a castañas fritas, almendras enconfitadas y vino tinto caliente con especerías. La gente lo bebe mucho para calmar el frío", recordó.

La nostalgia de su tierra motivó a Ulrike a formar parte de la celebración de los mercadillos de Navidad. Son espacios tradicionales que se crearon en los mercados de la Baja Edad Media porque los ciudadanos llegaban a estos lugares para proveerse de comida.

La Cámara de Comercio Ecuatoriano Alemana promueve esta celebración. En el centro comercial Naciones Unidas (CCNU) se encuentra este particular mercadillo. Ulrike es una de las primeras fundadoras de este tradicional punto de compras, que abrió sus puertas el 5 de diciembre de 1979.

En la actualidad importa estos artículos europeos y los distribuye en su almacén. Los clientes pueden encontrar algunos de los populares dulces de esa tierra. Uno de estos es Lebkuche, que significa pan de especias.

Este bocadillo se compone de frutos secos, miel, harina, azúcar, huevos, mazapán. Además de especias como el anís, jengibre, cardamomo, cilantro, canela, entre otras. Es uno de los alimentos más populares de Alemania porque en 1927 los panaderos lo registraron como una galleta protegida por las leyes de alimentos de ese país. Lebkuchen es muy popular en Núremberg.

También distribuye un pan navideño llamado Stollen, originario de la ciudad de Dresden. Es dulce y está relleno de pasas, almendras o nueces. Se lo come caliente, frío o tostado. La historia detalla que inició en el siglo XIV, el cual se regalaba a los obispos como un presente navideño.

Un toque cálido en el hogar

La decoración navideña es otra de las ilusiones de esta emprendedora. Ella recordó que su gusto por la decoración la aprendió de su madre Anne Marie, quien tenía un afán por adornar el árbol, mientras preparaba las tradicionales salchichas fritas, la ensalada de papa o ganso al horno.

En el mercadillo, los clientes podrán encontrar los famosos Schwibbogen, unos candelabros que se originaron en los Montes Metálicos (Erzgebirge) en Sajonia. Estas figuras se originan de 1740 cuando se construyeron unos arcos de metal para guiar a los mineros durante su retorno a casa.

Otro de los artículos que se podrá encontrar son los populares Cascanueces (Nussknacker), figuras en forma de soldados. Al principio se los hacía de metal, especialmente en bronce, ya que antes se los usaba como cascanueces, pero con el paso de los siglos se convirtió en una figura decorativa. Su precio siempre depende de la mano de obra y tamaño.

En el local también se encuentran estrellas de Navidad, árboles, casas diminutas con luces y adornos de nieve. Este mercado atenderá hasta el 24 de diciembre. Si desea visitarlo se encuentra abierto entre las 12:30 y las 19:00. (I)

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