Especial Fin de Año

Un duelo de riesgo al perder un familiar

El personal de salud enfrenta a la frustración ante las muertes.
27 de diciembre de 2020 22:44

La pandemia llegó a nosotros inesperadamente, sigue siendo desconocido todo lo que lo atañe. Hemos perdido mucho y se sigue perdiendo aún. El hecho de tener un familiar que muere por coronavirus nos lleva a un duelo de riesgo, más complicado de lo normal, porque al dolor de la pérdida se añade lo inesperado y el hecho de realizar los ritos de despedida.

Esta crisis también nos lleva a un duelo anticipado cuando el paciente ya ingresa a la unidad de cuidados intensivos y en Guayaquil, donde los pacientes no lograron llegar al hospital, murieron en casa creando un sentimiento doble vínculo por un lado; dolor por la muerte e impotencia y a su vez repugnancia por la descomposición del cadáver y el miedo al contagio y a su propia muerte. Genera sentimientos y pensamientos mezclados que producen culpa y detienen ese proceso natural de duelo frente a la pérdida afectiva del ser querido y la pérdida de nuestra vida cotidiana.

Se termina el año y aun no recobramos lo que fuimos o lo que hacíamos, lo que teníamos y a quienes teníamos a nuestro lado. Y hay una especie de incredulidad y de desarme en cuanto a los mecanismos defensivos que lleva a rebeldía de la ciudadanía producto del hastío, de la ansiedad por las limitaciones y de la depresión por todo lo perdido.

La psicóloga Rosa Cepeda atendiendo una consulta vía telefónica en esta pandemia. Foto: Cortesía

Frente a esto ¿qué debemos hacer?

Expresar libremente esos sentimientos de tristeza, enfado o bloqueo. Realizar videoconferencia o reuniones por las redes sociales y planificar como se quiere honrar a ese ser querido luego del confinamiento.
Cuidarse a sí mismo, su salud física, mental.

Buscar apoyo profesional.

Tomar en cuenta a las personas vulnerables de desarrollar un trastorno neuropsiquiátrico: los que tienen antecedentes, los niños adolescentes o de la tercera edad.

El personal de salud que se expone no solo al virus con el temor a contagiarse y contagiar a sus seres queridos, sino también se enfrentan a la frustración ante las muertes. Lo que podría desarrollar rabia impotencia, pensamientos rumiativos recurrentes que podrían desencadenar en un trastorno del ánimo o en una patología grave. (O)

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