SOS para animales de Monte Sinaí

06 de julio de 2013 00:00

En sus ojos se reflejaba el temor. Habían pasado muchos días de abandono, de hambre, de miedo. Por eso, cuando vieron el grupo de humanos que se acercaba, los perros instintivamente se ocultaron. Pero poco a poco comenzaron a acercarse. Las personas habían llegado con comida y eso los atrajo. Parecían saber que esos hombres y mujeres no les harían daño sino que estaban ahí para ayudarlos.

Así, armados con un poco de paciencia y con mucho cariño, los voluntarios de varias fundaciones de rescate y ayuda animal lograron ganarse la confianza de estos canes, los cuales quedaron sin hogar tras los desalojos que ha realizado el Gobierno en el sector de Monte Sinaí.

Sus casas fueron derribadas y sus dueños, al marcharse, cargaron con camas, colchones, electrodomésticos... pero a ellos los dejaron. Hoy los animales dependen de la caridad de los vecinos, quienes en medio de su pobreza les dan algo de comer. Pero no es mucho lo que pueden hacer, como dijo una mujer: “A veces no tenemos ni para comer nosotros”.

Por eso, en la zona se ha vuelto común ver a los perros deambular por esas calles de tierra, soportando la intemperie y buscando comida entre la basura.

La Prefectura del Guayas proyecta crear un canchón con el fin de acoger a los animales rescatadosZahyra Jorgge lidera la fundación Un Perro Fiel y su amor por los animales la llevó a apersonarse del problema en esta zona marginal de Guayaquil, donde pedazos de madera esparcidos o pequeños montículos de cemento y ladrillo muestran los lugares donde, semanas atrás, se levantaban las viviendas irregulares. “Nosotros hicimos un recorrido previo por las cooperativas Thalía Toral 1 y 2 y Las Marías, para conocer la situación de los animales. Contabilizamos más de 80 perros desde la Perimetral. Ellos, movidos por el hambre, han empezado a bajar desde Monte Sinaí tratando de hallar comida. No hay tantos gatos, pues estos sí han sido acogidos por la gente”.

Tras el periplo, Jorgge buscó el apoyo de otras asociaciones para socorrer a los animales. La respuesta fue inmediata. Fundaciones y colectivos como Rescate Animal, Trato Ético Animal (TEA), Fundación Amigos de los Animales (FADA) y Por el Respeto Animal (PRA) se unieron al llamado. Todas se conforman por voluntarios y no cuentan con patrocinio alguno. Por eso, en las redes sociales pidieron donaciones. Así reunieron alimentos y medicinas para las mascotas. También contaron con el apoyo de la veterinaria Mascotas y algo más, que donó medicamentos y cuyo personal brindó el servicio médico; y la Unidad de Rescate Animal de la Prefectura del Guayas, que prestó jaulas para llevarse algunos canes que requirieran tratamiento.

El punto de encuentro de la caravana solidaria fue la vía Perimetral, a la altura de El Fortín, en la denominada “entrada de la 8”. A partir de ahí las camionetas emprendieron el viaje escoltadas por un oficial y seis policías pertenecientes al circuito Monte Sinaí del Distrito Nueva Prosperina.

El convoy inició en forma triste. En una vereda encontraron un perro pequeño de unos 4 meses, convulsionando. Al parecer había sido atropellado y tenía moquillo (una enfermedad mortal e incurable). Estaba en etapa terminal. Tras una revisión médica, el diagnóstico fue duro para todos pero inevitable, el animalito fue “dormido”. Poco después ocurrió lo mismo con otro can, que también tenía moquillo.

Pero el dolor por los dos sacrificios fue paliado por la alegría de poder ayudar a los otros animales, que, según Jorgge, presentaban sarna, hongos, TVT (enfermedad de transmisión sexual) y desnutrición, entre otros problemas.

Los voluntarios de las fundaciones se acercaban a los perros para darles comida y los moradores sacaban también  sus mascotas para que las examinaran. Casi todos tienen perros o gatos, pero por las condiciones en que viven, los animales tienen pulgas o están enfermos. A Pinky, el perro que Guillermo Castro, vecino del sector, tiene hace años, le aplicaron un desparasitante y un medicamento antipulgas. “Me parece una buena labor la que están haciendo por los animalitos”, comentó el hombre.

Elsa Guerrero también recibió con agrado la ayuda. Tiene tres gatos, dos de ellos nacidos hace 15 días. Para ella, Pepita, Michu y Nacho son parte de su familia. Por eso, la funda de comida que le donaron es valiosa. “Es la primera vez que se ve esto por acá, ojalá lo hagan más a menudo”.

Leonardo Beltrán, propietario de Mascotas y algo más, examinó  un perro tras otro. A muchos los inyectó y les dio medicinas, pero cuando llegó el caso más grave solo dijo: “Este perro requiere de un tratamiento largo, de mucho cuidado”. Era Blanca, una perrita criolla a quien todos en el sector conocen y le dan comida, pero que presenta un problema de sarna y TVT.

Martha Moreira la alimenta hace cerca de un año, cuando apareció en el lugar. La Unidad de Rescate Animal de la Prefectura se llevó a Blanca, en medio de las despedidas de los vecinos. “Es triste que se vaya, pero es por su bien”, comentó Martha a su hija de 6 años, quien se había encariñado con la perra. “Las autoridades no han hecho un plan de contingencia para los afectados no humanos por los desalojos”, lamentó Mónica Chonillo, defensora de los derechos animales.

La activista recordó que, además del sufrimiento que se causa a los animales, el abandono les puede acarrear un problema de salud. “Los perros van a los basureros y rompen las fundas, como ya está ocurriendo en la entrada de la 8; pueden morder y atacar a las personas, transmitir enfermedades y provocar accidentes de tránsito. Es un problema complejo en el que no se ha pensado”.

Según ella, las fundaciones están dispuestas a reunirse y colaborar con el intendente Julio César Quiñónez, secretario técnico del Comité Interinstitucional de Prevención de Asentamientos Humanos Irregulares, “porque este problema va a seguir y no tenemos la capacidad para acoger a miles de animales que son los que van a quedar sin hogar en los próximos desalojos, como los que se harán en la Isla Trinitaria”.

La jornada inició a las 10:00 y se extendió hasta pasadas las 14:00. Se logró rescatar cinco perros en precarias condiciones y se repartió comida entre los demás animales y familias con mascotas. Las fundaciones tienen previsto realizar otra jornada mañana y en los próximos fines de semana. Por eso piden más donaciones. Los contactos pueden hacerse por medio de los perfiles en Facebook o Twitter de cada agrupación, o al teléfono 0996918705, de Zahyra Jorgge.

Preocupación entre familias

María (nombre protegido) está triste. Tiene dos perros y le han dicho que cuando la reubiquen en Socio Vivienda no van a permitirle tener animales en su nuevo hogar. “Es difícil, porque los animalitos son parte de nuestra familia. ¿Cómo vamos a dejarlos?”, señaló la mujer.

La misma interrogante tienen sus vecinos. Pero funcionarios de la Zona 5 del Miduvi le confirmaron vía mail a Alexandra de Valencia, presidenta de Trato Ético Ánimal (TEA), que las familias pueden llevar a sus mascotas a las nuevas casas. “Lo que no se permite es llevar gallinas, patos, pavos, cerdos y otros animales domésticos y aves de corral que utilizan para la crianza", dijeron las autoridades.

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