Yachas y curanderos de Sigchos trabajan en conjunto con el hospital

- 12 de julio de 2018 - 00:00
El reconocimiento del Ministerio de Salud Pública ha sido importante para la medicina tradicional ya que respalda e impulsa ciertas prácticas.
Foto: Silvia Osorio / EL TELÉGRAFO

El área de Promoción e Igualdad de la Salud de esta zona rural impulsa una estrategia para la adecuada incorporación de las terapias tradicionales y complementarias dentro de los sistemas de salud pública.

En la actualidad, pese a los grandes avances de la medicina, existen enfermedades para las cuales la ciencia aún no encuentra respuesta. En varios sectores del país, especialmente en la zona rural, algunas personas prefieren los tratamientos alternativos porque simplemente confían más en la medicina tradicional.

Según la Organización Mundial de la Salud, la medicina tradicional es un conjunto de conocimientos, aptitudes y prácticas basadas en teorías, creencias y experiencias indígenas de las diferentes culturas, sean o no explicables. Estas son usadas para el mantenimiento de la salud así como para la prevención, el diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales.

Los conocimientos de la medicina ancestral han sido transmitidos de generación en generación.

El área de Promoción e Igualdad de la Salud del Distrito Sigchos impulsa una estrategia para la adecuada incorporación de las terapias tradicionales y complementarias dentro de los sistemas de salud pública.

Para el efecto se implementó un curso de medicina ancestral dirigido al grupo de sanadores del cantón, reconocidos por el Ministerio de Salud Pública o por la propia comunidad. Los talleres se desarrollan regularmente desde el año pasado.

Según Jorge Moncayo, encargado de promoción e igualdad de la salud del Hospital de Sigchos desde 2017, las capacitaciones son continuas. El objetivo principal es lograr que sean capaces de reconocer signos y síntomas de alarma que deben ser tratados por la medicina científica.

“La idea es que se trabaje con el sistema de referencia y contra referencia, convertir a los curanderos, parteras y yachas en aliados estratégicos”.

El médico explicó que en zonas rurales de Sigchos han ejecutado proyectos para rescatar el trueque como una alternativa para pagar los servicios de los sanadores ancestrales.

Esto debido a las posibilidades económicas limitadas de las personas de los sectores rurales. Gracias a este sistema los pacientes pueden ofrecer sus productos agrícolas o ganaderos como forma de pago.

Paralelamente también se han realizado ferias de nutrición y salud intercultural en las áreas de Sigchos para promocionar los servicios, en rescate a la medicina ancestral, y la importancia del enfoque intercultural en los servicios de salud.

Además se ha trabajado con escuelas promotoras de salud enfocadas en el rescate de alimentos andinos. A estas se les ha dado talleres de capacitación que beneficiaron a 30 maestros del cantó. Salud y medio ambiente fueron las temáticas abordadas.

A esto se suman las giras de observación y cambio de experiencias en trabajos conjuntos con la medicina ancestral y occidental en Baños, Puyo y Riobamba, con el personal de salud, líderes indígenas, conocedores de la medicina ancestral, delegados de los consejos cantonales y parroquiales.

Se organizaron reuniones de coordinación con las organizaciones de segundo grado (COICC de Cusubamba, Unocanc de Planchaloma, Unorig de Guangaje, Citigat de Tigua, Foich de Chugchilan, Uopic-P de Poaló, Unociz de Zumbahua, Uopij-J de Juigua Yacubamba, juntas parroquiales, unidades operativas, PDA, PASSE, FEPP), para actividades mensuales de acuerdo al POA.

Dentro de los yachay, cuy pichay, yerbateros, fregadores -que se benefician con las capacitaciones- suman aproximadamente 40 los que esperan que con el tiempo se integren más profesionales de la medicina alternativa que utilizan yerbas para la expulsión de espíritus malignos que supuestamente causan las enfermedades.

“Resulta de vital importancia continuar abriendo espacios para la investigación y el desarrollo de una medicina integral, que recoja lo mejor de la occidental y de la alternativa, de modo que podamos avanzar hacia tratamientos menos invasivos”, comentó Moncayo.

Abram Sigcha, oriundo de la comunidad de Palo Quemado de Sigchos, se dedica a curar utilizando los conocimientos de medicina ancestral que aprendió de su abuelo.

Tiene 59 años y hace 30 vive en Saquisilí, donde atiende en un rústico consultorio en el barrio Tambillo. No tuvo la oportunidad de asistir a las capacitaciones del MSP en su cantón, pero conversó con sus colegas.

“Me manifestaron que es muy positiva la ayuda coordinada entre ambos servicios, es un avance en la medicina tradicional”. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: