En siete años se obtuvieron 127.677 títulos en el exterior

- 27 de mayo de 2019 - 00:00

Hasta mayo de 2019, la Senescyt registra 2’174.206 títulos de educación superior. De ese total, el 6% lo logró con estudios presenciales en el exterior o en línea, por los costos, métodos de enseñanza y la flexibilidad de horarios que permiten las nuevas tecnologías. Quince universidades del Ecuador suscribieron un acuerdo para crear el “Plan José Mejía Lequerica”, para poder acentuar la formación de profesionales vía virtual o conectividad por internet.

Ecuador cuenta actualmente con 2’174.206 personas con títulos profesionales inscritos en la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt). De esa cifra, 127.677 (6%) lo logró a través de universidades del exterior, ya sea presencialmente o en línea (on line).

Desde 2012, España se ha convertido en uno de los países de preferencia para los estudiantes ecuatorianos, allí se han formado 17.439 profesionales.

En cambio, en Cuba está la institución que ha formado a 3.345 ecuatorianos como profesionales de la salud: la Escuela Latinoamericana de Medicina (ver infografía).

Uno de ellos es Pablo Víctor Martínez, especialista en medicina familiar y presidente de Becarios de la Salud.
Contó que en 2004 los cupos para estudiar medicina en las universidades del Ecuador eran escasos, por lo que aplicó a una beca para formarse en Cuba. Al programa aplicaron 35.000 jóvenes a rendir un examen.

Resaltó que lo hizo porque Cuba es reconocido mundialmente por su programa de formación en salud. A él, específicamente, le agradó el sistema de atención primario con el cual Ecuador no cuenta. “Allí (en Cuba) no existen médicos generales, una vez que un estudiante pasa el internado, toma especialización”, explicó.

A ello se sumó el gasto estatal en salud que era más potente que en Ecuador. En Cuba -relató- existen policlínicos, lo que en Ecuador equivale a los subcentros de salud tipo A, que abarcan a todo el índice poblacional.

Ejemplificó que en el país cada médico debe cubrir a 5.000 y hasta 6.000 habitantes, mientras que en Cuba es un médico, enfermera y técnico en atención primaria por cada 2.000 personas.

Aunque dijo que Ecuador sigue avanzando en la formación profesional en medicina, el camino aún es amplio para igualar a otros países.

En ello coincidió Grace Rodríguez, médica general formada en Venezuela. Resaltó que Ecuador debe actualizarse constantemente, “en el campo de la medicina”.

Para Martínez, uno de los programas que debe implantar el país es la promoción y prevención, para detectar, regular y controlar una enfermedad a tiempo y así reducir el gasto público en salud.

Añadió que los estudios en el exterior le permitieron compartir con profesionales de otras nacionalidades, lo que se constituyó también en un importante aporte para su formación y para tomar las mejores ideas para su práctica profesional.

Aunque esta fue una de las ventajas de la educación fuera del país, su regreso traería una fuerte desventaja: la inserción laboral. En su caso, hubo dificultades incluso con el registro de títulos. Ecuador no había llevado una agenda que le permita saber los profesionales becados formándose en el exterior y se topó con jóvenes que retornaban sin constar en los registros.

Por ese desconocimiento, el país contrató hace una década a especialistas extranjeros, sin caer en cuenta que en poco tiempo retornarían cerebros nacionales con iguales competencias. “Cómo contratar a profesionales extranjeros si ya venían ecuatorianos estudiados en el exterior”, reflexionó.

El tema laboral también fue una traba para Rodríguez. Luego de siete años retornó pero las convocatorias en medicina ya habían pasado, por lo que esperó un año en la desocupación para poder postular.

Los estudios en línea, en auge

De información de la Senescyt se desprende que la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), de España, se ubica en el quinto lugar de centros de educación superior con carreras en línea y a distancia.

Sin embargo, su trayectoria no es el único motivo por el que actualmente 7.927 alumnos la prefieren. Una de las innovaciones que trajo la institución es brindar clases on line sin la necesidad de trasladarse al país de origen.

Según datos de UNIR, la mayor parte de sus estudiantes están concentrados en las provincias más pobladas: Pichincha, con 1.736 alumnos; Guayas, 1.052 y Manabí 906.

Catherine López, máster en comunicación y marketing político, dijo que contar con un título de tercer nivel ya no es un lujo sino una necesidad.
Su inclinación por estudiar en el exterior respondió a varios factores. El primero y más importante es que por su maternidad no podía abandonar el país por periodos largos. “Escogí esa universidad porque me brindaba las facilidades en horario para estudiar y trabajar”, contó.

Añadió que después de revisar la oferta académica, resultaba menos costoso seguir una carrera en el exterior.

En ello coincidió Cristian Hidalgo, máster en marketing político, quien al decidirse por una carrera de cuarto nivel pensó en seguirla dentro del país para no abandonar a su familia e incluso cursar los estudios con su esposa. “Empezamos a averiguar costos y eran elevados. La maestría más barata está en $ 8.000. En mi caso era muy complicado pagar $16.000”, dijo al referirse al monto que invertiría con su pareja.

López sugirió que el Estado revise los costos de educación superior. “Las maestrías en Ecuador están por encima de $8.000, mientras que mi maestría costó entre $5.000 y $6.000 con tiempo de estudios menores”, acotó.

En esa idea concuerda Hidalgo. “No deberían existir maestrías en el país más costosas que en el extranjero”, dijo. Exhortó a que los nuevos programas se enfoquen en crear oportunidades para personas que desean estudiar pero que a la vez trabajan.

Aunque la educación en línea ha sido opacada socialmente, los estudiantes otorgaron referencias positivas. Aseguraron estar por encima de los niveles de universidades presenciales. “La calidad de enseñanza en comparación con la malla académica en el Ecuador, era más completa y me servía para mi ámbito laboral, soy asesora en comunicación política”, dijo López.

Hidalgo remarcó su experiencia. Él estudió un año en el que incluyó su trabajo de fin de máster, el título avalado por Senescyt y con título internacional. “Fue la mitad del costo y de tiempo”. (I)

“El país (Ecuador) 
debe apostarle a la 
actualización continua 
de sus profesiones”. 
Grace Rodríguez, médica General (foto)

“Estudiar en el
exterior me ahorró la
mitad del dinero y
tiempo que si me
formaba en el país”.
Cristian Hidalgo, máster en Marketing y Comunicación (foto)


“Estudiar con
compañeros de otras
nacionalidades
enriquece tu formación
en el exterior”.
Ramiro Román, abogado especialista en Derecho Penal (foto)

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