Algunos de los retos que suelen presentarse en el ejercicio de la docencia

Seguro usted también recuerda a aquellos docentes que en su momento le inspiraron.
25 de enero de 2021 00:00

La calidad en la educación, depende en gran parte de un sistema de relacionamiento complejo que involucra tanto a docentes,estudiantes, instituciones educativas y políticas gubernamentales. En esta oportunidad reflexionaré en dos artículos continuos sobre varios elementos que nos plantean retos para lograr una educación de calidad, mismos que intentaré esbozar brevemente. 


Las buenas prácticas docentes

Los bolivianos Jaime, docente de matemática y cálculo avanzado; Margaret, psicóloga experta en desarrollo humano; Ada, docente de biología, son quizás los referentes más fuertes que tengo al pensar en la docencia y su difícil tarea. Todos comparten una didáctica creativa, lúdica y sobre todo inteligente, capaz de despertar la curiosidad del estudiante y por lo tanto generar un aprendizaje perdurable en el tiempo, transformador, que es a su vez semilla para enamorarse del conocimiento, también comparten la habilidad de gestión y resolución de conflictos de forma asertiva.Pienso que estos son cimientos claves para enfrentar los retos que trae este oficio.

Seguro usted también recuerda a aquellos docentes que en su momento le inspiraron y a quienes les agradece por favorecer su desarrollo como persona, por aprender lo que sabe hoy, como indudablemente esos docentes recuerdan a los estudiantes que desafiaron lo que conocían y aportaron en su crecimiento como maestros.

Sin embargo también alguno que otro identificará a aquel docente pasivo, improvisado, que no se actualiza, impuntual, fanático del power point, el que permanece en las aulas por el compadrerío con alguna autoridad, el que repetía el libro haciendo las clases tediosas, el borracho que incluso tocaba guitarra en clases , el que infantiliza a los estudiantes, el que aprobaba a todos por perder las notas, aquel con quien no se aprendía nada pero que ofrecía una clase cómoda y hasta aparentaba ser amigo de los estudiantes, ese docente peligroso que hasta se ofrecía a dirigir una investigación y dejaba al estudiante solo por su cuenta mientras se presentaba puntual para cobrar en la ventanilla de la universidad o el matón que humilla a todos, acosa a las estudiantes, ese que cuenta con docentes subalternizados o ayudantes de cátedra que trabajan gratis para el.

Sin duda todas estas malas prácticas crean un ambiente inseguro e inadecuado en el aula, lo que surge más bien son redes de poder violento que involucran incluso un tipo de agresión invisibilizada cuando por ejemplo, consideramos las afiliaciones de intereses y complicidades de ciertos docentes o estudiantes con altas autoridades universitarias, que pueden desembocar incluso en tesis desastrosas que terminan siendo aprobadas o graduadas con distinción, ante la mirada atónita de quienes se les recuerda cuál es su lugar en la institución mientras refuerzan la desigualdad existente.

La ficción del medio tiempo docente 

En cuanto a las instituciones educativas, para nadie es una novedad que una casa de estudios contrate a un profesor por medio tiempo, cuando la carga de trabajo implica al menos de 8 a 10 horas de escritorio, cifras que se incrementan si en realidad el docente es contratado tiempo completo. Por la necesidad de contar con una fuente laboral muchos colegas guardan silencio porque eventualmente la amenaza es clara: puedes perder tu fuente laboral.

En este tiempo de pandemia no dudaría en afirmar que muchos de los colegas que ejercen la labor docente están en una suerte de maquila que lejos de cuidar su salud lo que propician es un camino rápido hacia el burnout con sus respectivas consecuencias entre algunas: caer en la mediocridad de pasar de clases apasionantes a power point. De igual forma, la cantidad de formularios y dinámica burocrática asignada a los docentes absorben generalmente una cantidad de tiempo mayor que aquel que debe destinarse a preparar una clase con calidad y actualizada.

El cliente siempre tiene la razón

La exigencia de aprobar a un alto porcentaje de los estudiantes sobre todo en universidades privadas, sin importar la negligencia de estos, implica para el docente el diseño de múltiples oportunidades de recuperación o supletorios; imagine el cupo de un docente por 200 estudiantes y multiplique por todas las veces que debe revisar trabajos repetidos o recuperatorios.

Imagine a su vez que el docente no puede enviar a leer 10 hojas de un libro en una semana porque para los estudiantes es “demasiado” como tampoco puede diseñar un examen de preguntas abiertas porque esto implica la pugna permanente de los estudiantes por hacer validar una respuesta equivocada.

En conversaciones con algunos docentes, estos manifiestan que por estas razones prefieren dictar clases en universidades públicas dónde no se exige favorecer al estudiante bajo amenaza de despido y prefieren realizar exámenes de selección múltiple para evitar los reclamos injustificados de los estudiantes y las largas horas de revisión.

Son estos aspectos: las relaciones de poder, los intereses (sean políticos, económicos o religiosos), la negligencia tanto en la preocupación pedagógica didáctica como en la formulación crítica de una curricula atrayente y actualizada, la sobre exigencia burocrática a los docentes, la corrupción, y las prácticas docentes inadecuadas las que impactan directamente en la motivación al estudiante y deforman su lectura de la vida. Sobre este tema continuaremos en el siguiente artículo dónde además esbozaremos algunos retos en esta materia. (I) 

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