El pueblo andino agradece al Sol y Tierra en Kapak Raymi

- 29 de diciembre de 2019 - 00:00
El Kapac Raymi es la última de las festividades que anualmente se celebran en la cosmovisión indígena.
Foto: Diario El Tiempo

Esta celebración ancestral es conocida como la fiesta de la nueva vida y de la renovación; se festeja con comida y bebida. Se rinde homenaje a los “apus” y los líderes de las comunidades.

Los pueblos indígenas celebran cada 21 de diciembre el nacimiento del Sol como el inicio de un ciclo y de un nuevo período de siembra. Rituales, bailes, música y comida son parte del agradecimiento a la Pachamama y al tayta Inti.

Se trata de una de las cuatro fiestas más importantes de la cosmovisión andina, que durante la Colonia fue sincretizada con la fe católica.

Esta celebración ancestral se relaciona con el rito de la iniciación o madurez de los adolescentes, la germinación del maíz, el reconocimiento a los líderes de las comunidades y en honor a los “apus”.

Fiesta de masculinidad
Representa la fiesta de la masculinidad, aunque es una época femenina porque es el tiempo de preparación de la tierra para los cultivos.

Según el historiador, padre Juan de Velasco, el “Kapac Raymi se celebra concluida la siembra del maíz, como fiesta última o de fin de año. En ella representaban sus comedias muy instructivas y morales; compuestas por las personas más sabias de la familia real por instrucción del pueblo. Concluidas las comedias comenzaban los juegos.”

Sin embargo, las costumbres y tradiciones indígenas cambiaron con la colonización; los invasores reemplazaron las ceremonias originarias con otras de creencia religiosa.

“Los conquistadores llegan con sus fiestas diferentes a las nuestras y empieza una lucha por introducir la fe católica, al percibir que las creencias andinas estaban muy arraigadas, pues tenían conexión con los solsticios y equinoccios, con el Sol y la Luna”, explica el tecnólogo en Medicina Andina, José Sánchez.

Se produjo entonces el sincretismo (la unión de dos culturas), en el que aparecen los revestidos en los pases del niño y de la cultura católica. También se observa el ritual de la Misa del Niño.

En los solsticios del 21 de junio y 21 de diciembre el Sol se aleja de la Tierra. Con los rituales, los pueblos originarios buscaban evitar un extremo alejamiento para permitir la germinación y maduración de los frutos. (I)  

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