La U. Salesiana y la PUCE, pioneras en el trabajo con las comunidades

- 19 de enero de 2016 - 00:00
Gestión del desarrollo local sostenible es una de las carreras con énfasis en las comunidades ancestrales que se imparten en la Universidad Salesiana.
Foto:cortesía UPS

Los premios Matilde Hidalgo reconocieron el trabajo de estas universidades en las categorías de diálogo de saberes y su vinculación con la comunidad.

Más de mil profesores indígenas graduados en la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) imparten clases en las 14 nacionalidades y pueblos del Ecuador. Ellos son uno de los indicadores para que el pasado martes la UPS reciba el galardón Diálogo de Saberes, en la categoría Institucionales de los Premios Matilde Hidalgo.

José Juncosa, vicerrector de la sede Quito, ciudad en la que se oferta la licenciatura en Educación Intercultural Bilingüe, desde 1994, informó que la carrera cuenta con extensiones en Cayambe, Otavalo, Riobamba, Latacunga, en Simiatug, una localidad de Guaranda y una en territorio Achuar. Esto con el fin de que los comuneros logren obtener su título de tercer nivel sin la necesidad de salir de sus localidades.

Carlos Chinachi, de Cotopaxi, obtuvo su título en 2009, desde entonces trabaja como docente en la escuela de la localidad en la que creció. Su trabajo de tesis se basó en la tradición oral de los pueblos andinos del Ecuador. Para él, la UPS es conocida como la ‘Universidad de los indígenas’.

Juncosa sostiene que el trabajo que hace ese centro de educación superior no se limita a tener indígenas en las aulas, ayudarlos con becas y recibirlos en las dos residencias universitarias que hay en  la capital. También se hace investigación  y publicaciones científicas sobre la interculturalidad nacional.

“Los graduados de la UPS son quienes sostienen la educación intercultural bilingüe que se está potenciando en el Ecuador”, dijo.

Para Chinachi, la oferta académica para pueblos indígenas potencia la investigación en el diálogo de saberes. Otra de las carreras que hay en la Salesiana y que le hizo merecedora del galardón que lleva el nombre de la primera mujer médica del país fue Gestión del desarrollo local sostenible, que está dirigida a quienes buscan gestionar proyectos en comunidades para el desarrollo de la misma. Juncosa agregó que en el área de Antropología también se trabaja en el diálogo de saberes.

Los premios también reconocieron el trabajo que vincula a la universidad con la comunidad. En esa categoría, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) fue merecedora del premio. Una de las razones, según Christian Cabezas, director de Formación Continua y Vinculación con la Colectividad, fueron los reportes anuales que ese centro de educación da al Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces) en cuanto al trabajo que sus docentes y estudiantes hacen con las comunidades urbanas y rurales.

En la actualidad se desarrollan  140 proyectos; para ello la universidad destina $ 100 mil.

Cabezas menciona un ejemplo. La fábrica de mermeladas que estudiantes y docentes de la PUCE ayudaron a construir en la comunidad de Quinticusig, en Cotopaxi.

Ahí, el trabajo se realizó con un grupo de mujeres indígenas. El objetivo fue que ellas logren su propio autodesarrollo a través de la elaboración de mermeladas de los productos que se cultivan en  su localidad como mortiños y moras.

Para que los proyectos se concreten pasan por una fase de estudio y aprobación. Estos son planteados por los cerca de 32 coordinadores de carrera, quienes se encargan de estructurar la iniciativa y reunir a los estudiantes necesarios para concretar lo planificado.

Cabezas enfatizó que el trabajo de la PUCE se concentra en dar soluciones técnicas más no donaciones. “La U provee planos, diseños, talleres para que la gente de la comunidad sea autosuficiente”, dijo.

Stephanie Terán, estudiante de noveno semestre de Arquitectura, trabaja en un proyecto que se ejecuta en la comunidad de Cotogchoa, cerca de Sangolquí, en las afueras de Quito.

La estudiante indicó que el objetivo del proyecto se basa en la arquitectura participativa. Es decir que el trabajo se realiza junto con las personas de esa localidad.

Actualmente ella y otros 19 estudiantes ejecutan el diseño de un parque urbano. Esto, mientras que otro grupo se dedica a elaborar los planos para levantar una casa comunal y un cementerio. Terán informó que la universidad cuenta con una oficina en la Junta Parroquial. Hasta ese lugar acuden los moradores para recibir asesoría legal en cuanto a escrituras de tierras y otro tipo de problemas legales.

“Parte del proyecto ya lo hemos entregado. Construimos un manual de normas básicas de construcción para los habitantes de Cotogcoha. Estas iniciativas nos ayudan a valorar lo que tenemos en casa”, dijo. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Tags:
Enlace corto: