El pterigión es un problema común en los ecuatorianos

- 06 de mayo de 2019 - 00:00
El tejido que crece sobre la conjuntiva causa enrojecimiento y molestias en los ojos. La cirugía para tratar esta afección puede durar 20 minutos.
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

El 10% de la población del país, sobre todo el grupo etario adulto, presenta este inconveniente oftalmológico causado por la prolongada exposición a la luz solar y la contaminación.

Un pequeño tejido entre blanquecino y rojo creció a un costado de la conjuntiva del ojo izquierdo de Mario Cabrera. Esto ocurrió cuando tenía 35 años.

No le molestaba, pero conforme aumentaba el tejido se enrojecía su ojo y le provocaba irritación constante.

Acudió al oftalmólogo y este le indicó que se trataba de un pterigión (especie de bulto que puede alcanzar la córnea), por lo que debía eliminarlo con una cirugía antes de que se desarrollara más.

Programaron la intervención y luego de 20 minutos salió del quirófano con su ojo vendado. “Al inicio me dio miedo, porque nunca había estado en cirugía y quizás por eso sentí cada uno de los puntos que me cogieron”.

Le vendaron el ojo para salir del hospital y tras una semana regresó para que le sacaran los puntos. Durante   ese tiempo recibió fármacos y siguió rigurosamente las indicaciones médicas para no tener problemas.

Después de dos semanas de reposo  retomó sus actividades regulares, pero con la advertencia de que no podía hacer ningún tipo de fuerza al menos tres meses más.

Mientras se recuperaba, se percató de que el ojo derecho también presentaba un tejido similar al que le extrajeron en la operación.

“Volví al médico y me explicó que efectivamente se trataba de otro pterigión que era pequeño, pero debía esperarse para intervenirlo”.

El oftalmólogo manifestó que una de las causas para que aparezca este tipo de tejidos, es la exposición a los rayos solares durante extensos períodos.

Transcurrieron más de tres años y se observó que había crecido y era el momento de una nueva cirugía.

“La doctora me advirtió que serían dos operaciones, porque dos tejidos estaban llegando a la córnea”.

Retornó al quirófano. Aunque hoy es más minucioso con el cuidado extremo que mantiene, utiliza gafas que contengan protección UV, la aplicación de lágrimas artificiales para lubricar la vista y, sobre todo, evita refregarse los ojos.

La cirujana tratante Aymeé Rocha le advirtió que debía aumentar las precauciones, porque sus ojos quedaron más sensibles de lo normal y podía presentarse nuevamente el problema.

“Los pacientes, tras la cirugía, son los responsables de que evolucione de manera adecuada el proceso con los respectivos cuidados que se les envía detalladamente”.

Según el oftalmólogo Alfonso Almeida, no hay un factor determinado que produzca la aparición de este problema, que afecta al 10% de la población adulta.

“La causa principal está relacionada con los rayos solares, pero también puede   ser por el exceso de sustancias nocivas, como el polvo y ambientes muy secos, y aspectos hereditarios”.

Precisamente el contacto con el polvo es lo que provocó en Lourdes Hidalgo este problema, que también se resolvió con cirugía.

“Noté que había algo extraño en mi ojo derecho y al visitar al especialista me diagnosticó que también era pterigión”.

Nuevas técnicas quirúrgicas
De acuerdo con el especialista, en la actualidad se conocen nuevas técnicas para abordar esta cirugía, que se resuelve en un promedio de 20 minutos.

“De la parte superior de la conjuntiva tomamos una pequeña parte y hacemos un implante en el sitio donde estaba el pterigión y se sutura. Con esta novedosa técnica la cantidad de recidivas (repetición de la enfermedad) después de la convalecencia es muy baja, apenas el 5%”.

Las alternativas de sutura también son variadas, como la continua invisible o las pegas biológicas que se obtienen de la misma fibrina del paciente.

Actualmente, luego de la cirugía en los hospitales privados se coloca un lente de contacto terapéutico al paciente, que se utiliza durante ocho días para proteger los puntos y que no molesten al parpadear.

“Esto se usa en lugar del parche que habitualmente se pone y es menos molestoso para el paciente”. (I)  

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