Galarza: “No podemos vivir solo de un modelo de evaluación”

- 24 de enero de 2020 - 00:00
Gabriel Galarza. Presidente del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior
Foto: Jhon Guevara / Telegrafo

En marzo se conocerán las instituciones de educación superior que acreditaron de acuerdo con 20 estándares

En diciembre del 2019 concluyó el proceso de evaluación de 55 universidades y escuelas politécnicas del país, así como las 22 extensiones. Los resultados estarán disponibles en marzo y no en enero, porque los comités evaluadores requieren más tiempo para procesar la información.

Dentro del proceso participaron 107 pares evaluadores nacionales y 61 extranjeros, quienes recibieron la información de las instituciones de educación superior a las cuales visitarían y el contexto en el cual estas actúan.

En diálogo con EL TELÉGRAFO, Gabriel Galarza, presidente del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Caces), expuso que el nuevo modelo permitió una evaluación cualitativa y menos cuantitativa, con estándares como la vinculación con la sociedad.

¿Este nuevo modelo será el que prime a futuro?
No podemos vivir de un solo modelo porque la realidad, el desarrollo científico y el diálogo de saberes son aspectos que cobran fuerza y que cambian con el tiempo.

¿Por qué se extendió la fecha para la entrega de resultados?
La metodología cualitativa demanda más diálogo con todos los actores de la universidad y por ende más trabajo, ya que los informes explican la situación de las instituciones evaluadas, sus fortalezas y debilidades.

¿Qué contendrán los informes?
Lo primordial es asegurar lo positivo que hace la universidad, pero también debe existir un plan de mejoramiento ante aquellas  debilidades que se han encontrado. Cuando sean  entregados (los informes), las universidades podrán hacer observaciones.

¿Este proceso tiene otro fin, además de la acreditación?
Queremos que se entienda que la autoevaluación es la base fundamental para construir una cultura de calidad educativa y que las universidades no estén solo a la espera de que venga un organismo externo para evaluarlas sino que de por sí sepan que debe haber  buenas universidades para la transformación nacional.

¿Qué destaca de este proceso?
Creo que lo fundamental fue el diálogo entre los actores y los evaluadores. Además, las universidades han cambiado positivamente en aspectos como infraestructura, pero sobre todo en preparación de docentes, a quienes están enviando al extranjero a formarse en maestrías o PhD y lo están haciendo con recursos de las instituciones de educación superior.

¿Es mejor acreditar que establecer categorías?
En el considerando de la Reforma a la Ley Orgánica de Educación Superior se habla de que la existencia de categorías afectaba a la vida de las universidades que no eran categoría A, a sus estudiantes y docentes, quienes se sentían minimizados y eso además se traducía en el presupuesto. Y los recursos económicos son fundamentales para mejorar.

¿Qué decir a quienes indican que los parámetros de evaluación son los mínimos?
Al respecto quisiéramos esperar que salgan las evaluaciones.

¿Hubo disminución en la exigencia de los parámetros de evaluación?
Creo que se utilizaron los actualizados métodos de investigación que mezclan lo cualitativo y cuantitativo. Antes era básicamente cuantitativo, pero detrás de un número o fórmula está una realidad y hay que verla para poder entenderla.

¿La vinculación con la sociedad es una razón de la universidad?
Exactamente. Hay que ver cómo se articula la universidad a su contexto. Nuestro país es tan diverso que hay que dar respuesta a las necesidades de cada contexto. No es lo mismo Loja que Esmeraldas, pero hay aspectos comunes. Somos un país unitario y eso hay que entender. (I)

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