Wilson, el pintor silencioso que retrata la naturaleza local

- 10 de julio de 2019 - 00:00
Wilson Suárez, de 34 años, muestra las obras que tiene en la sala de su casa. La intérprete de señas, Rosi Velasteguí, explica de qué se tratan.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

El joven con discapacidad auditiva tiene una galería de 26 cuadros en casa. Él, de forma autodidacta, aprendió artes plásticas y vende sus obras.

En la sala de una humilde casa, en el noroeste de Guayaquil, cuelgan 11 cuadros pintados sobre lona, tela y madera.

Flores, frutas, cascadas, casas de palo, gallinas, pavos, potrillos, loros y más se observan en los retratos de múltiples colores que penden de la pared.

Sobre una banca reposan más obras junto a los pinceles y acuarelas con los que fueron creadas.

 Wilson Suárez, quien tiene discapacidad auditiva, es el autor de las pinturas que captan la naturaleza local. 

El tema lo apasiona porque hace 34 años creció en un pueblo llamado San Miguel (provincia de Los Ríos).

Pero hoy habita en la cooperativa Pancho Jácome (Guayaquil) con su abuela, Lida Balseca, de 85 años.

Wilson nació con su órgano auditivo afectado. Desde los tres años convirtió las plumas y los cuadernos en sus juguetes favoritos. Con ayuda de la intérprete de señas, Rosi Velasteguí, expresa que sus tíos le regalaron sus primeros materiales.  

Cuando sus primos acudían a la escuela, el joven tomaba los lápices de colores y los retrataba.

Después, ellos pedían que les hiciera las tareas de dibujo que enviaban los profesores. “Cuando estaba en la casa o cuando me llevaban en el bus todo lo que apreciaba lo plasmaba en dibujos”.

Wilson no pasó por escuelas de arte. Tampoco cursó la primaria. Aprendió los colores primarios y secundarios al relacionar los objetos.

Él reproducía lo que veía en los libros y en la televisión. Cuando una de sus  obras quedaba mal, la repetía. Ha pasado hasta 14 horas frente a un lienzo.

En una ocasión que su abuela lo llevó a una escuela para oyentes tuvo complicaciones con el aprendizaje.

Los profesores ignoraban el lenguaje de señas. “Se quedaban admirados de mis dibujos, pero me resultaba difícil aprender el abecedario. Decidí no regresar”.

A los 20 años recién conoció el lenguaje de señas para comunicarse con los demás y  aprender más de arte. En YouTube se autoeducó en nuevas técnicas. Él enmarca los cuadros y trata la madera para que no se apolille.

Hoy cuenta con 26 piezas elaboradas en óleo y acuarelas. También conoce la técnica del carboncillo y hace caricaturas.

El artista anhela tener un espacio en alguna plaza para exponer sus obras y venderlas. Hace dos años las exhibió en el Museo Nahim Isaías y en la Universidad de las Artes.

Para adquirir sus obras contactarse con él por Facebook (Wilson Suárez Brito). (I)

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