Osamentas de hace 2.000 años reposan en Perucho

- 13 de septiembre de 2019 - 00:00
El cráneo de la osamenta encontrada a 70 centímetros de profundidad, cerca de la carretera que va de Perucho a San José de Minas.
Foto: Instituto Metropolitano y Museo de Perucho

Piezas dentales de los restos de una mujer caranqui que están desde el 6 de septiembre en el museo serán enviadas a EE.UU.

El Museo de Perucho, ubicado en la parroquia del mismo nombre, en el norte de Quito, y que abrió al público el 13 de abril de este año, aún enriquece la historia de la zona, de 9.000 años de antigüedad, con más vestigios.

En el museo reposan las osamentas de un niño, de 7 a 9 años, y un adolescente, cuya edad oscila entre 13 y 15 años, que fueron halladas cuando se excavó el terreno para levantar este lugar.

Según Stephano Serrano, arqueólogo y director del museo, las osamentas datan de hace 2.000 años, pero no están en exhibición por su avanzado deterioro.

Debido a ello las piezas no se examinaron técnicamente y algunos de los huesos ya se hicieron polvo.

Este cacique, que está en el museo, lideró la resistencia Caranqui junto a la cacica Quilago ante la invasión inca (peruchana) en la región.

La que está en mejor estado es la osamenta de la mujer caranqui encontrada en junio pasado en la carretera que colinda con el sitio arqueológico de Charla, en la Zona Peruchana-Ruta Escondida, a 45 minutos de Quito.

Los restos óseos fueron entregados al Museo de Perucho, el pasado 6 de septiembre, previamente a un estudio arqueológico, antropológico y biológico.

Del análisis se desprende que la osamenta pertenece a una mujer de entre 45 y 49 años, cuya estatura habría sido de 1,52 metros y que por una periodontitis (inflamación de las encías por una infección) perdió algunas piezas dentales.

Así lo explicó la arqueóloga especializada en antropología biológica Paula Torres, quien analizó los restos óseos. Además estableció que la mujer sufrió de osteofitosis (crecimiento óseo en el borde de un hueso) en las vértebras cervicales, torácicas y lumbares.

Asimismo presentaba señas de que había padecido de espondilitis anquilosante (se genera más hueso en la columna) lo que causa rigidez y hasta se pierde la movilidad. Esto se puede atribuir a los trabajos que realizaba o al peso que llevaba sobre la espalda.

La osamenta pertenece a la cultura Caranqui que habitó desde el río Mira hasta el río Guayllabamba, entre Pichincha e Imbabura.

Los restos, cuyo enterramiento es de unos 700 u 800 años, fueron analizados en el laboratorio del Parque Arqueológico Rumipamba, del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP).

Andrés Mosquera, arqueólogo del IMP, explicó que los huesos fueron hallados en una excavación de 70 centímetros de profundidad y un diámetro de forma hemisférica de un metro.

Allí, asociado a la osamenta, también se encontró ceniza volcánica que corresponde a la erupción del volcán Quilotoa del año 1250 dC (después de Cristo).

“El enterramiento ocurrió entre los años 1250 y 1300. Allí también hallamos cerámica caranqui, cuyos bordes, según las investigaciones, se denominan Cochasquí Fase 2”, indicó Mosquera.

Conjunto de ollas trípode usadas en los trabajos comunitarios de la etnia caranqui, que tiene 640 años de antigüedad.

Análisis de carbono 14

Con todo el estudio se estableció que el enterramiento de la mujer caranqui pertenece al Período de Integración Tardío.

En la excavación, además, se halló cerámica de la cultura Cosanga que proviene de la zona de Misahuallí, en la Amazonía, “que tuvo que haber llegado a esta parte de la Sierra norte por intercambios”, dijo Mosquera.

Sin embargo, las causas de la muerte de la mujer aún no se establecieron.

Para ello, Serrano mencionó que requieren hacer análisis complementarios, como el carbono 14, que se realiza en Estados Unidos y que implica enviar piezas dentales, como muelas o dientes.

“Cada muestra de carbono 14 de restos humanos está en alrededor de $ 600 o $ 700; la idea es hacer dos”.

Junto a los restos también se encontraron fragmentos de obsidiana, vidrio volcánico que se utilizaba para elaborar artefactos.

El director del Museo de Perucho añadió que es probable que el Consejo Provincial financie el resto de las investigaciones.

Mañana se entregará oficialmente la osamenta de la mujer caranqui mediante un convenio de cooperación y preservación entre varias instituciones. (I)  

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