Abrazos y lágrimas en la bienvenida de migrantes a Ecuador

- 18 de diciembre de 2018 - 13:20
En la zona de arribos internacionales del aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil las familias reciben a su parientes con globos, arreglos de flores y hasta llevan pancartas.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Migraron hace 18 y 22 años en busca de mejores oportunidades. Ahora, en el país, celebrarán el 24 y 25 de diciembre junto a sus familiares. Luego retornarán a Estados Unidos y España.

La zona de arribos internacionales del aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil, luce colorida. Los globos, las rosas amarillas y las pancartas que llevan familias de distintas provincias de Ecuador para recibir a sus parientes, le dan ese matiz.

Los viajeros vienen sobre todo para celebrar con sus seres queridos la Navidad y el Año Nuevo.

   Una pantalla muestra los arribos de los vuelos, ya sea desde Madrid, Panamá o Fort Lauderdale.

Es casi mediodía del último sábado y Dolores Ortiz, de 65 años, está inquieta. Lleva sus manos a la cara en señal de preocupación y las cruza en repetidas ocasiones.

 Acompañada de sus hijos, nietos y hermanas espera el arribo de su hijo, que vuelve a Ecuador después de 18 años.

Cuando apenas alcanza a verlo cruza rápidamente por debajo de la banda de seguridad, que separa a las familias de los que arriban, para abrazarlo y llenarlo de besos.

“Hijo, ya estás en tu tierra”, exclama la emocionada madre. Sus hermanos y tíos hacen lo mismo.

Javier, de 36 años, dejó el país cuando tenía 18. Viajó a Nueva York en busca de mejores oportunidades ante la falta de trabajo.

De acuerdo a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas, tan solo entre 1999 y 2007 emigraron de Ecuador un poco más de 950.000 personas.

Ahora, de vuelta a su natal Cañar, compartirá con su familia el tradicional “Pase del niño viajero”, procesión con la que los fieles recorren varias calles  hasta retornar a la iglesia.

“Lo que más extrañaba de mi país  era pasar estos momentos, que son únicos. Al estar lejos uno aprende a valorar a la familia. Es algo maravilloso y de mucha emoción”, manifiesta Javier.

Su esposa Bertha, ecuatoriana y con 40 años, y sus tres hijos, nacidos todos en Estados Unidos, viajaron con él.

Ella también vuelve después de 18 años.

Su tía Inés Fajardo cuenta que hace dos meses se enteraron de que ella vendría a pasar las fiestas de Navidad.

“Estoy orgullosa y contenta de volver a tenerla con nosotros. Ella nos ha ayudado económicamente. Fue duro verla partir, pero ahora vemos que todo valió la pena”. 

El movimiento en esta zona se intensificó ayer por la presencia de decenas de personas que también esperaban emocionadas, con globos y pancartas de bienvenida, la llegada de sus familiares procedentes de España.

La expectativa creció  cuando el vuelo UX 039 de AirEuropa aterrizó a las 10:10 en la terminal aeroportuaria. 

Raúl Vivar deseaba que los minutos pasaran rápido para ver y abrazar a su hija Katty Vivar, quien hace 22 años viajó a Madrid a realizar una maestría en Economía en la Universidad Complutense, en donde logró una beca del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“La entidad da una beca por cada país, y mi hija la consiguió gracias a sus buenas calificaciones, referencias y otros requisitos. Luego se enamoró de un piloto y se quedó viviendo allá”, indica don Raúl, quien vive en Guayaquil.

Añade que su hija pasará con él las fiestas de Navidad, ya que regresará a España para Fin de Año.

A pocos metros de don Raúl está Gino Alvarado, quien junto a sus hermanos y demás familiares esperan a sus padres César Alvarado y Lidia Campoverde, procedentes de Ibiza, islas Baleares.

Ellos emigraron a España hace 18 años por la situación económica que atravesaba el país. Agrega que es la quinta vez que sus padres vienen a Ecuador. “Ellos nos contaban que al principio fue duro acoplarse a todo: cultura, clima, costumbres, conseguir trabajo, pero ya tienen una vida estable allá, con trabajo, y ahora vienen de paseo al país”, menciona Alvarado, quien al ver a sus padres lo primero que hace es darles un fuerte abrazo y besarlos.

Doña Lidia manifiesta que emigró en busca de una vida y futuro mejor para ellos y su familia. “Cuando llegamos a España todo era desconocido, difícil, ya que uno no conoce a nadie. Actualmente ya estamos adaptados allá, pero aún deseamos regresar. Hoy (ayer), gracias a Dios, llegamos a mi país bien, pero cansados, ahora pasaremos Navidad y Fin de Año con mucha alegría con mi familia”.

A la salida del área de arribo internacional de la terminal aérea hay dos puntos de la Policía Nacional para aquellos migrantes que deseen acogerse al plan “Retorno Seguro”, cuyo servicio ha sido solicitado desde el 22 de noviembre hasta hoy por más de 500 personas.

Según datos proporcionados por un agente, alrededor de 20 personas al día piden a este servicio gratuito para así llegar seguros a sus hogares, ya sea en Guayaquil, Cuenca u otros sectores del país. (I)  

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