La memoria ancestral se manifiesta en Yololo

- 11 de diciembre de 2018 - 00:00
Pilar Guzmán hace una demostración del ritual de la limpia de sanación en el centro holístico Yololo. El fuego es vital en esta actividad.
Fotos: Lylibeth Coloma / EL TELÉGRAFO

El centro holístico ubicado en Chongón rescata prácticas mesoamericanas como la del temazcal y rituales autóctonos como las limpias de sanación.

Chongón es conocida por el sincretismo religioso que dio paso a la leyenda del Mono y San Jerónimo, que se evoca con sus respectivas esculturas en esta parroquia urbana de Guayaquil, situada en el km 24 de la vía a la Costa.

La figura del mono de Chongón, considerado una deidad por los antiguos aborígenes, está en el parque y el santo, que llegó con los colonizadores españoles, en la iglesia de igual nombre.

Sin embargo, en esta localidad de 17.000 habitantes y con 1.340 km2 de superficie, también se visibilizan otras prácticas espirituales encaminadas a conseguir la sanación que, al mismo tiempo, rescatan la memoria ancestral autóctona y la mesoamericana.

El temazcal, la ceremonia de los Cuatro Tabacos, la Pipa Sagrada, las limpias de sanación y el rezo del Rosario son algunos de los rituales que se desarrollan en un centro holístico de la parroquia, fundado en 1998 como Yololo Chicomoztoc Teocalli, que significa “Las siete líneas del corazón en la casa de la creación” (en la macrolengua náhuatl de México)”.

Así lo explica Lupita  Vernimmen, quien sigue con el legado de su fallecido padre, Roberto Vernimmen. “Yololo está consagrado por el fuego sagrado de Itzachilatlan, iglesia nativa liderada por  Aurelio Díaz Tekpankalli (mexicano), de quien mi papá adquirió el conocimiento”.

El temazcal es una de esas prácticas antiguas de la cultura mesoamericana que tiene mayor acogida en el centro. Se realiza los lunes.

Lupita y Silvia Ditto actúan como temazcaleras durante el ritual en el que los participantes entran en una especie de baño de vapor que representa el vientre de la madre tierra.

“Allí se colocan piedras volcánicas calentadas con el fuego y plantas nativas. Se hacen cantos, rezos que tienen que ver con una hibridación o sincretismo para favorecer la intención de cada persona, en positivo, con firmeza y desde el corazón”.

Robert Valencia es el hombre que mantiene encendido el fuego en un arco que asemeja la forma de un útero materno y Pilar Guzmán es la experta en el uso de las plantas nativas. Ella también es chamana, realiza limpias de sanación, una práctica autóctona muy similar a la de nuestros indígenas. Para ello utiliza albahaca, ruda, santa maría, achiote jíbaro, entre otras plantas medicinales, de acuerdo a la necesidad de las  personas. Todo esto se complementa con las oraciones.

El rezo del Rosario cada martes se suma a las tradiciones locales junto con la celebración y procesión de Santa María Rosa Mística, cada 13 de diciembre.

Yololo es un centro abierto a todas las prácticas espirituales que busca impulsar la ancestralidad foránea ligada con la tradicional que ya realizan. Para ello se preparan en la parte turística y prevén incluir la leyenda del Mono de Chongón y San Jerónimo, que identifica a la parroquia.

Lupita indica que existe la posibilidad de integrar otros rituales como  la sanación del útero. “Es importante que la gente pierda el miedo a los temas ancestrales o que los juzgue anticipadamente sin conocer”. (I)  

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