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Más de $ 3 millones para invertir en investigación

01 de abril de 2014 00:00

A finales de 2013 fue lanzada una convocatoria que estará abierta todo este año para recibir las propuestas investigativas. Desde entonces suman 30 los proyectos presentados y que han empezado a ser evaluados por la Dirección de Investigación y Proyectos Académicos (DIPA).

“Una universidad sin investigación no es una como tal, sino simplemente una escuela de estudios superiores”, dice Jorge Kalil, quien preside la Comisión Interventora de la Universidad de Guayaquil.

REESTRUCTURAN ESTATUTOS ANTES DE ELECCIONES
 El próximo 27 de julio fenecerá el período de las máximas autoridades de la Universidad de Guayaquil. La elección de las nuevas ha generado preocupación entre la comunidad educativa y la necesidad de un nuevo estatuto, acorde a la realidad que vive el centro de estudios.
 “Eso lo está trabajando una comisión estatutaria, determinada por el Consejo Universitario. Por lo tanto, trataremos de tener estatutos sensatos que estén apegados a la ley, y con la celeridad posible, que no afecten a los procesos políticos”, asegura Jorge Kalil.
El vicerrector académico, José Apolo, admitió que el estatuto que tiene la universidad es de 2009, “por lo tanto está desfasado con la ley superior y tiene que ser reestructurado por un documento más práctico, menos reglamentarista y más ágil”.
Otra de la preocupaciones que ha traído el tema de las elecciones es la autorización a la comisión electoral para que efectúe la convocatoria en mayo por los sufragios en julio.
Según Enrique Santos, miembro del CES, “lo que nos preocupa es por qué se ha procedido a pedir esta convocatoria con tanta premura. Se está generando una campaña electoral, cuando la idea del estatuto no es esa. Eso introduce ruido en un momento en que estamos en otros problemas por resolver. Hay que ver si esto es procedente o no”.

Esa realidad es la que ha vivido por años la institución, que alberga a más de 60.000 estudiantes y es considerada la más grande del país por tener la mayor comunidad estudiantil. “La Universidad por más esfuerzos que había hecho en el pasado, estos eran minúsculos y no lo suficientes para que la investigación se desarrolle en el más alto sentido”, agrega.

Los presupuestos son una prueba de ello. En 2011 fueron aprobados $155.000 para investigación, pero solo se ejecutaron $ 60.000. En 2012 el monto fue de $ 96.000 y se utilizaron $ 24.000. En 2013 el presupuesto alcanzó $ 237.000, pero solo fueron empleados $ 97.000, según Kalil.

Ahora la universidad cuenta con un nuevo presupuesto para potenciar la capacidad de los docentes en esa área: $ 3’600.000, que permitirán desarrollar los diferentes proyectos que se creen.

La Ley de Educación dispuso en 2010 que las universidades destinen al menos el 6% de su presupuesto a publicaciones indexadas (de investigación y que estén en base de datos de consulta mundial), becas para docentes e investigaciones.

Luis Carmenate, miembro de la Comisión Interventora, explica que el análisis es integral: “Se hará un evaluación teórica de toda la estructura metodológica y la correspondencia de su financiamiento; de las publicaciones, no solo de artículos sino de libros, patentes, registro de premios, y el impacto que pueda provocar en la sociedad”.

Aclaró, además, que la presentación de proyectos no se da por facultades sino de forma multidisciplinaria, y ya no como ocurría antes, de forma unipersonal, “todo lo manejan por equipo”.

Esto se cumple en el proyecto de la obtención higiénica de la leche cruda de cabra mediante la buena práctica de ordeño, en el que participan facultades como Ciencias del Desarrollo, Agronomía, Ciencias Químicas e Ingeniería Química.

Leila Prías Mogro, docente de la Facultad de Ciencias Químicas, dijo que la iniciativa busca fomentar el consumo de la leche de cabra y sus derivados y que se pueda regular su venta informal, que resulta peligroso para la salud. Agrega que el proyecto contempla 2 etapas y su estudio se desarrollará en Samborondón, con una duración de 13 meses.

“Es importante difundir la importancia de esta leche, pero también las normas técnicas que debe cumplir”, dice María Guadalupe García, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

La directora del DIPA, Jenny Escobar Serra, explica que luego de la etapa de evaluación la propuesta será ratificada legalmente y deberá pasar por la Comisión de evaluación y luego al Consejo Universitario.

“El área de investigación ha estado descuidada, por lo que este tipo de procesos permitirá un cambio radical para dar a conocer la potencialidad que tienen nuestros investigadores. Esto hará que ellos recurran a nuestras oficinas para presentar sus proyectos”, dice Escobar.

Los cursos, en los que cerca de 60 docentes recibe capacitación, son otras acciones que se realizan para fomentar esta área, informa Lobelia Cisneros, miembro académico de la Comisión Interventora.

Sostiene, además, que esto es parte de los procesos que se desarrollan en la universidad. El más reciente fue el llamamiento para que docentes que trabajen con servicios profesionales, es decir que facturan -son un promedio de 2.000-, cambien su modalidad por ocasional, que les permitirá una estabilidad, generar un contrato por 1 o 2 años máximo, los beneficios sociales y generar espacios de capacitación, y poder convertirse en titulares.

Cisneros asegura que serán priorizados para ser contratados de forma ocasional los aspirantes que cumplan con el título de maestría, que su pregrado o postgrado sea afín a la cátedra que dictan. El proceso de recepción de carpetas, que ayer empezó, culminará antes del 14 de abril.

En Ciencias Médicas los laboratorios no cuentan con equipos modernos. La Comisión prevé, dentro de sus acciones, remodelar estos espacios para fomentar la investigación. Foto: William Orellana
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