Los Mariachis un género mexicano que se innova en Guayaquil

- 25 de julio de 2019 - 18:43

La versatilidad de los instrumentos de cuerda y viento les permite adaptar y ejecutar una diversidad de ritmos.

Las calles Los Ríos y Gómez Rendón es denominada “la zona de los mariachis” en Guayaquil. Allí hacen oficina 46 agrupaciones como: Viva México, Toluca, Mariachi Loco, Mariachi Bronco, Caballo Blanco, Oro de México, Nueva Generación, Gallo de oro, entre otras.

Esta zona se caracteriza por sus gigantografias con charros, instrumentos de cuerdas y trompeta. El local más destacado del sector es el que tiene un monigote (caballo blanco) haciendo referencia al nombre de la agrupación y el mismo que publicita con la frase “vengan nosotros le cotizamos, les damos buen precio”.

Los valores por una serenata de 10 canciones dependen del sector de la ciudad, el costo está entre $ 120 y $ 200. Las melodías más solicitadas son: Señora- Señora, Mujeres divinas, Yo no fui, Mátalas y Mariachi loco.

La tecnología es parte de estas agrupaciones. En redes sociales anuncian sus servicios y promociones. Además, aceptan pagos con tarjeta de crédito y débito. La mayoría de los grupos trabaja con una cartera de clientes fijos y mantienen su esperanza en ellos, con el fin de ser recomendados y extender sus contrataciones.

El servicio ha disminuido en los últimos seis años, comenta Eduardo Mora, director de Mariachi Toluca, debido a la situación económica en el país, la falta de trabajo, a lo que suma la llegada de migrantes venezolanos.

Los mariachis están integrados por 7 músicos: 2 trompetas, 1 violín, 2 vihuelas, 1 guitarrón y 1 cantante. Pero la cifra puede aumentar a 12, según la magnitud del evento, comenta Paola Madero (45 años), quien tiene 30 años de trayectoria y desde hace 13 dirige la agrupación Mariachi Cielito Lindo, con oficina en el centro de la ciudad.

En Guayaquil no existe una asociación de mariachis. Hace 10 años Mora intentó formarla pero fue un fracaso. Indica que la competencia entre las agrupaciones del sector de Los Ríos y Gómez Rendón genera rivalidad y por falta de acuerdo no se ha logrado concluir este tema. La disputa sobre quien fue el pionero ocurre entre él y Alfonso Torres Sánchez, dueño de la agrupación Los Reyes. Ellos fueron los primeros en ofrecer el servicio en la zona.

Madero considera que la versatilidad de la instrumentación que se utiliza en este género (instrumentos de cuerda y viento) hace posible adaptar muchos ritmos y ejecutar todo tipo de música que pide el público. Belki Prado, con 39 años y 18 en ese ámbito musical, agrega que el género “ya no es la música mexicana como tal, también hay pasillos y hasta se puede meter un reggaeton. Obviamente que lo que más nos piden son canciones de amor”.

Esas adaptaciones musicales han permitido a los mariachis ampliar su repertorio y ganar todo tipo de público. “Por eso entre la audiencia existe gente de todas los target y edades”, afirma Madero. Ella, junto con Prado, llegaron a involucrarse con el género sin imaginarlo.

Madero, profesora de educación musical estudiaba y practicaba la música clásica que le enseñaban en el conservatorio. No conocía sobre mariachis hasta que a la institución llegó una persona solicitando un violinista para integrar un grupo de ese género y así arrancó su carrera.

Comenzó a estudiar la música mariachi y cuatro años después llegó a Cielito Lindo, conformada hace 26 años por ella y otras 4 personas que poco a poco y por diversos motivos fueron retirándose hasta que ella quedó a cargo.

Prado se inició en una orquesta de su país natal, Venezuela, donde cantó merengue por 4 años y en cuanto tuvo oportunidad se cambió a un grupo de mariachi porque se sentía mejor interpretando ese género. “Es un ritmo diferente. Me hace sentir plena cuando lo interpreto”. Desde hace un año es la cantante de Cielito Lindo.

La directora del grupo menciona que los mariachis son contratados para tocar en cumpleaños, quinceañeras, matrimonios, serenatas para reconciliaciones y hasta para despedir a los seres queridos en sepelios; como tal guarda una diversidad de anécdotas. “Hace 20 años nos contrataron para una reconciliación, pero la novia estaba molesta con el novio y salió el hermano a amenazarnos. Tuvimos que salir corriendo”, recuerda entre risas Madero.

Prado señala que también le ha tocado ver diversas situaciones en las que ha sido mejor no seguir cantando. Inclusive le ha cantado serenata a algún exnovio.

Los mariachis también se presentan en eventos corporativos, religiosos y realizan acompañamientos musicales a otros intérpretes reconocidos. Madero señala que su grupo participó en un homenaje al cantante José José y acompañó un show de Ana Gabriel. (I)

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