Marc Bery: “El Ecuador dejó de ser solamente Galápagos desde hace 22 años”

- 07 de octubre de 2018 - 00:00
Marc Bery, gerente Hotelero de Mashpi Lodge
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

El mexicano, radicado en el país hace dos décadas, habla sobre el ecoturismo. En la reserva que circunda a Mashpi Lodge se hallaron dos nuevas especies de flora y fauna: la Magnolia Mashpi y la rana Mashpi Torrenteer.

Para el mexicano Marc Bery, gerenciar el hotel Mashpi Lodge -construido en el noroccidente de Pichincha, en la región de El Chocó- es una experiencia encantadora, pues dice que su país natal es caótico y está en demasiado movimiento. Por eso en 1997 decidió junto con su esposa establecerse en Ecuador.

Diez días pasa dentro de la reserva y cinco en Guayaquil. Lleva cuatro años -de los seis que presta servicio el Mashpi- al frente de esta iniciativa, que afirma no es un negocio, pues la idea original que se mantiene es de conservar y preservar el ecosistema. El 70% de los colaboradores son personas que habitan en comunidades que rodean esta reserva de 14.000 ha, de las cuales el Mashpi ocupa 1.200 ha.

Este año, el establecimiento fue reconocido como Eco-Lodge Líder de Sudamérica 2018 en los World Travel Awards, premio que se suma a otros obtenidos años atrás.

¿Esa proyección turística internacional ha hecho que se replanteen la construcción del Mashpi?

No. La idea no es tomar Mashpi como un negocio; suena raro, pero no es así. La idea es ser una ayuda para la protección. Está calculado que con una ocupación del 60%, ese hotel se vuelve autosustentable financieramente y cumple con su cometido que es el de cuidar el bosque. La idea es que el hotel tenga el ingreso para pagar la nómina, a los guardabosques que son los que más nos ayudan. Crear más habitaciones le va a quitar personalidad, ese sabor personalizado que tenemos dentro. El hotel tal y como está así se queda.

¿Cuántos premios han ganado?

Tiene reconocimientos a la arquitectura y otros como el “Óscar de Turismo”, como le llamamos al último.
Este quinto premio nos llena de orgullo porque los primeros tres nos marcaron como hotel líder en prácticas sustentables en el Ecuador, y el año pasado y este nos premiaron como líderes a nivel de Sudamérica. Y cuando se habla de Sudamérica ya para nosotros en un tremendo orgullo, porque dentro de esas premiaciones hubo candidatos de Costa Rica -que tiene mayor tradición en ecoturismo que Ecuador-; entraron además Brasil y Colombia, países que tienen historia en esto y nosotros sobresalimos.

Ecuador deja de ser Galápagos porque hace varios años lo único que se oía de este país era el Archipiélago y nada más. Hoy en día todo eso cambió.

¿La acogida ha sido más a nivel internacional o nacional?

En los inicios, la respuesta fue más internacional, faltaba mucha difusión local, pero hoy en día el turismo local ha subido increíblemente; porcentualmente tiene un muy buen espacio. Se ha difundido qué es Mashpi y su razón de ser. Yo vengo de México y a diferencia de Ciudad de México, que para donde usted voltee hay concreto, aquí en Ecuador la gente se está dando cuenta de la importancia de la naturaleza, del ecoturismo, y se está volcando hacia el conocimiento de su propio país y eso es una maravilla.

¿Cuáles son los atributos del Mashpi Lodge?

Es un hotel con 24 habitaciones. Estamos dentro del bosque. Hay un edificio principal, restaurante, bar, lavandería. Tenemos una segunda pequeña construcción a la que llamamos Samay, que es un área de descanso, donde hay hidromasaje y se hace yoga. Y también hay un conjunto de habitaciones en la Casa Staff, que es para el personal que labora en el hotel. Junto a esta tenemos un laboratorio porque Mashpi no solo es un hotel sino también investigación científica para saber lo que sucede alrededor del bosque. Hacemos 15 diferentes actividades, entre ellas la visita al Centro de Vida, que es un laboratorio donde se observa la metamorfosis de las mariposas; observación de aves; caminatas guiadas hacia el bosque por el día y por la noche, paseo en el Teleférico, que recorre 2 km para observación y la visita a cuatro de las nueve cascadas que hay en la reserva.

¿Qué han descubierto?

Nuestros biólogos acaban de encontrar una nueva especie de rana (Mashpi Torrenteer). El hallazgo se hizo hace cuatro años, pero había que validarlo con universidades internacionales y recién hace un año nos llegó la noticia de que realmente era una nueva especie. Además tenemos una investigación sobre árboles donde se encontró también una nueva especie de Magnolia (Mashpi), que llega a tener entre 40 y 50 metros de alto. Eso implica una vida de casi 150 años, es increíble. Hace siete meses nos llegó la confirmación.

¿La construcción del hotel fue invasiva?

El hotel está construido exactamente donde estaba un aserradero que entró en la única superficie plana que hay dentro de la reserva. Arrasaron con todo y se instalaron, y el hotel está levantado en esa zona.
Gran parte del Mashpi fue construido en pedazos en Quito, se llevó en partes, se ensamblaron allá los acabados. El esfuerzo de conservación fue enorme.

¿Qué puede hacer el turista por las noches?

Dormir (sonríe). Un día normal comienza a las 06:30 con un taller de observación de vida silvestre; luego viene el desayuno y después la primera caminata. Volvemos al almuerzo al hotel, hay un descanso y a las 15:00 vuelven a salir; retornan a las 17:30 y a las 19:00 damos una charla científica sobre los 4 proyectos que tenemos. Luego viene la cena y la mayoría prefiere descansar.

¿Cuáles son esos proyectos?

Trabajamos en el análisis del agua de los ríos; las cámaras trampa (que por infrarrojo captan imágenes de fauna que no puede observarse durante el día); el estudio de reptiles y anfibios; y contamos cómo se formó
El Chocó. (I)

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