El costo del seminario por cada estudiante es 1.800 dólares

Los 90 mejores titulados de la U. de Guayaquil inician preparación

- 14 de mayo de 2014 - 00:00

El costo del seminario por cada estudiante es 1.800 dólares

El Plan de Excelencia de la Universidad de Guayaquil presentado a finales del año pasado contempló conformar un Grupo de Alto Rendimiento (GAR) con los mejores titulados del periodo 2009-2013, y así facilitar que continúen sus estudios de cuarto nivel fuera del país.

Tras finalizar la búsqueda de los 225 mejores egresados de esta época, 90 serán capacitados previo al proceso de postulación para estudiar en una de las 150 mejores universidades del exterior.

Ellos se inscribieron en la primera convocatoria abierta para recibir el Programa de Reforzamiento Académico (PRA) impulsado por la Senescyt, que será impartido de forma gratuita durante 5 meses en la Escuela Politécnica Superior del Litoral (ESPOL), donde el viernes recibieron una inducción para conocer en qué consiste el programa.

María José De Luca, coordinadora de la zona 5 y 8, explica que la Universidad de Guayaquil financiará este curso que tiene un valor por estudiante de 1.800 dólares. Mientras que los inscritos que provienen de Los Ríos, El Oro y Santa Elena recibirán una suma de 318 dólares  para su manutención y movilización.

La coordinadora De Luca dijo que en el PRA recibirán clases para reforzar asignaturas como matemáticas, también cursos de adaptación a nivel cultural, metodología de la investigación e inglés.

Sobre esta última área uno de los docentes, Griffith Scott, dijo que los estudiantes recibirán 192 horas de clases durante el PRA. “Cuando inicien el programa serán evaluados para determinar en qué nivel, de los 3 que existen, se encuentran”.

Cecilia Paredes, vicerrectora académica de la Espol, indicó que dentro del PRA hicieron una modificación al incluir redacción científica en inglés.  “Ellos deben tener todo el conocimiento porque allí es conocido que les piden artículos”.

Agregó que los docentes que impartirán el programa PRA fueron seleccionados por el comité académico de la ESPOL y que poseen títulos de maestría y doctorados. “El ser becado por un país es una gran responsabilidad. No es fácil porque es una época en la que se le está apostando a la educación. Antes no daban este tipo de oportunidades, había que hacerlo por cuenta propia. Ellos ahora están siendo acompañados y  asesorados y tienen que aprovecharlo”, explicó Paredes.  

Durante la inducción, profesionales compartieron sus experiencias en estudios de cuarto nivel en el exterior. Julia Nieto, quien hace 20 años viajó a Francia a estudiar una maestría, recomendó a los graduados dar lo mejor de sí, “porque la oportunidad que tienen es única”.


WELLINGTON PINCAY
“QUIERO SERVIR A MI RECINTO AL REGRESO”

Tiene 24 años y se graduó de ingeniero agrónomo con 9 puntos. Foto: William Orellana | El Telégrafo

Wellington Pincay creció en el recinto Bagatela, ubicado a una hora del cantón Vinces, rodeado del olor a campo y del amor al trabajo. Cuando llegaba la temporada de cosecha de arroz era el primero en estar listo para acompañar  a su padre y abuelo a sus jornadas;  eso sí sin descuidar sus estudios, según cuenta.  

Wellington siempre se destacó por tener buenas notas en el colegio.  Cuando terminó la universidad, tras incorporarse como ingeniero agrónomo en la Facultad de Ciencias para el Desarrollo de la Universidad de Guayaquil en Vinces (antes conocida como Instituto Tecnológico Agropecuario), se convirtió en uno de los mejores puntuados de su promoción (2013) con una nota final de 9/10. Ese promedio lo ayudó a formar parte del Grupo de Alto Rendimiento, lo que le permitirá continuar sus estudios de cuarto nivel.

Wellington ya decidió qué maestría estudiará: Desarrollo Agropecuario. También ha investigado las universidades donde podrá realizarla, entre las que menciona las de  El Salvador, Chile o México.  

Por ahora el joven, que no oculta su felicidad,  espera iniciar su preparación con el PRA, como uno de los 90 inscritos. Asegura que el traslado a Guayaquil -le toma dos horas y media de Vinces- para recibir las clases no es un problema. “Todo el esfuerzo que haga valdrá la pena; quiero que mi padre se sienta orgulloso y servir a mi recinto una vez que regrese”, manifestó.


SANDRA RECALDE LUNA
“TRABAJAR EN YACHAY ES MI RETO”

La joven terminó sus estudios en Ciencias Químicas con 9.2 puntos. Foto: William Orellana | El Telégrafo

Cuando Sandra Recalde terminó su carrera en la Facultad de Ciencias Químicas Farmacéuticas de la Universidad de Guayaquil (UG) sabía que le esperaba un desafío: desempeñarse en el campo clínico, de alimentos o control de calidad.

En 2013 ese momento llegó. Lo que no estaba en sus planes era lograr un puntaje de 9.2 durante los cinco años de su carrera. Gracias a este esfuerzo fue uno de los 225 mejores titulados que integran el Grupo de Alto Rendimiento de la UG.  

Cuenta que cuando  recibió la noticia no lo podía creer: “dudé mucho. Pensé que era una broma hasta que nos convocaron a los diez mejores puntuados y de ahí quedamos cinco, de los que  van a escoger solo a dos de mi promoción. Recibí un documento que certifica que sí tengo la beca”.   

Ahora su desafío, dice Sandra de 24 años, será alcanzar los mejores puntajes en el Programa de Reforzamiento Académico, y así acceder a una maestría en Biotecnología, en la Universidad  Queensland en Australia. “Debo esforzarme en aprender  inglés, mis padres me han exigido mucho y continuaré haciéndolo”, expresa.  

En cuanto a la maestría que escogió, Sandra agrega que le gusta por ser una temática diferente. “Me dije: no voy a estudiar lo que hay, sino algo nuevo. Es una de las áreas que está en auge, porque se puede crear e innovar. Mi mayor propósito es que después de la maestría logre ingresar a Yachay y compartir mis conocimientos”, manifestó.


JESSI DELGADO GRANIZO
“EL ESTUDIO AYUDA A SUPERARME”

A sus 38 años, Jessi estudió tres carreras en la Universidad de Guayaquil. Foto: William Orellana | El Telégrafo

Para Jessi Delgado el deseo de estudiar es algo que perdura en el tiempo. Debido a ello luego de terminar la carrera de Veterinaria y Zootecnia en la Universidad de Guayaquil cuando tenía 21 años, emprendió una nueva: Educación Básica en la Facultad de Filosofía, y más tarde incursionó en la Psicología Clínica.  

En las tres se desempeñó como una de las mejores estudiantes, pero en la última se incorporó con más de 9 puntos. Este promedio fue suficiente para ingresar en el Grupo de Alto Rendimiento y tener la oportunidad de desarrollar sus estudios de cuarto nivel.

A sus 38 años, Jessi, con una maestría en Fortalecimiento y afecto emocional con no videntes, tiene claro que debe conseguir un doctorado en Atención a personas con discapacidad visual. Para lograrlo piensa estudiar en una universidad en Alemania.

El interés por ese campo se  debe a que  experimentó de cerca las limitaciones que presentan personas no videntes. Su madre, quien falleció hace tres años, era no vidente.

Con ella Jessi aprendió la técnica de comunicarse a través del braille  y se sensibilizó sobre lo necesario que es dar atención a este grupo de la población.  

Para Jessi las carreras estudiadas tienen algo en común, “me ayudan a crecer y a superarme cada día”.

Según cuenta este fue el mensaje que su padre, el doctor Hugo Delgado, le transmitió desde su niñez.

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