La palla, un instrumento milenario que sobrevive

- 08 de marzo de 2019 - 00:00
Luis González interpreta el “Carnaval de Guaranda”, con una palla elaborada en su taller ubicado en el Centro Municipal Artesanal, Cemuart.
Foto: cortesía El Tiempo

El proceso empieza con la cortada del carrizo y continúa con el secado, el cual puede alcanzar hasta 3 meses. Sin embargo, terminarlo toma una hora.

“Este es uno de los pocos instrumentos autóctonos del Ecuador, se tocaba 3.500 años a.C. en la cultura Valdivia”, dice el luthier Luis González al mostrar una palla, instrumento de viento constituido por ocho tubos o canutos.

Con este se toca toda melodía, pero la principal es el “Carnaval de Guaranda”, que está en ritmo de yumbo, un género musical autóctono, explica González, quien canta ‘A la voz del carnaval todo el mundo se levanta... Qué bonito es carnaval”.

Con 45 años de experiencia, González elabora instrumentos andinos como zampoñas, quenas, pingullos de hueso, chirimias, bocinas, dulzainas y bombos.

“No todos los instrumentos de los Andes son autóctonos, estos son los que no tienen influencia europea”, subraya el luthier.

Este tiene certificaciones otorgadas por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Con gran destreza, González toma un marquetero y corta los canutos.

Se demora una hora en hacer una palla cuando ya tiene todo el material listo. Pero todo el proceso, que empieza con la cortada del carrizo y su secado, puede tomar hasta tres meses.

“Una vez seco, se selecciona el material más idóneo, me demoro unos dos días en pelar cinco paquetes de carrizo de tres a cuatro metros de largo, una vez que queda limpio viene el cortado de los canutos, eso me puede tomar unos tres días, es demorado y es cansado”, explica el experto, quien agrega que una palla se vende en $ 10.

No hay técnicas específicas, la experiencia es lo que cuenta al momento de elaborar el instrumento, además de saber cómo se ejecuta y se interpreta.

El sonido
Las notas musicales se obtienen de acuerdo a la dimensión de los tubos.

“Si quiero un sol, corto el canuto y soplo para probar, si está muy bajo se le corta más”, indica el experto sobre la palla, que es un instrumento pentafónico, es decir, tiene cinco notas: si, re, mi, sol y la.

Los ocho canutos, que van enfilados desde el más largo y ancho hasta el más pequeño y angosto, se los amarra con piola. Los más anchos producen sonidos más graves. Para la afinación, González utiliza un frecuencímetro o afinador profesional.

Una vez terminado el instrumento, su sonido se fusiona con el del tambor y se entona el tradicional yumbo en el Carnaval de Guaranda, un ritmo que convoca a bailar a los danzantes y se escucha en las calles de la ciudad cuando se acerca el feriado.

El compositor, musicólogo, pedagogo y director de banda ecuatoriano Segundo Luis Moreno, en su obra Historia de la Música en Ecuador, señala que “a este rondadorcillo, los indígenas lo conocían como huaruntsi, utilizado para la ejecución de yumbos, que acompañan a los danzantes del mismo nombre”.

Janeth Alvarado, catedrática, compositora y autora del libro titulado Danzas y Géneros musicales de Salón en Cuenca 1870-1930, señala que el yumbo fusiona el ritmo del danzante indígena y las danzas de salón europeas.

El Carnaval de Guaranda agrupa instrumentos como el pingullo y la caja de los indígenas, con la guitarra y el acordeón europeos.

La música andina
Una de las crónicas escritas por los españoles llegados al sur de Ecuador cita lo siguiente: “Su música es hermosa y descriptiva. Imita el trinar de los pájaros, el sonido del agua y de los peces, el rugido de los animales salvajes, armonizando las palabras con el sonido”.

El luthier Luis González asegura que la “necesidad musical” lo llevó a interesarse por los instrumentos andinos, que en décadas pasadas no se encontraban con facilidad ni en la ciudad ni en la zona rural.

“Cuando comencé con la música andina no había dónde comprar instrumentos aquí en Cuenca, entonces decidí hacerlos y con el tiempo he ido perfeccionando mi oficio”.

Pero esta profesión también le ha demandado mucho perfeccionismo, por lo que ha tenido que viajar a países como Perú y Bolivia para conocer más sobre la fabricación de instrumentos.

Asimismo, agrega que ha viajado para compartir sus conocimientos con charlas en Canadá, sobre la música andina a la que representa. (I)  

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