La lactancia en madres que usaron drogas es posible tras desintoxicación

- 30 de agosto de 2019 - 00:00

Las mujeres reciben orientación y la atención de un psicólogo clínico en los hospitales y centros ambulatorios para alejarse de la adicción.

A los 17 años, Estefanía estaba embarazada de tres semanas. En ese estado ingresó a un centro ambulatorio intensivo, en Guayaquil, para dejar las drogas. Por tres años consumió el estupefaciente “H”.

En el lugar compartió sus problemas y prometió, por su hijo, abandonar la adicción.

La joven se desintoxicó durante los nueve meses de gestación, alumbró y pudo alimentar a su hijo con leche materna.  El menor nació sin síndrome de abstinencia. En la actualidad ella, que tiene un trabajo formal, ya cumplió 19 años y su hijo dos.

El psicólogo Joel Cañarte la atendió en el Centro de Salud Cisne II del Ministerio de Salud, del cantón. Allí, desde  2014, acuden jóvenes consumidoras en estado de gestación.

Con estas mujeres trabaja en crear la conciencia de la enfermedad y activar la red de apoyo familiar para ayudarlas a que se mantengan en abstinencia durante y después del embarazo. “Ellas mejoran su comunicación, trabajo en sus traumas afectivos en la infancia o en situaciones de violencia que hayan vivido”.

Hay pacientes que han logrado abandonar los alcaloides y pudieron dar de lactar. La primera alimentación en recién nacidos es posible cuando se cumple con el proceso de desintoxicación.

La psicóloga Hipatia Mendoza, del Hospital Gineco Obstétrico Universitario, a diario recibe pacientes de diferentes cantones. Cuando ingresan deben cumplir con un protocolo, que contempla la cobertura en psiquiatría para el manejo de la abstinencia y psicología para la deshabituación.  La mayoría de las gestantes presentan consumo habitual. Intentan cambiar eso cuando se enteran de que están embarazadas.

“Según la  gravedad, se las hospitaliza por 10 días máximo o se maneja por consulta externa. Damos seguimiento los primeros tres meses y nos apoyamos con la atención del primer nivel”.

A las pacientes las conocen por medio de un equipo multidisciplinario, el cual indaga sobre el entorno en el que viven. Pasan por un screening (detección) de droga para conocer el tipo de narcótico que consumen y su tiempo.

La responsable del área de neonatología Dorys Salvatierra dijo que reciben orientación en el Banco de Leche de la casa de salud.  Pero cuando ellas niegan su adicción y la continúan, desencadenan un embarazo pretérmino y prematuro.

“Hemos identificado madres que consumen el mismo día del parto, lo que causa el síndrome de abstinencia en los nacidos. Los bebés presentan temblores, llantos agudos y convulsiones”.

En el citado nosocomio, de los 900 partos mensuales que se registran, el 13% de todos los recién nacidos ingresa al área de cuidados intensivos. El 1%, del último porcentaje, es por síndrome de abstinencia.

El Hospital de la Mujer cuenta con un protocolo. Para la neonatóloga Aminda Figueroa, se busca evitar que las gestantes transmitan las sustancias tóxicas en la leche.

Mientras cumplen con el protocolo -dijo- los prematuros y con abstinencia son alimentados en el Banco de Leche. En Ecuador existen siete de estos espacios.

La nutricionista Kerly Soto, del Banco de Leche del Universitario, señaló que en consejería se trabaja con la mamá. Se verifica si está apta para entregarle la leche al niño y si viene en un periodo en el que ha pasado la desintoxicación.

Cuando las pacientes tienen mucho tiempo de consumo, se espera un mes hasta que sea consumidora no activa. “Se le pide que se extraiga en casa la leche, la elimine y siga con el producto de fórmula”. 

Tras un mes se hace el test de drogas para verificar que ya no tiene alcaloide en la orina y se le enseña lactancia. Antes la mayoría de las pacientes que eran adictas se iban con su leche de fórmula, pero el banco hoy es un apoyo. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto:
Medios Públicos EP