La Hacienda Molino San Juan, un paraíso en Cayambe para descansar

Placeres gastronómicos rodeados de una historia de 437 años de antigüedad.
27 de agosto de 2021 17:55

Llegaron a la hacienda Molinos San Juan  y lo primero que percibieron era una brisa fría y refrescante les daba la bienvenida y dejaba en claro que estaban a punto de vivir una experiencia inolvidable. Los primeros en recibirlos en la entrada del lugar fueron los hijos del actual dueño, muchachos de contextura delgada los cuales recién estaban cursando la adolescencia.

Los jóvenes señalaban el camino hacia una mesa de madera sobre la cual reposaba una delicada tela a cuadros, y encima de esta se encontraban deliciosos aperitivos tales como: tortillas de tiesto a base de harina de maíz) y pocillos que contenían en su interior chulpi, un tipo de maíz tostado acompañado de chochos y un curtido de cebolla, tomate, limón y una pizca de sal.

Para la degustación final se encontraban tres tipos de cerveza artesanal. Una rubia de sabor suave y un amargor sutil, una cerveza roja más fuerte que la anterior gracias a su mayor concentración de levadura y por último la cerveza negra que se diferencia de las demás por tener un característico olor a café por el tostado de los granos de cebada.

En el transcurso del recorrido, aquella visita solo se podía volver aún más interesante debido a que la hacienda guardaba un secreto en uno de los rincones del salón principal, el cual permitía el acceso subterráneo a un sitio de relajación, donde su olor a tierra y madera invitaban a disfrutar de una cerveza mientras en su mente imaginaban cómo era la vida para aquellos que ocupaban su lugar en años pasados cuando aún funcionaba el molino de los siete granos que ahora yacía inservible junto a ellos.

Después de haber concluido la visita en esa zona, en la parte superior el personal de la hacienda tenía preparado un delicioso almuerzo que constaba de tres platillos: el primero una sopa preparada con una harina de seis granos llamada Uchu Jaku, totalmente vegana; como plato fuerte un hornado de la ganadora al mejor platillo de 2016, acompañado de una refrescante  limonada con un toque de menta y como postre un tomate de árbol en almíbar, una especialidad de la hacienda, junto a  arándanos frescos con una hoja de menta.

El recorrido finalizó en un antiguo establo que en épocas pasadas servía para la recolección de leche, pero fue remodelado por la construcción de nuevas carreteras en la zona. Se adaptó para complementarse con la hacienda, adecuando el espacio sin dañar su estructura base implementando habitaciones bien equipadas las cuales cuentan con una zona de entretenimiento y su propio baño.

Entrada de la hacienda San Juan
Foto: Edison Quilumba
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