La afición por los “escarabajos” encierra una tradición global

11 de agosto de 2012 - 00:00

Ariana cumplió su sueño. O  al menos esto es lo que dice su papá, el doctor Raúl Santamaría.

“Ella llegó a su fiesta de 15 años en un ‘escarabajo’ rosado descapotable, tal como lo había querido”, cuenta, mientras muestra las fotos del evento en su celular, en las que se ve a una sonriente jovencita utilizando un ampuloso vestido en tono pastel, sobre un Volkswagen reconstruido, pintado de rosado, tono “Barbie”, lleno de flores, globos y adornos.
Ese deseo talvez nunca hubiese nacido si no fuera porque unos cinco años atrás un paciente de su padre lo sorprendió con un regalo inusual.

“Un paciente me dijo: tenga esto como parte de pago, luego descontamos, arreglamos o lo que sea. Y me entregó un ‘escarabajo’ rojo, viejo y oxidado. Yo no lo busqué, el carro solamente vino a mí. Fue una casualidad”, relata este médico de cincincuenta  años de edad. 

Fue así como Raúl tuvo su primer “escarabajo”...

“Les propuse la idea a mis hijos y a ellos pareció agradarles. Entonces empezamos a buscar los repuestos,  hacerlo descapotable, pintarlo, mejorarlo. Y ahí está”, dice, extendiendo su mano hacia su auto  rojo que también forma parte de la  II Convención Nacional e Internacional de Volkswagen que organizó The Beetle Clan en la explanada del Centro Comercial Albán Borja, en el norte de Guayaquil.

Un total de  300 vehículos, incluso de países como Perú, Colombia y  Venezuela fueron parte de esta exposición, que se realizó durante toda la mañana del viernes último.

Para Raúl, la afición por estos autos tiene una conexión emocional con su pasado y también con su futuro.
“Este auto es de mi hijo Raúl Ramón, de 11 años. Ahí le gusta que lo vayan a dejar a la escuela y sus amiguitos se suben en el carro. Él fue mi compañero en la búsqueda de los repuestos, de los nuevos asientos. Se entusiasmó conmigo. Cuando yo ya no esté, quiero que recuerden esto como parte de mis enseñanzas y las cosas que hicieron conmigo, como su padre ”, explica con emoción. 

Actualmente -además del vehículo rosado en el que su hija de 15 años hizo la  entrada triunfal a su fiesta y el modelo en tono rojo que pertenece a su  pequeño- tienen otro carro, en color negro, que Raúl junto con sus hijos también repara y remodela, completando así un total de tres “escarabajos” en su colección.

Pero él no es el único atrapado por este fanatismo. Roberto Pombar, reconocido fotógrafo con más de 30 años de trayectoria, también es propietario de un “escarabajo” modelo 1974.

Aunque él posee un solo ejemplar de estos vehículos, sostiene que a él lo une un nexo fuerte, por los recuerdos que le trae a la memoria. 

“Yo aprendí a manejar en un carro de estos, a los  17 años. Me iba a la playa en un ‘escarabajo’ y nunca tuve problemas en quedarme botado ni nada”, rememora.

Según cuenta, adquirió este vehículo  a principios del 2011 y desde enero de ese año se encuentra trabajando en su remodelación, con su propia iniciativa y conocimiento de mecánica. Es decir, con sus manos y sin ayuda.

“Adquirí estos depuradores alemanes que salieron en el año 43. Ahora los filtros son de papel, pero estos son de aceite, basados en un principio que hicieron los alemanes,  que fue fantástico”, explica mientras muestra el motor del vehículo, que luce de un azul brillante, contrastando con el rojo del automóvil. 

“Yo he recuperado estas piezas en las mecánicas viejas. A este carro  lo pinté íntegro, lo he lateado yo mismo. Un año entero me he demorado en reconstruirlo. Tiene algunas fallitas, pero ahí vamos. Tengo fotos de como ha sido todo el proceso”, explica. 

Dice que no es la primera vez que remodela un auto, que ya lo había hecho en otra oportunidad con un Chevrolet San Remo... “Es que yo soy fanático de lo antiguo... Las cosas viejas se hicieron para durar”, dice sonriendo. 
Aproximadamente  a las 15:00 los 300 vehículos partieron del centro comercial en caravana hacia  Salinas, provincia de Santa Elena, donde permanerán hoy y mañana.

En el malecón de Salinas se realizará la  exposición de carros y  diferentes actividades,  entre ellas, presentaciones artísticas.

La Federación Ecuatoriana de Clubes Volkswagen (FECVW) fue creada en  agosto del 2011 y abarca aproximadamente  10 clubes de coleccionistas apasionados y fanáticos de estos autos. 

Además de los “escarabajos”, otros modelos clásicos de la marca Volkswagen, como  Brasilias, Combis,   serán exhibidos durante los días que dure la convención.

Y aquí como en el resto de mundo, esta afición se sostiene en una tradición insospechadamente global.

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