Jóvenes usan tecnología para el bienestar humano

- 07 de enero de 2018 - 00:00
Foto: Juan Carlos Holguín / EL TELÉGRAFO

En la actividad participaron 9 institutos y 18 colegios. 30 emprendimientos que superaron la etapa de preselección fueron expuestos. en el inicio hubo cerca de 80 proyectos. se eligió a los mejores. Un grupo de estudiantes del colegio Vicente Rocafuerte presentó un sensor de proximidad creado para ayudar a personas con discapacidad visual.

El objetivo es hacer de Guayaquil una ciudad más amigable para las personas con discapacidad visual. Por eso el grupo de amigos decidió crear algo que permita una movilidad más segura para este segmento de la población.

Se trata de un sensor de proximidad. Inicialmente lo elaboraron con una alarma sonora, pero como en la ciudad existe mucha contaminación auditiva, optaron por un sensor vibratorio. De esta forma, el movimiento del dispositivo alertará al usuario de que se encuentra muy cerca de algo.

Este aparato fue hecho por estudiantes del tercer año de la especialidad de Informática del colegio Vicente Rocafuerte. Es uno de los proyectos que presentaron alumnos de diversos centros educativos como parte de la Jornada Interinstitucional realizada por el Instituto Superior Tecnológico Bolivariano (ITB).

En el evento participaron 9 institutos y 18 colegios, que en total exhibieron los 30 emprendimientos que superaron la etapa de preselección. Originalmente había cerca de 80 proyectos, de los cuales se eligieron los mejores.

El sensor de proximidad fue instalado para la muestra en un casco de Ironman, lo cual atrajo a numerosos espectadores. Anthony Bayas, uno de los realizadores del dispositivo, explicó que la idea es hacerlo pequeño para que la persona que lo utilice pueda llevarlo en el pantalón y así sentir cuando alguien se acerca demasiado.

Diego Coello, miembro del grupo, señaló que el sensor es un prototipo. “Pensamos que Ecuador es un país con mucho ruido. No queremos que la gente piense que el sensor se suma al ruido del ambiente, así nadie lo va a querer, va a molestar. Pero si es vibrador, nadie se va a quejar y será más útil”.

Según Diego, el proyecto les tomó cerca de tres meses. Primero hicieron el casco y la presentación fìsica. Eso les llevó dos meses. Y la instalación del cableado tardó un mes más. Para ellos significó un esfuerzo extra, ya que lo hicieron luego de clases, trabajando en el laboratorio luego de la jornada escolar.

En el evento también se presentó un proyecto que adiciona un sensor a un bastón y unas gafas, todo diseñado para personas con problemas visuales. El dispositivo detecta objetos a una distancia aproximada de entre 80 cm y un metro, para facilitar el desplazamiento de quien sufre de alguna discapacidad.

Otro invento con el que jóvenes emprendedores esperan estar a la vanguardia de la tecnología en el país es una casa inteligente cuyos dispositivos pueden ser controlados mediante el WhatsApp.

El proyecto estuvo a cargo de José Pico Mieles, Alan Álvarez, Steven Muñoz, Álex Corrales y Demetrio González, estudiantes de Tecnología en Análisis de Sistemas del ITB.

Para lograr el manejo de la vivienda mediante la aplicación telefónica, utilizaron una mini PC llamada Raspberry Pi 3. “Vía WhatsApp escribimos un comando, como si estuviéramos chateando con otra persona y el sistema hace lo que se le está indicando”, explicó José Pico.

Para la exhibición, los alumnos elaboraron la maqueta de la sala de una casa y con la popular aplicación encendieron y apagaron un bombillo, un ventilador y las luces del árbol de Navidad. “También podemos abrir y cerrar una puerta o una ventana”.

Según los jóvenes emprendedores, su iniciativa es perfectamente aplicable en una vivienda de tamaño real. “Aquí estamos prendiendo dispositivos de 110 voltios. Es prácticamente la realidad, no usamos focos chiquitos. Todos son de 110 voltios, por lo que podemos hacerlo con equipos más grandes, podemos encender y apagar un aire acondicionado, manejar otros dispositivos con mayores voltajes y corrientes. Todo gracias al uso de circuitos como el que tenemos allá, que tiene 4 relés”.

Con este proyecto, los audaces creativos pueden instalar cuatro puntos en una casa para manejar igual número de artefactos. Y a partir de ahí realizar actualizaciones para otros cuatro puntos más. “El costo de una casa inteligente puede ser muy alto, de 25.000 a 30.000 dólares. En cambio, nosotros hablamos de un dispositivo que puede costar 500 dólares, y cada actualización de cuatro puntos cuesta cinco dólares”, destacó Pico.

“Hay que desarrollar nuevos productos para generar nuevas fuentes de ingresos”
Víctor Gómez Rodríguez, vicerrector de Extensión y Proyección Social del ITB, destacó la importancia de estos encuentros de emprendedores que organiza la institución educativa cada dos años. “La idea es enseñar a los jóvenes que no solo hay que pensar en ser el empleado de alguien más, sino que a partir de la innovación y la inventiva personal pueden desarrollar nuevos productos, nuevos servicios, nuevas maquinarias, nueva tecnología, que podrían generar fuentes de ingreso. Y esta es una de las vías para lograrlo”.

Esta fue la tercera jornada interinstitucional del Instituto Técnico Bolivariano e incluyó el primer concurso “Del colegio al instituto”, dirigido a planteles de las zonas 5 y 8. El  objetivo era que los centros educativos tuvieran un espacio para presentar lo que están haciendo en temas de emprendimiento e innovación, así como posibilitar que los estudiantes conocieran otros escenarios para promocionar y defender sus iniciativas.

“Se pudo apreciar que los jóvenes están ofreciendo soluciones para problemas que tiene la sociedad ecuatoriana. Por ejemplo, desarrollo de productos para alimentación humana y animal, desarrollo de tecnologías para el riego automatizado por goteo, domótica para el control de hogares, climatización”, señaló Gómez. (I) d7a

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