José Vera, el DJ guayaquileño que le pone ritmo a la vida

- 17 de mayo de 2019 - 00:00
Fotos: Jimmy Tapia / EL TELÉGRAFO

Este ecuatoriano, que nació sin brazos y sin piernas, con sus mezclas musicales anima a los demás en las fiestas. El joven utiliza distintas partes de su cuerpo para controlar el volumen y las pistas.

José Antonio Vera Muñoz, de 30 años de edad, da pequeños saltos para impulsar el tronco de su cuerpo, que no tiene brazos ni piernas, hasta  una mesa de control de sonidos. La hipnótica música suena a un alto volumen en la fiesta. 

La gente baila y grita en la oscura tarima y alegremente hace un trencito que lo rodea.

Con el muñón de su extremidad superior mueve el mouse de una laptop y sube lentamente una palanca, que está a la altura de su pecho.

Cuando Daddy Yankee interpreta la canción Calma, José usa la boca para girar una de las perillas.

Con un movimiento de su barbilla sube una tecla -que está entre 50 botones y dos platos giradiscos- y el coro de la música se repite varias veces.

Él controla a la audiencia de hombres y mujeres. Con otro movimiento de quijada sobre los discos cambia al tema “La Mujer de esta era”, de Oveja Negra y los demás se ponen a danzar salsa choke.

La rapidez con la que hace mezclas asombra a los presentes. Muchos dejan de bailar, encienden las cámaras de  sus celulares y lo retratan para mostrar esa suerte de “milagro”.

José, quien nació sin brazos y piernas, con su oficio de DJ se dedica a proporcionar alegría y diversión a muchas personas.

Su habilidad la descubrió hace 12 años, mientras cursaba la secundaria.

La vocación apareció luego de que le regalaron una computadora, un amplificador y unos parlantes. Hoy son sus amigos inseparables.

Todos los días, después de clases, dedicaba horas a mezclar melodías de diversos géneros: reggaetón, cumbias, salsa, merengue, electrónica y más.

En talleres de producción  terminó de pulir el talento que hoy es su fuente de ingresos económicos.

Su debut lo hizo en la casa de sus vecinos, en la Cooperativa San Francisco II, al norte de Guayaquil.

Le pagaron. Con el dinero que reunió compró un controlador de sonido usado y otro parlante.

Estos equipos los estrenó en 2015 en el reality show “Apuesto por ti”, de una cadena de televisión nacional. Su talento, que no es casualidad, lo llevó hasta semifinales del certamen.

Su participación en el programa lo ayudó a darse a conocer y aumentar el interés para contratos en distintas actividades públicas y privadas. Su vida dio un giro.

Superación

En el pasado tuvo malos momentos. Durante su niñez fue rechazado en distintas escuelas, donde le negaron el acceso con justificaciones insólitas. 

“En un plantel me impidieron matricularme porque los demás niños se iban a distraer al verme en el aula sin brazos ni piernas”.

Sin embargo, su madre Jovita Muñoz, de 63 años, buscó una profesora que acudía a su casa para que estudiara e insistir en su inscripción en un establecimiento.

Tras cuatro años de intentos José pisó un plantel educativo y experimentó lo que se siente estar en un salón de clases con otros niños. Recién a sus ocho años de edad fue matriculado en primer grado. 

Su madre ha sido el pilar de su apoyo en su vida. Por seis años lo cargó a diario en hombros, 12 cuadras, para llevarlo a la escuela.

En el colegio, donde se gradúo en ciencias sociales, su hermano menor se hizo cargo de trasladarlo.

En el barrio aprendió a jugar fútbol -de delantero a arquero- y canicas. “Hacía lo mismo que mis compañeros,  buscaba una solución”.

Sin embargo, no pudo ingresar a la universidad por falta de recursos económicos.

José actualmente es beneficiario del Bono Joaquín Gallegos Lara. También es padre de una niña de tres años. En 2015 formó su familia después de conocer a su esposa por redes sociales.

Él quiere brindarle una buena educación a su hija,  desea continuar como DJ y proporcionar la misma emoción al público. El costo por presentación es de $ 150 y se lo puede contactar al 0991916917. (I)

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