Especial coronavirus

Ivonne Guzmán: “La repatriación nos puso en modo 24/7”

- 15 de junio de 2020 - 00:00
Ivonne Guzmán. Cónsul General de Ecuador en Los Ángeles-Califormia
Foto: Cortesía de la entrevistada

Un total 12.801 ecuatorianos regresaron al país desde que inició la emergencia al 31 de mayo. Se estima que desde California llegaron unos 300.

Desde septiembre de 2018, Ivonne Guzmán ocupa el cargo de Cónsul General de Ecuador en California. Es la primera mujer desempeña ese cargo de manera oficial en el único Consulado que existe en la costa Oeste de EE.UU., y que da atención a seis Estados de la Unión y a otras islas en el Pacífico.

En la pandemia por covid-19 le correspondió una ardua tarea para coordinar con otros consulados el retorno de los vuelos humanitarios. “La repatriación nos puso en modo “24/7”, dijo a El TELÉGRAFO.

¿Cómo fue el proceso de organización de este proceso de repatriación desde esa ciudad estadounidense?
No te podríamos decir exactamente cuántas personas estuvieron acá pendientes de retorno, porque muchos, hasta la semana pasada, recién se reportan con nosotros. Desde el día 1 de emergencia, que fue cerca del lunes 16 de marzo, abrimos un registro para tener conocimiento de quiénes estaban aquí y cuáles eran sus necesidades.

Pensamos que se abriría el 5 de abril el aeropuerto, pero no fue así, entonces fuimos registrando a la par de que la gente se daba cuenta que no podría regresar y que necesitaba pasar por el Consulado para tener su certificado de retorno, ahí es cuando empezó a abultarse el listado. Debieron haber pasado más de 750 personas por el Consulado con este interés de regresar al país.

¿Cuántos lograron regresar con apoyo del Consulado de California?
Conocemos que se fueron a través del Consulado más de 300 personas. Nosotros gestionamos y facilitamos su retorno. Otras 150 personas que estaban en el Consulado registradas se fueron al darse cuenta de cuál era la dinámica de los vuelos, que iban a salir exclusivamente de Florida y se registraron también con el Consulado de Miami y se fueron por esa vía.

¿Cómo fue la organización para lograr estos retornos?
Fue un reto, pues no teníamos vuelos directos y teníamos que hacer toda una logística con los viajeros que se iban, pero también con los consulados. En la primera etapa fue principalmente solo el Consulado de Miami, que evacuó a una mayoría grande de gente y un poco a la expectativa de la negociación de cupos, porque obviamente Miami tenía muchísima más gente que nosotros y necesitaban que esa gente regresara también.

Fue un trabajo de coordinación entre los diferentes consulados para establecer el porcentaje que teníamos cada uno. Luego abrieron los vuelos desde Houston y eso alivió bastante. Hicimos un acompañamiento más cercano de hablar con cada uno porque no se podía salir del aeropuerto, porque podían ser sometidos a una cuarentena. Luego, los certificados emitidos por el Consulado para la repatriación tenían que ser impresos, firmados, llenados y escaneados como pdf y la gente no tenía acceso a escáner y entonces nosotros les dábamos tips.

Cuéntenos alguna anécdota de un pasajero/a excepcional que debía retornar cuanto antes a Ecuador.
Un día antes del anuncio del cierre de las fronteras aéreas fui al aeropuerto a rescatar a un señor ecuatoriano de 97 años, que estaba extraviado, y que había viajado porque no le estaba llegando la jubilación estadounidense. La Policía lo llevó a dormir a un lugar y al siguiente día fui a recogerlo.

Allí le ayudamos para que hiciera sus gestiones de la jubilación, fuimos al banco y todo se arregló. Él tenía un pasaje para volver el 18 de marzo; hasta que llegara el día lo ubicamos en la casa de una líder de la comunidad ecuatoriana, Adela Rulán. El sábado 14 hice gestiones para poder regresarlo. Fue realmente casi milagrosa.

Me comuniqué con la Cónsul de México acá, que me contactó a su vez con el Gerente de AeroMéxico y logramos que esa misma noche se embarcara rumbo a Ecuador, sin que le costara. ¿Cómo valora esta experiencia desde lo profesional?
Ha sido una de las experiencias más intensas de la vida, creo que para todos los diplomáticos. Esta es situación que puso al límite las capacidades del Consulado y la resistencia física de los cinco funcionarios.

Ha sido una experiencia muy interesante, bien especial y con muchos desafíos. También de una responsabilidad enorme por la seguridad y salud de estas personas, que era nuestro mayor interés.

Si bien la gente estaban bien resguardada acá, nos tenían solo a nosotros. Es sentirte responsable por todos en una situación extrema como esta, donde se han puesto a prueba mis fortalezas y debilidades y la de mis compañeros. (I)

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