La Iglesia y los LGBTI ven la Constitución de dos formas

- 15 de junio de 2019 - 00:00

Una de las líderes del colectivo asegura que el impedimento del matrimonio igualitario vulnera derechos del grupo; mientras que representante católico considera que la unión viola la norma.

Jéssica Agila, directora ejecutiva de Fundación Mujer & Mujer

¿Por qué la Corte Constitucional debía aprobar el matrimonio igualitario?

Más que una aprobación,  equiparó los derechos por una ciudadanía de un solo nivel. No podían existir en el país derechos que sean exclusivos para unas personas y para otras no.

La Constitución tiene un principio que es la igualdad y no la discriminación.

¿Qué beneficios trae al colectivo el matrimonio igualitario?

Hay algunos niveles de ganancia: mayor protección a las parejas LGBTI; reconocimiento legal de las parejas del grupo; reconocimiento jurídico al patrimonio que se pueda crear en la pareja.

Esto no existía con la unión de hecho. Habría un reconocimiento legal a la identidad de los hijos que se procreen dentro de una relación lésbica.

Las familias creadas por miembros de la comunidad LGBTI ahora, con la nueva decisión de la Corte Constitucional (CC), pueden ser más valoradas, ampliar el seguro social, hacer que reciban el montepío y que los niños procreados queden con tu pareja.

 ¿Existe vulneración a la seguridad jurídica?

Existía una vulneración al omitir que determinada población acceda. No es posible. ¿En qué se basa el sector religioso, conservador? Ellos hablan de que es inconstitucional, pero no lo es, porque precisamente para eso es la opinión consultiva.

Los miembros de la Corte Constitucional tomaron la precaución de usar la opinión consultiva 24/17 para analizar los casos. No hay violación a ninguna norma. Lo que se está haciendo es reparar esa vulneración.

¿Está de acuerdo con una consulta popular?

La resolución de la CC es inapelable. Sin embargo, las consultas populares pueden ser sugeridas por cualquier sector de la sociedad. Aunque estas se hacen para reordenar o pensar una estructura, no cuando tienen que ver con derechos. Ese pedido, al igual que las marchas, es una medida de presión social.

¿El grupo se sentaría a conversar sobre el tema con la Iglesia católica?

Recientemente el Papa, a propósito del Día del Orgullo LGBTI, dio declaraciones discriminatorias contra las personas por su orientación sexual o identidad de género. Se ha hecho acercamientos con iglesias (no católicas).  Incluso tenemos personas de la comunidad LGBTI que son creyentes.  Consideramos que somos generadores de opiniones y podemos acceder a un diálogo siempre y cuando este se haga de forma respetuosa y estableciendo que no haya ningún tipo de discriminación.

¿La Iglesia católica y otras religiones deberían de intervenir en el debate sobre matrimonio igualitario?

Aquí no estamos hablando de un proceso religioso, eclesiástico o espiritual, sino de un derecho civil contemplado para todas las personas que deseen acceder. Pero la Iglesia católica es la que está orquestando el debate antiderechos.

Debería existir un llamado de atención a las posturas antiderecho exclamadas desde la jerarquía de la Iglesia católica, que tiene un impacto claro en el pensamiento de la sociedad.

El Vaticano posee embajadas en casi todos los barrios del país, ahí se evidencia no solo un poder religioso sino también político para influencia en la ciudad.

¿Cuál es la próxima lucha del colectivo LGBTI?

Hay aún deudas pendientes con el colectivo: la ley integral de género, mayor protección en temas de familia, desbloquear o ampliar el proceso de adopciones y trabajar en el ámbito de violencia. A las compañeras  transexuales las siguen asesinando. Necesitamos espacios seguros y un mayor acceso a la educación en el país. (I) 

Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil

¿Por qué la Corte Constitucional no debía aprobar el matrimonio igualitario?

La resolución vulnera la seguridad jurídica y la supremacía de la Constitución por  tres razones jurídicas: competencia, imparcialidad y consulta.

En la primera la Corte Constitucional (CC) tiene la facultad de interpretar y garantizar el cumplimiento de la Constitución y no tiene función de legislar. Eso le corresponde a la Asamblea. Hubo extralimitación de sus competencias.

En la segunda, dos de los jueces que aprobaron la resolución fueron abogados patrocinadores y defensores del matrimonio igualitario. Antes de ser asignados jueces públicamente expresaron, con anterioridad, sus criterios  de apoyo.  No se puede ser juez y parte.

En la tercera,  la definición de matrimonio (unión entre hombre y mujer) obtuvo el 63% de la votación en el referendo de 2008. El pueblo tendría que ser el que ahora se pronuncie. 

¿Qué afectaciones trae a la sociedad el matrimonio igualitario?

Hay repercusión en las familias y en los niños. El concepto de matrimonio se desvirtúa. Más adelante van a proponer la adopción.

En caso de aprobarse, había que hacer un estudio serio de lo ocurrido en otros países.

En Canadá, un estudio evidenció las consecuencias que trajo esta aprobación: afecta el derecho de libre expresión, es decir, que quien no está de acuerdo con el postulado del matrimonio igualitario  puede ser acusado de intolerante, homofóbico y que sea llevado a los tribunales y condenado.

También afecta al derecho de los padres en educación pública y su formación ética. Además de la autonomía de las instituciones religiosas.

Nos obligarían a realizar ceremonias, porque si no estaremos discriminándolos. 

¿Están de acuerdo con una consulta popular?

No es incumbencia de la Iglesia promoverla, pero sí  apoyaremos la iniciativa de grupos sociales, políticos e, inclusive, personas que se declaran ateas o agnósticas, que están orientadas a defender los derechos inviolables de los niños y las familias.  Si el pueblo, bien informado, se pronuncia en favor del matrimonio de las personas del mismo sexo respetaríamos la decisión.

¿Qué otras acciones emprenderán?

Independientemente de lo que a nivel jurídico se realice, como sociedad e Iglesia, continuaremos con la formación integral de las personas, basadas en principios antropológicos serios y abiertos. Es un derecho que está reconocido por el Estado laico.

La Iglesia no es solo para estar en la sacristía, sino para servir. A quienes servimos es a los niños.

¿Por qué la Iglesia cuestiona el tema del matrimonio civil, pero no atendió los temas de abusos de sacerdote a menores?

Eso es falso. Desde 2000 la Iglesia católica, cuando empezaron a salir a la luz los casos de víctimas, la Iglesia tomó decisiones.

En 2002 se define el abuso sexual en la Iglesia como un crimen. Y si una persona lo comete automáticamente queda suspendida del sacerdocio.

Hubo una postura, pero eso no se conoce. La Iglesia fue la única institución en el mundo en hacer algo. Recién las organizaciones civiles  toman conciencia cuando ya la Iglesia lo hizo al declararlo imprescriptible.

¿Hay exclusión del grupo?

De ninguna manera, los respetamos, los acogemos porque son seres humanos. Después de nuestra fe son hijos de Dios. No podemos rechazarlos, es imposible, más bien nosotros tenemos pastorales específicas con muchas personas del grupo, pero trabajamos de manera discreta. Hay personas que vienen por acompañamiento espiritual. (I) 

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