Hidalgo: “Ir a la guerra del Cenepa fue lo más enriquecedor de mi vida”

- 06 de enero de 2019 - 00:00
Patricio Efraín Hidalgo Vargas, director del Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar)
Foto: César Muñoz / EL TELÉGRAFO

El capitán de navío trabaja actualmente en un proyecto de investigación que permitirá ampliar la Plataforma Continental en 260.000 km2 de territorio marítimo. Es de Ambato y atribuye a sus padres el amor a su patria.

La niñez de Patricio Hidalgo Vargas estuvo marcada por el mar, las directrices de su madre y por los barcos de papel que hacía navegar en una laguna que había en Baños (Tungurahua), donde su familia tenía una propiedad.

Su maestra de kinder, de la escuela Abdón Calderón, Graciela Hernández, en Ambato, rememora esa anécdota de su alumno cuando alguien le pregunta a cuáles de los niños de ese entonces recuerda.

El juego con barquitos de papel no era ninguna premonición sobre la profesión que escogería de adulto. Sin embargo, hoy en día tiene 28 años como hidrógrafo y 35 años como oficial de Marina.

En este mes, el capitán de navío de Estado Mayor, Patricio Hidalgo, cumplirá un año como director del Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar) y asegura que volvería a escoger esta profesión si retrocediera en el tiempo.

Es 2 de enero. El titular del Inocar recibe a un equipo de este Diario en su oficina, en el sur de Guayaquil. En las paredes de su despacho cuelgan las fotos de sus trabajos y las familiares: esposa y tres hijos (dos mujeres y un varón).

Hace una breve reseña de cada uno de ellos y destaca que su segunda hija es Natalie Hidalgo, quien fue parte de la Selección Femenina de Fútbol sub-17 y quien reside en los Estados Unidos.

Los ojos de Hidalgo adquieren un brillo especial cuando cuenta -como parte de su experiencia- que para la guerra del Cenepa (1995), fue nombrado comandante de la lancha de investigaciones Rigel, con la cual hizo patrullajes en el Límite Político Internacional (LPI).

En esa época, con 31 años, y como teniente de navío, recuerda la labor de sus subalternos. “Me di cuenta del espíritu que tiene el ecuatoriano en cualquiera de sus especialidades, de sus rangos y lo que hay que hacer cuando las cosas se ponen complicadas y le toca a uno defender lo que es nuestro”.

Él califica a esta experiencia como la más enriquecedora de su vida. Tuvo avistamientos con el enemigo, pero su labor -aclara- no era bélica sino de investigación.

Entre sus anécdotas también menciona que viajó a la Antártida en la VII expedición (1997) como jefe de Operaciones, a bordo del Buque Orión, que fue preparado en los Astilleros Navales (Astinave) con protecciones especiales para que pueda llegar al continente blanco.

Hidalgo es dueño de una sencillez y buen humor que rápidamente captan la atención de quienes lo escuchan.

Asimismo lo califica el director regional de los Espacios Acuáticos Insular (Dirgin), Gabriel Abad Neuner, quien se graduó un año después que Hidalgo, en 1988.

“Es mi amigo y es hidrógrafo igual que yo y capitán de navío. Fuimos a la Antártida juntos. Su forma de ser es bacansísima (se ríe)”.

Abad comenta que siempre han estado en el sitio de la Armada que conlleva a intereses marítimos, como el Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE), el Inocar y otras instituciones.

“Siempre estamos en los lugares en que se defienden los intereses marítimos”.

Alguien que da más detalles de cómo es Patricio Hidalgo es su amigo, el también capitán de navío, Juan Carlos Proaño. Ambos se conocieron el 16 de septiembre de 1983, fecha en que ingresaron a la Escuela Naval.

“El comandante Hidalgo es un personaje en el buen sentido de la palabra, porque tiene una personalidad muy singular lo cual lo hizo ganador del premio al Mejor compañero de la promoción en 1987”, refiere.

Resalta que “es apreciado por muchas personas por su don de gentes, por su carácter. Ha ido ganando cada uno de sus grados jerárquicos en la Marina gracias a su capacidad, tenacidad y a su inteligencia”.

Menciona que en 1987 obtuvo el grado de teniente de corbeta y luego de graduarse como oficiales de superficie ingresaron al Inocar como oficiales alumnos para el curso de hidrografía y oceanografía básica.

Resalta que Hidalgo ha realizado muchos cursos de perfeccionamiento y maestrías. “Ha tenido la oportunidad de estar en España y otros países especializándose en hidrografía”.

Proaño destaca que con Hidalgo les sobran las anécdotas y que son para disfrutarlas y por eso no se atreve a contar una sola.
Capacitaciones

El capitán de navío Patricio Hidalgo es máster en Ingeniería de Puertos y Costas del Centro de Experimentación de la Obra Pública (Cedex), Madrid.

Además es máster en Transporte Intermodal de Mercancías, por la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona (España). A esto se suma un diplomado en Gerencia de Recursos Humanos, de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil.

También se ha desempeñado en la docencia como catedrático de Ingeniería Portuaria I, Ingeniería Portuaria II, Operación de Buques Mercantes, Logísticas en las Operaciones Portuarias en la Universidad del Pacífico.

Todos esos logros los atribuye a los consejos de sus progenitores.

“Mi padre (Efraín Hidalgo) me enseñó que sueñe tan grande que lo peor que me puede pasar es que se me cumpla. Esa filosofía de vida trato de inculcarles a mis hijos. En la vida siempre uno debe tener un poquito de soñador para así poder buscar su próximo camino”.

Al mismo tiempo, sobre su madre (Sara Vargas), hace esta revelación. “Es la ecuatoriana más patriota que hay en este país”.
Hidalgo se refiere a que ella siempre le decía: “Una persona no puede servir más a la patria si no está en las Fuerzas Armadas”.

Actualmente, Hidalgo dice que el Inocar trabaja en un proyecto que trata sobre los estudios de ampliación de la Plataforma Continental, donde el país ganará 260.000 kilómetros cuadrados de territorio marítimo.

Para el efecto, explica, tienen que comprar el Buque Centauro, el cual servirá para la investigación de la extensión de la plataforma continental, el estudio del fenómeno de El Niño y el levantamiento hidrográfico de la costa continental e insular.

Como hidrógrafo, tiene una apreciación muy particular en torno al terremoto del 16 de abril de 2016. Para él, este evento sí produjo un tsunami que no se lo adjetivizó como tal, quizás por no alarmar a la población. (I)

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