El manglar trata de reponerse de la actividad humana

- 26 de julio de 2019 - 00:00
Las aguas del estero dividen el sector de las Tres Bocas y el Suburbio porteño. En una parte hoy se observan pájaros y verdes árboles de mangle. Los habitantes, que viven en las proximidades, suelen pescar en la zona.
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Sus aguas lucen más claras en ciertos puntos, la fauna deambula y los mangles crecen verdes y fuertes. Sin embargo, aún existen sitios que reciben descargas contaminadas. Hoy viernes 26 de julio de 2019 es el Día de los Manglares.

Paulino Muñoz, de 80 años de edad, camina a diario desde las calles 25 y la S al tercer puente de la vía Perimetral, en Guayaquil.
En esa zona se detiene para pescar bagres con una piola de nylon. Antes -manifiesta- era más fácil capturar cangrejos porque había más mangles y especies. Pero allí, hoy, predominan casas, piedras y basura.

En el sector Cisne II, al pie del Estero Palanqueado, las familias se aglomeran en las tardes para capturar tilapias, rondadores, pampanitas y canchimalas. Ellos usan canoas para atrapar el ingrediente principal de un “tapao”.

Para Renato Manguera, el agua del estuario luce más clara desde que, como un proyecto de recuperación, se colocaron 40 balsas que están cubiertas de vegetación.

Hoy 26 de julio de 2019, en el Día del Manglar, las personas que viven cerca de esa zona natural se enfrentan a esas realidades.
Por un lado, un área que se intenta recuperar y, por otro, el daño provocado por la actividad humana.

El Ministerio del Ambiente (MAE), justamente, presentó el Plan Nacional para la Conservación de Manglares del Ecuador.

El objetivo de esta propuesta es fortalecer las políticas públicas y programas para la proyección, recuperación, uso sostenible de estos sitios y la ayuda a personas que viven directamente de los recursos naturales. En Guayaquil, justamente, se concentra el 40% del total de los manglares del país.  

Vicente Zavala, subsecretario de Gestión Marina y Costera del MAE, destacó la ejecución de algunas acciones en beneficio del ecosistema en el cantón.

Por ejemplo, en Palanqueado el Gobierno desarrolló el proyecto de recuperación del Estero Salado, donde se colocaron islas flotantes para la oxigenación del estuario. También se impulsó la reforestación con manglares nativos, “lo que ha permitido una recuperación eficiente”.

Por su parte, el Municipio de Guayaquil precisó que se han reforestado 8 hectáreas de mangle en las riberas del Estero Salado.
Este trabajo -según la Dirección de Ambiente del Cabildo- se hizo desde el puente zigzag hasta el puente Ecuador (que une la Avenida Barcelona con la calle Gómez Rendón).  

“Con la regeneración se hizo reforestación, que ha progresado en su magnitud y cantidad”, expresó Bolívar Coloma, titular de dicha dependencia municipal.  

De acuerdo con Raúl Carvajal, gerente de Manejo Costero de Conservación Internacional Ecuador, hace 20 años, a nivel nacional, los manglares están en un proceso de recuperación.

Una gran herramienta -agregó- han sido los acuerdos que con las comunidades pesqueras han permitido convertirse en custodios del recurso.

Tareas pendientes

Uno de los problemas que afectan al manglar -según Xavier Salgado, director de la Organización Medio Ambiente Sustentable- es la tala del mangle. En el país existen personas que se dedican a esa actividad para elaborar remos, palafitos y balsas. También se mantienen las descargas de aguas domésticas en los esteros.

Coloma adelantó que, para abordar ese tema, desarrollarán un plan piloto para identificar descargas en el tramo A (Juan Tanca Marengo, Urdenor, Urbanor y Alborada).

“Ya está diseñado un plan de intervención para identificarlas. En la mayoría son domésticas y se las intervendrá en corto plazo”.
Asimismo, indicó que se ha planteado la intervención prioritaria para el sector del Cisne.

En la Universidad de Especialidades Espíritu Santo se han efectuado diversos estudios acerca del tema. Natalia Molina, docente investigadora de la institución, cuestionó la construcción de parques lineales en zonas que eran esteros, ya que se pudo potenciar los manglares en el puerto principal. “Los planes de desarrollo tienen que ir de la mano con el ambiente”.

Asimismo, propuso una política pública con la zona productiva (como las camaroneras) para que restauren al menos 200 metros del borde del manglar. Hay cangrejos, ¿pero dónde están los mejillones, las almejas y los ostiones?”, cuestionó.  

Miguel, un vecino del área Playita del Guasmo, solicitó  a las autoridades que recorrieran el estero próximo, pues los productos del mar prácticamente desaparecieron. (I)

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