Los galleros insisten en mantener las peleas

El gremio efectuó una manifestación en Guayaquil. El grupo se opone a un artículo del Código del Ambiente.
16 de enero de 2017 11:54

Emperatriz Rosas Quiroga, de 63 años, lleva la mitad de su vida dedicada a la crianza de gallos y a la organización de peleas.

La septuagenaria tiene una gallera en Fertisa, en el sur de Guayaquil, donde crecen 100 aves.

En eso -cuantifica- ha invertido $ 40.000. Ella cuenta que esa práctica se convirtió en su único ingreso económico. “Así he criado a mis hijos y a mis nietos, a quienes les he dado los estudios. Si nos quitan la actividad, nos quedaremos sin trabajo 50 personas, desde los vendedores hasta el dueño”.

Para Emperatriz, esa “tradición” atrae el turismo en el país.

Con dichos argumentos, ella y un centenar de galleros de los cantones Guayaquil y Naranjal acudieron ayer a la Gobernación del Guayas para pedir que se consideren las peleas de gallos como una práctica cultural y ancestral.

Los aficionados, preparadores y vendedores de las especies se concentraron, con pancartas, en la intersección de las calles Malecón y Aguirre (centro).

Los galleros exigieron el veto del literal 6 del artículo 146 del Código Orgánico del Ambiente (COA), aprobado en diciembre por la Asamblea Nacional.

En el apartado de actos restringidos contra los animales reza la siguiente prohibición: involucrar o intentar involucrar a un animal, en combates o peleas. En caso de espectáculos públicos con la fauna  se aplicará lo dispuesto en el artículo 148 del COA.

En el cuerpo legal se regulan los espectáculos públicos con animales por parte de los gobiernos autónomos descentralizados, municipales o metropolitanos.
Antonio Mata, de 40 años, otro de los galleros, pidió que se exima a los gallos de peleas de este artículo. “El COA es importante, pero no tiene nada que ver con la tradición”.

El texto fue aprobado con 75 votos afirmativos, 8 votos negativos y 33 abstenciones.

Al respecto, el asambleísta Carlos Viteri, presidente de la Comisión de Biodiversidad y Recursos Naturales,  explica que la normativa es de enorme trascendencia y sensibilidad social, pues tiene aportes importantes y observaciones que se recogieron entre distintos sectores.

Sin embargo, Mata considera que los gallos son animales cuya naturaleza es pelear. “En su genética está el combate. Uno no los obliga”.  

El 18 de enero los galleros prevén reunirse con el gobernador del Guayas, Luis Monge. Según Mata, representantes del gremio firmaron un acta de compromiso con Luis Alberto Quijano, director de seguridad ciudadana de la entidad. “Por ahora, estaremos a la espera de que nos confirmen la hora de la reunión. Es necesario que haya una interpretación jurídica”.

Postura del gremio

Randolph Cedeño, de 43 años, dedicado a la crianza de la especie, asegura que la tradición es un aporte  para el país. “Somos parte de la economía. Pagamos impuestos de todo lo que involucra la compra y venta de gallos, accesorios y medicina”.

Su gallera, en la que trabajan dos personas, está en el kilómetro 8,5 de la vía a Daule.

En cambio, Julio Castillo tiene una gallera en Puente Lucía, donde laboran cinco familias. Él lleva 30 años vinculado a la actividad y hace seis construyó un coliseo donde se desarrollan las competencias cada mes o pasando meses.  

El último mundial de gallos, efectuado en noviembre, reunió a 2.500 personas. También -de acuerdo con el gremio- hubo visitantes de Panamá y República Dominicana.
Geovanny Cuevas Rosas,  a pesar de haberse graduado como ingeniero industrial, vive de las ganancias que le proporciona su gallera en Guayaquil. “Nunca conseguí entrar a una empresa, pero esta tradición me ha permitido mantener a mi familia”. Cuevas cree que con la prohibición la práctica se puede volver clandestina. Para organizar una pelea -manifiesta- ellos piden permiso a los municipios por el uso de suelo y al Cuerpo de Bomberos. “Eso representa una inversión de $ 300”. (I)

Datos

El Código Orgánico del Ambiente (COA) fue aprobado el 20 de diciembre de 2016 y consta de 7 libros.  

El articulado mejora el Sistema Descentralizado de Gestión Ambiental para prevenir, preparar y sancionar la contaminación y los daños ambientales.

La actividad se da frecuentemente en tres regiones: Sierra, Costa y Oriente. Es habitual en Guayas, Esmeraldas, Manabí, Tena, Cayambe, Otavalo, San Antonio de Pichincha y Carchi.

Entre $ 7.000 y $ 8.000 se paga por un gallo de pelea importado. Los valores de las especies nacionales van desde $ 200.

Las peleas de gallo duran 10 minutos. En el país el último mundial se realizó el pasado noviembre. (I)