La fiesta del Príncipe San Miguel ya es un patrimonio

- 28 de junio de 2018 - 00:00
En la iglesia matriz de Salcedo se dio a conocer la declaratoria. Los pobladores están satisfechos con este reconocimiento nacional. En septiembre se realiza una misa campal en homenaje al santo.
Foto: Silvia Osorio / EL TELÉGRAFO

La imagen tenía como destino final Quito, pero se tornó pesada cuando la carga pasó por Salcedo. Todos interpretaron el hecho como un mensaje.

La iglesia matriz de Salcedo fue el escenario donde las autoridades civiles, eclesiásticas y el pueblo salcedense recibieron la declaratoria de “Patrimonio Intangible de la Nación” a la fiesta del príncipe San Miguel.

Según varias leyendas, la imagen de Miguel llegó de Roma a Guayaquil en el siglo XV. Su destino final era Quito. En el trayecto, quienes la llevaban debían pasar por Salcedo y allí les fue imposible cargar la efigie, por el peso que inexplicablemente había adquirido.

Los fieles interpretaron que era “decisión” del  santo que quería quedarse en la urbe en la que permanece hasta hoy.

El comunicado recibido por el alcalde, Héctor Gutiérrez, fue firmado el jueves 21 de junio, el mismo que señala: “Esta celebración trasmitida de generación en generación, dotada de representatividad, creada y recreada colectivamente como un proceso permanente de transmisión de saberes, otorga de sentido e identidad a sus portadores y constituye Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador”.

La fiesta en honor al Príncipe San Miguel se celebra cada año el 29 de septiembre y tiene una programación con diversidad de eventos que incluyen elementos tanto religiosos como paganos.

Muy por la mañana inician los preparativos para el festejo. Las comparsas, huacos y priostes visten sus atuendos para participar en tres desfiles. El primero tiene un carácter solemne, casi espiritual.

La imagen de San Miguel es sacada de la iglesia central por los priostes para encabezar la marcha hasta la plaza principal de la urbe, donde se celebra la misa campal.

Las bandas populares de todas las comparsas entonan la melodía “Príncipe Glorioso”, la cual es muy popular en Salcedo.

Es un momento dedicado a la espiritualidad, al silencio, a desbordar la fe por el “Bermejo”, como se conoce de cariño a la efigie de San Miguel, que a decir del historiador Oswaldo Navas tendría más de 400 años de existencia.

“Al llegar a la plaza Augusto Dávalos, más conocida como plaza de papas, los penitentes rodean la tarima especialmente preparada para celebrar la eucaristía. Esta dura entre 60 y 90 minutos”, dijo Navas.

Festividad
Los preparativos para el gran día de la fiesta empiezan con la publicación de los nombres de los priostes, la noche anterior al desfile.

Además se preparan las jochas (invitaciones), se planifican las novenas y comparsas, todo este esfuerzo que se ve reflejado en el desfile.

Cuando la eucaristía termina, las comparsas, una vez bendecidas por el sacerdote, emprenden su segundo recorrido a la iglesia-hogar del santo a fin de devolver la efigie.

“Al cumplir este acto protocolario, concluye la parte solemne. Las bandas, que hasta ese entonces mantenían la sobriedad, cambian las melodías sacras por las más pegajosas sonatas que invitan a los participantes y a los espectadores a entregarse al baile, vítores y más festejos en las calles”, explicó Mario Bonilla, representante de uno de los cinco grupos de priostes de 2017.

En el tercer recorrido personajes como caporales, chicheros y ashangueros desbordan alegría con sus bailes. En esta parte del festejo además destacan los “peluqueros”.

“Son personajes propios de nuestra tierra. Escogemos espectadores para emular que les cortamos el cabello”, explicó Holger Bautista, quien acompañó a un grupo de peluqueros.

Según el historiador  Wilmo Gualpa, el año exacto del inicio de las fiestas fue en  1574 “es decir que se habla de 444 años de celebración, lo cual ha constituido naturalmente en el transcurrir de los siglos un patrimonio cultural inmaterial de nuestra población”.

Desde ese año la celebración de la fiesta fue interrumpida en 1968 debido a un pedido de la Iglesia católica en la que se prohibía que fiestas consideradas no católicas continúen desarrollándose. En ese entonces la celebración del príncipe se consideraba más popular que religiosa.

Más tarde, en 1997, el ex párroco de Salcedo, Antonio Vaca, resolvió retomar los festejos pero cambiando el formato de la designación de priostes individuales, a la de cinco priostes colectivos (gremios, instituciones, barrios). La mecánica se mantiene hasta hoy.

Gualpa se desempeña como jefe de Cultura del GAD Municipal de Salcedo, considera que conseguir la declaratoria de Patrimonio es solo un paso.

El objetivo será que la festividad sea conocida a nivel nacional e internacional.

Impedir que pierda su esencia con la aparición de personajes que no tienen connotación dentro de la comparsa o que se añada cualquier otro elemento que no esté asociado con la historia del cantón.

La gestora de la declaratoria fue la exasambleísta Lourdes Tibán, oriunda de la comunidad de Chirinche de Salcedo. (I) 

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