Fernando Sinchi difunde el folclor de sus antecesores

- 24 de junio de 2018 - 00:00
Fernando Sinchi, director del Ballet Andino IntyGuayas, junto a una integrante.
Fotos: Lylibeth Coloma / EL TELÉGRAFO

Fundó el Ballet Andino IntyGuayas que, sin alejarse de su esencia, fusiona la danza andina con la clásica y contemporánea. Tiene cinco producciones escénicas. Lo integran 25 bailarines.

La necesidad de completar el puntaje para la materia de Música que estaba perdiendo llevó a Fernando Sinchi Sinchi, con 16 años, a participar en una comparsa del ballet folclórico del colegio Vicente León, donde estudiaba en Guayaquil.

Nació en la urbe costeña, pero de padres cuencanos, residentes en Borma (recinto de la provincia de Cañar). Ellos le enseñaron a mantener el cabello trenzado “como símbolo de su origen”. El adolescente mostraba simpatía por la música foránea que marcaba la época: rap, break dance, pero esos sonidos “molestaban” a sus progenitores.

Sin embargo, confiesa que la cultura de sus ancestros fue algo que siempre le llamó la atención.  “Cuando íbamos a compromisos familiares en la Sierra bailábamos música nacional. Es algo que se lleva en la sangre”.

Pero lo que motivó a Fernando a valorar la huella de sus raíces fue ver “la pasión con la que muchos jóvenes ejecutaban la danza folclórica” en un concurso intercolegial. “Fue algo que me fascinó y se quedó impregnado en mí, pese a que en esa competencia quedamos en último lugar, así empezó todo”.

Años después, luego de participar en varias instituciones culturales que le proporcionaron una formación profesional en danza contemporánea y folclórica, crearon su propio ballet.

Quisieron involucrarse más a fondo en la difusión del baile andino en Guayaquil y el 21 de julio de 2010 fundó el Ballet Andino IntyGuayas. Es una  agrupación en la cual Fernando, hoy con 40 años, es director general y coreógrafo.

Uno de los grupos a los que perteneció antes fue la Asociación Cultural Bormense  (en alusión a Borma) y el Ballet Folclórico Guayaquil, donde tuvo roles principales. Aprendió danza andina, costeña y amazónica.

Pero en Guayaquil mucha gente desconocía el baile andino y eso les cerró puertas. “Los primeros cinco años fueron difíciles. No teníamos financiamiento y debíamos prestar trajes para los pocos contratos que teníamos”. Una presentación en la Teletón de 2002 y otras en la Amazonía les dio cierta solvencia.

Confiesa que “el prejuicio y la forma egoísta  del regionalismo” lo indujeron a dejar sus raíces. Una de esas pérdidas fue su trenza, que cortó cuando cumplió 33 años, en un acto de rechazo a la falta de apoyo a la agrupación.  “Después de eso lloré. Estaba tan decepcionado de ver que las puertas se nos cerraban por el discrimen. Desde allí mantengo el cabello corto”.

Ese rechazo es algo que según Ingrid Barzola, danzante de la agrupación, aún existe, aunque con menos fuerza. “Cuando llegamos a una presentación el público se ríe por nuestros atuendos y luego de ver nuestra actuación se quedan asombrados”, comenta la guayaquileña de 27 años.

Su esposo, Emilio Barrera, también guayaquileño, de 29, y productor de IntyGuayas, coincide y agrega que el grupo tiene una propuesta llamativa.

Sinchi, quien reparte su tiempo entre la academia y el Centro Educativo Novus, donde ha formado a jóvenes en el baile andino, aclara que el trabajo de IntyGuayas no es solo folclor tradicional.

“Somos danza-show. Sin apartarnos de la esencia, manteniendo contenido escénico con algunos pasos y vestuario autóctonos, matizamos esa parte andina con un poco de movimientos contemporáneos y adaptamos el ballet clásico. Al implementar esa fusión en Guayaquil muchos jóvenes respondieron y pudimos romper ese tabú”.

 Él dice que han llevado su show casi por todo el país y llegado hasta escenarios de Perú. “Somos aves de paso. Algún día nos vamos, pero queda la huella y eso es lo que se recordará”.

IntyGuayas cuenta con 25 bailarines como parte de su elenco, a más de su cuerpo directivo. Otros 20 participan ocasionalmente. (I) 

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: