El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Jue.21/Oct/2021

Sociedad

Tendencias
Historias relacionadas

El grupo recibió de la unesco en 2007 el premio ‘artista por la paz’

“En cualquier situación se puede ver belleza”

El grupo recibió de la unesco en 2007 el premio ‘artista por la paz’
22 de febrero de 2014 00:00

En el escenario no hay gritos, únicamente se observan señas. Allí un grupo de jóvenes chinos ensaya los pasos que la coreógrafa Zhu Yue perfecciona previo a la presentación del espectáculo Mi sueño.

Todas sus miradas están concentradas en los gestos y en el movimiento de manos que hace Yue. No hay espacio para la distracción, no quieren retrasarse, por lo que todos corren a ubicarse en sus puestos para iniciar la rutina.

El contorneo de sus delgados cuerpos y el sutil estiramiento de sus brazos se mezclan con los sonidos que producen las volteretas que realizan, el chasquido de los dedos, la flauta, el saxo y las piezas de piano que se escuchaban desde el fondo de los camerinos.

Dentro del grupo se encuentra Wei Jingyang, de 18 años. Ella es sordomuda. Perdió su sentido auditivo y el habla cuando era menor de edad.

Desde que era una niña tenía el sueño de estar en un escenario como bailarina y presentarse ante miles de espectadores. Hace seis años Jingyang lo logró tras ingresar al grupo artístico ‘China Disabled People’s Performing Art Troupe’, que le ha permitido recorrer varios países con la obra Mi sueño, y el jueves Ecuador se convirtió en su nueva parada.

En los camerinos otro grupo de artistas tocaba el piano,  el saxofón y la flauta. Foto: William Orellana

Para Jingyang, lo que más le ha costado a la hora de aprender los pasos es llevar el ritmo de la música. “Como no podemos oírla tenemos que memorizar el ritmo y con la práctica tener una combinación del baile y música”, dijo con ayuda de dos traductores: el de lenguaje de señas y el de idioma.

Aconsejó que para lograr los sueños los jóvenes deben tener confianza en sí mismos y fe como ocurrió con ella, que aunque llegó sin saber el lenguaje de señas aprendió a comunicarse con ayuda de sus maestros y compañeros.

A unos pasos de ella estaba Liu Tao, uno de sus compañeros, quien nació con cataratas en sus ojos -no operables- que no le permiten ver.

Llegó al grupo cuando tenía 12 años luego de participar en una competencia de arte que, cada cuatro años, se realiza en China. Allí Liu obtuvo uno de los premios por tocar el banjo, un instrumento musical de cuerdas, ante 80 millones de chicos con discapacidad que concursaron.

Para el joven de 26 años, y estudiante universitario de la carrera de Música, la discapacidad es solamente una denominación. “Cuando uno se acostumbra en cualquier situación puede ver algo de belleza dentro de todo. No hay que considerar a las discapacidades como algo de mala suerte, porque cuando tenemos un problema en una parte del cuerpo puede desarrollar algo especial”, indicó con apoyo del traductor.

En su caso la música se convirtió en su compañera. Liu no solo toca instrumentos, también canta. Hace dos años desarrolló su faceta de intérprete.

Durante su presentación en el país preparó dos temas nacionales: Vasija de barro y Nuestro Juramento, que le tomó cuatro horas aprender.

“Es una canción que me deja expresar muchos sentimientos, es una música muy bonita”, dijo de la primera melodía.

Liu y Jingyang forman parte de los 27 artistas con discapacidad, ocho de ellos son ciegos y 19 sordos, que actuaron en el espectáculo Mi sueño, que muestra la cultura clásica de China.

Su director Zhang Jing Jin explicó que inicialmente el grupo, que reúne personas con discapacidad con talento, se estableció 1987 pero no como profesional. Sin embargo, en el año 2000 con la invitación de un director famoso organizaron un espectáculo de acuerdo al talento que los integrantes tenían y al que denominaron Mi sueño.

Aseguró que los jóvenes con discapacidad no son infortunados solo tienen dificultades, porque a través de su esfuerzo transmiten su amor, energía, nuestra belleza cultural en los diferentes países que han recorrido.

De hecho, aseguró que aunque para otros trabajar con un grupo así resulta complicado, es todo lo contrario. “Ellos son muy disciplinados y profesionales. Aquí se los agrupa para que se ayuden mutuamente. Cuando tenemos visita en el extranjero respetan las reglas”, indicó Jing Jin, quien además es vicepresidente del grupo de discapacidades en China.

Precisamente, por ese profesionalismo, en 2007, fueron galardonados por la Unesco con el reconocimiento ‘Artista por la Paz’.

Ayer el grupo tenía previsto regresar a su país para continuar con la preparación de nuevas presentaciones y con la promesa de una nueva visita.

Contenido externo patrocinado