El empoderamiento económico es una herramienta para acabar con la violencia de género

En el mundo, las mujeres ganan el 23% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo.
15 de diciembre de 2020 07:00

En todo el mundo se estima que las mujeres ganan el 23% menos que los hombres por el mismo trabajo, un hecho que evidencia la persistencia de desigualdades históricas en las relaciones de poder entre mujeres y hombres, encrudecidas por el confinamiento obligatorio por la pandemia de covid-19.

En este contexto, surge la campaña ÚNETE de aquí al 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres, del Secretario General de las Naciones Unidas.

Con el lema "Pinta el mundo de naranja: ¡Financiar, responder, prevenir, recopilar!”, el proyecto inició con 16 días de activismo -del 25 de noviembre al 10 de diciembre- en el que diferentes instancias de la Universidad Internacional SEK (UISEK), unieron esfuerzos para visibilizar acciones concretas que promueven una mayor participación de las mujeres. Estas actividades culminaron con el conversatorio “Empoderamiento Económico y Violencia de Género, con la presencia de activistas y académicas nacionales e internacionales.

Ecuador ocupa el puesto 48 entre 153 países donde se evaluaron las brechas de género de acuerdo al Foro Económico Mundial (2020), por otra parte, Ecuador es un país emprendedor, sin embargo, el 59,6% de estos emprendimientos de mujeres surgieron por necesidad y solo el 45,4% por oportunidad.

Así lo señaló Alfredo Arízaga, exministro de Finanzas y director del UISEK Business School, quien invitó a cultivar herramientas de liderazgo en las y los jóvenes, para evitar que se embarquen en emprendimientos de subsistencia.

"Esto debido a que las acciones realizadas hasta hoy no son suficientes", según Lidia Macías, doctora en psicología clínica y docente de la Universidad de Guadalajara. "A este paso lograremos una igualdad salarial apenas en el año 2133".

Fenómeno del suelo pegajoso

Pero, ¿por qué a las mujeres les cuesta más acceder a las mismas condiciones laborales que los hombres? Por las viejas estructuras sociales que colocan más dificultades en el camino a las mujeres, para acceder a cargos directivos, según Macías, así como por el fenómeno del suelo pegajoso que dificulta a las mujeres despegarse de las labores domésticas.

"Las mujeres invierten 26 horas a la semana en trabajo no remunerado en casa, mientras que los hombres solo dos", finalizó la experta.

Marina Checa, economista y docente de la Universidad de Cádiz (España), asegura que el sistema económico neoliberal figura a mujeres y hombres independientes y autosuficientes pero que esto es ficticio, porque no se tiene en cuenta a la economía de los cuidados, es decir, a las labores del hogar que generalmente realizan las mujeres.

Para Checa, el cambio vendrá una vez que la sociedad coloque en el centro de la agenda social y política, la economía de los cuidados, "tan esencial para la vida".

Estrategias

Diana Carolina Hidalgo, representante territorial de ONU Mujeres Colombia, demostró que el cambio es posible, gracias al trabajo que realiza su oficina en el departamento de Nariño y el apoyo del sector privado, se impulsó el empoderamiento económico de 21 organizaciones conformadas por mujeres y empresarias independientes de la región que, pese a la pandemia, crecieron en sus negocios a través de campañas de concienciación y estrategias de comercialización en unión de la Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO).

"Promover, entonces, el empoderamiento económico es una herramienta útil para incluir a las mujeres y evitar cualquier forma de violencia", dijo la Rectora de la UISEK, quien aseguró que desde la educación es necesario desarraigar la imagen del hombre como proveedor del hogar, visibilizando la importancia de la mujer en el mundo.

En Ecuador, universidades como la Internacional SEK, demuestran que las acciones e investigaciones a favor de la igualdad de género rinden frutos.

Actualmente, esta institución es liderada por una mujer y cuenta con una gran participación femenina dentro de puestos de liderazgo a nivel docente y estudiantil. De este modo, la academia y organismos internacionales esperan acabar con las brechas de género que afectan a todas las esferas de la sociedad. (I)

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