El Qhapac Ñan evoca tradiciones ecuatorianas

- 21 de marzo de 2019 - 00:00
El Inti Raymi (fiesta del sol) es una de las tradiciones que inspiró los modelos que se exhibirán hoy en la pasarela.
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

El desfile, organizado por un centro educativo, se realizará hoy en Quito. Los modelos se basan en tradiciones como el Inti Raymi y la Diablada de Píllaro.

Iglesias, diablos, espejos y soles son algunos de los elementos de las tradiciones ecuatorianas que han inspirado a un grupo de estudiantes de diseño de moda para rescatar las fiestas ancestrales y llevarlas a la pasarela del Qhapac Ñan.

Cuarenta estudiantes expondrán hoy 60 diseños acerca de su interpretación sobre tradiciones indígenas ancestrales como el Inti Raymi (fiesta del sol), el Pawkar Raymi (fiesta del florecimiento) y otras católicas como el Corpus Christi.

“A través de la moda, queremos rescatar en nuestros trajes nuestras fiestas, tradiciones, colores, culturas y materiales”, dijo Delia Andrango, coordinadora de la carrera de Diseño de Moda en el Instituto Superior Tecnológico de Patrimonio Yavirac-Gran Colombia.

El desfile será a las 19:00 en la sede del Instituto, ubicado en las calles García Moreno y Ambato, de Quito.

En el evento, que se celebra en su cuarta edición y que por segunda vez recibe el nombre de Qhapac Ñan (en alusión al sistema vial andino que conectaba varios países de la región), predominarán colores llamativos como el naranja, amarillo, verde claro, turquesa o fucsia. Estos, según Andrango, representan “fiesta, agradecimiento”.

Por las pasarelas se verá, por ejemplo, un conjunto de tres piezas inspirado en la fiesta del Inti Raymi (junio).

Al pantalón de mezclilla, chaleco confeccionado en mezclilla y lanilla y un corpiño de gamuza, acompañan grecas, cintas de colores y pedrería en reemplazo de los diminutos espejos que portan los danzantes en sus trajes.

El exterior de las iglesias del centro histórico de Quito, así como sus decorados interiores, fueron también decodificados para “reescribir” el patrimonio ecuatoriano puntada a puntada, pues son los propios estudiantes quienes cosen los trajes.

A sus 27 años, Ximena Angulo echó mano de los diablos para crear un abrigo inspirado en la llamada “Diablada de Píllaro”, una colorida tradición que se remonta al siglo XVII y que tiene relación con el carnaval de la boliviana Oruro. La Diablada fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de Ecuador en 2008.

Viva prueba de que el objetivo del rescate de las tradiciones se cumple, Angulo confiesa que antes de su diseño poco sabía de la “Diablada”, pero ahora luce orgullosa un abrigo con un tocado de cuernos y apliques alusivos a Mefistófeles.

“No podemos escoger imágenes netas de la fiesta, pero deconstruimos (decodificamos) esa imagen a través de sublimados, bordados, colores”, explicó Andrango, quien opina que en temas de moda, lo tradicional no debe limitarse al traje típico sino extenderse a prendas donde aparezca interpretado el patrimonio.

Surgió así, por ejemplo, un gran abrigo plagado de capas de tela que evocan las tejas de las viviendas del centro colonial de Quito, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1978.

Y así, de la creatividad de los alumnos han surgido pantalones en los que se representan las cúpulas de la Catedral o los vitrales de la Basílica del Voto Nacional, el templo neogótico más grande de América e inspirada en la catedral francesa de Notre Dame.

Aunque algunos de los diseños quedan en el glamour de la pasarela, otros ya han sido comercializados, señala Andrango, que recuerda la venta de un vestido en hasta $ 400. (I) 

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