Ecuador celebra el primer Día Nacional del Voto Femenino

- 07 de junio de 2020 - 00:00

Este 9 de junio, el país honrará con una nueva conmemoración anual el legado de la primera latinoamericana en exigir su derecho al sufragio: Matilde Hidalgo Navarro de Procel, pionera sufragista desde 1924.

Ecuador fue de los primeros países en América en aprobar el sufragio femenino. El trayecto recorrido para que esto sea posible empieza con nuestra historia como nación. La primera Constitución de la República del Ecuador se dio en Riobamba el 23 de septiembre de 1830. Ahí se establecieron los requisitos para ejercer el derecho al voto: ser una persona con propiedades (no sirviente), mayor a 21 años, que supiera leer y escribir, que ejerza una profesión, entre otros. De los casi 500.000 habitantes de ese entonces, menos de 10.000 cumplían con el perfil. La discriminación estuvo enraizada con el nacimiento mismo de la nación, la ciudadanía estaba dividida. De esa primera versión se fueron eliminando progresivamente los requerimientos hasta que en Quito, en abril de 1861 –en la séptima Constitución–, el sufragio censitario fue eliminado.

En agosto de 1869, durante el mandato del presidente Gabriel García Moreno, se expidió en Quito la Constitución apodada la “Carta Negra”. En la tercera sección correspondiente a los ciudadanos se leía: “Art 10.- Para ser ciudadano se requiere: 1. Ser católico; 2. Saber leer y escribir; 3. Ser casado o mayor a veintiún años”. El controversial inciso 1 del artículo 10 logró ser eliminado en la siguiente Constitución, en Ambato, en abril de 1878. Algo después, en Quito, en febrero de 1884, se hace énfasis, por primera vez en la historia constitucional, que solo los hombres podían ejercer el sufragio bajo los requisitos ya conocidos, abriendo un debate que logró eliminar dicha diferenciación en la Constitución emitida en Quito, enero de 1897, luego de la Revolución Liberal y antes del mandato de Eloy Alfaro.

Para esa fecha, Matilde Hidalgo era una niña lojana de 8 años, huérfana de padre, al cuidado de su madre, Carmen Navarro, y de Antonio, su hermano mayor. Criada en un hogar de liberales, Matilde escuchó en su casa, en las reuniones de la tarde, nombrar a un viejo luchador, escuchó gritar ¡Viva Alfaro, carajo!

En 1907, Matilde ejecutó su primer acto de rebeldía: ingresó a estudiar al colegio masculino Bernardo Valdiviezo. Pero el 2 de mayo de 1924, Matilde causó un revuelo nacional. Ese día ella llegó temprano a la Junta Electoral de Machala a hacer fila para empadronarse cuando solo los hombres podían inscribirse en todo el territorio ecuatoriano. Los miembros de junta insistieron para disuadirla, pero Matilde fue implacable. Llegó acompañada de su esposo, Fernando Procel, doctor en Jurisprudencia, y frente a la ignorancia y la misoginia de sus interpelantes, esgrimió un argumento indiscutible: en la Constitución donde constaban los requisitos para ejercer el sufragio, el ser mujer no era un impedimento.

Era necesaria la valentía del persistente y ese fue el papel de Matilde, dar un rostro a la primera lucha civil femenina. Matilde quedó empadronada, su caso fue a consulta al Concejo Cantonal de Machala, pasó al Ministerio del Interior y el Consejo de Estado respondió que efectivamente no había un freno legal, ni de registro ni de ejercicio del voto, para la mujer ecuatoriana. El 10 de mayo el Concejo Cantonal emitió un oficio dando razón a la lojana para evitar su descarte en el escrutinio. Así fue como Matilde se convirtió en la primera mujer latinoamericana en ejercer su derecho al voto en las elecciones nacionales legislativas de mayo de 1924, mucho antes que Uruguay y sus vecinos.

El 9 de junio de 1924 se emitió un informe habilitante del ejercicio del sufragio y el derecho para ser elegida a toda ecuatoriana que reuniera los requisitos de la Constitución, siendo de los primeros países en manifestarlo. El hecho es histórico, Matilde también abre camino a la mujer para desarrollar una vida en política. Ecuador oficializó el sufragio femenino en la Constitución expedida en Quito, el 26 de marzo de 1929; un país en vías de desarrollo le ganó la carrera civil a países avanzados como Francia (1944), Italia (1945), Japón (1945) y Argentina (1947). El voto universal fue una realidad en la Constitución de 1978; saber leer y escribir no son requisitos, dando facultad a los analfabetos, y ahora sí, la mayoría de la población ecuatoriana es partícipe.

Los logros de Matilde son atemporales; el 21 de noviembre de 2019 fue honrada por el gigante Google con un Doodle que la destacó en el buscador por 24 horas en América Latina, Italia, Irlanda y Reino Unido. Ese día, como su sobrina bisnieta, le pedí al presidente Lenín Moreno, vía Twitter, honrar el legado de Matilde estableciendo un día conmemorativo en su memoria. Fue la asambleísta Gloria Astudillo, de Azuay, quien dio oídos a mi mensaje que exigía un homenaje para nuestra compatriota. En la sesión 638 del pleno de la Asamblea Nacional, se discutió la aprobación de la resolución con minoría en contra. Desde el Harvard Business School yo brindé evidencia de la memoria histórica para el sustento de la moción en el pleno.  ¿Por qué han pasado 100 años y estas decisiones siguen generando controversia? Los porqués son que la desigualdad y la oposición a la libertad persisten, pero este 9 de junio de 2020 celebraremos que la revolución femenina se seguirá manifestando con actos individuales y colectivos, que nunca más pasarán desapercibidos. (O)

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