La ebanistería se convirtió en el "ADN" de la parroquia Huambaló

- 14 de mayo de 2019 - 00:00
Fotos: Roberto Chávez | EL TELÉGRAFO

Hace 6 décadas los agricultores de este pueblito cambiaron el azadón, el rastrillo y la hoz por el martillo, la lija y el formón, debido a que una plaga devastó sus cultivos. Desde entonces, la localidad es la “capital” del mueble.

Extensas y fructíferas parcelas, abundante agua, y un clima inmejorable durante casi todo el año, son las características más relevantes de la parroquia Huambaló.

Este productivo y turístico  pueblito de la región andina se encuentra en el cantón Pelileo, provincia de Tungurahua, a unos 20 minutos de Ambato y a dos horas y media de la capital.

Pese a que la agricultura constituye una importante actividad económica del lugar, hace seis décadas gran parte de los 16 mil habitantes cambiaron esta labor por la ebanistería.

Si bien ambas labores distan mucho en técnicas y sistemas de producción, el tesón y la capacidad de afrontar nuevos retos forman parte de la personalidad de los moradores de Huambaló.

Ellos levantaron exitosamente de entre los escombros que dejó el terremoto del 5 de agosto de 1949, sus hogares, plantaciones, sus establos y la casa comunal.

La misma determinación   aplicarían en el desafiante cambio de la actividad económica que les heredaron sus abuelos y padres, por una novedosa tarea de la cual no tenían experiencia.

Historia
Según Luis Ángel Silva, octogenario de la parroquia, un factor externo a la población los obligó a modificar su actividad económica original.

“La razón por la que decidimos dejar de lado, momentáneamente, las labores del campo fue que en 1958 una devastadora plaga llegó a nuestras plantaciones de haba, papa y arveja. Los comuneros tuvieron grandes pérdidas económicas, y era urgente buscar alternativas”, agregó Silva.

A esto se sumó los perjuicios que provocaron las fuertes lluvias de ese año. Por tal motivo se conformó en Huambaló un comité de análisis ciudadano.

“La organización estudió las fortalezas y debilidades del pueblo, y concluyó que se debía aprovechar los bosques de pino, roble y nogal, y otras maderas, que por décadas no se explotaron”, dijo Benito López, agricultor de 78 años.

Un año después los comuneros cambiaron el azadón, el rastrillo y la hoz por el formón, el martillo y la lija. Si bien la labor agrícola seguía siendo importante, decenas de cultivadores empezaron a trabajar en la fabricación de muebles en rudimentarios talleres que se montaron.

De acuerdo a Gerardo Toapanta, docente pelileño (gentilicio del cantón Pelileo), reconocidos maestros ebanistas de Colombia, Chile y otros países de Latinoamérica llegaron a Huambaló para instruir a los ávidos aprendices.

“En apenas tres meses, los jóvenes de aquel entonces aprendieron los secretos de la ebanistería y desarrollaron una admirable destreza para el corte, separación, cepillado y lijado de la madera, así como para el uso del formón”, destacó Toapanta.

Con esta última herramienta, añadió, hace 60 años se viene dando forma a fascinantes y extraordinarias figuras de animales, personajes históricos, y paisajes andinos en la madera.

La ebanistería echó raíces en Huambaló. Tanto así que en la Sierra centro se conoce a la localidad como la “capital del mueble”.

Con seis décadas de experiencia, el lugar se ha convertido además en la “cuna” de grandes ebanistas reconocidos a escala nacional.

Entre ellos destacan los maestros: Víctor Hugo Llerena, Juan Carlos Salazar y Alfonso Montahuano, quienes han instruido a artesanos de todo el país.

“La ebanistería se convirtió en el ‘ADN’ de nuestra gente, de nuestra tierra. Es el sello de identidad de la parroquia, no solo en Ecuador sino también en destinos del extranjero, pues nuestros muebles se han exportado a varios países de Norteamérica y Europa”, dijo Ángel Calero, joven ebanista del lugar.

Producción
Actualmente existen cerca de 180 talleres de elaboración artesanal de muebles de madera, y acabados, así como 60 almacenes y tiendas.

“Producimos gran variedad de juegos de sala, comedor, dormitorio, entre otros artículos de hogar. Al mes elaboramos entre 12 y 15 unidades, lo cual da un aproximado de 900 enseres”, dijo Ana María Rodríguez, pionera de la industria ebanista en Huambaló.

Lineal, clásico y neoclásico son las especialidades que se fabrican en la parroquia con maderas locales, y también con variedades amazónicas y de la región Litoral tales como el laurel, el canelo y recientemente el seike.

Los juegos de muebles tienen costos desde $ 300, dependiendo el tamaño y los acabados. Los artesanos receptan pedidos desde cualquier parte del país con variedad de diseños.

Hace 23 años en Huambaló se integró una organización ciudadana que se encarga de promocionar las grandes ofertas locales y ferias.

Feria del Mueble
Durante todo este mes se realizará una feria con la participación de un gran número de ebanistas de la región del Austro.

“El domingo 19 de mayo la parte gastronómica no se queda atrás. Aprovecharemos también para promocionar nuestro plato típico: el cuy asado; habrá grandes descuentos en muebles para las madres”, expresó Carlos Coca, presidente del comité organizador. (I) 

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