El Corpus Christi concluye hoy con 5 horas de festejo

- 26 de junio de 2019 - 00:00
La quema del castillo, que es donada por un prioste, resulta ser la parte más importante de la fiesta.
Fotos: Fernando Machado / EL TELÉGRAFO

Se cree que esta celebración comenzó el mismo año cuando se fundó Cuenca en 1557. Durante siete días los habitantes y turistas disfrutan de una fiesta popular.

La fiesta del Corpus Christi o conocida también como Septenario, porque dura siete días, concluye hoy. Los organizadores comenzarán con los festejos de clausura a las 18:00. Estas concluirán a las 23:00.

Diferentes organismos de seguridad se encargarán de los controles durante el último festejo.

En siete días, las bandas de pueblo impusieron su ritmo. Los juegos pirotécnicos y la venta de dulces mantienen viva esta tradición que se no se pierde en Cuenca.

Las calles aledañas al parque Calderón se peatonalizan, ya que son invadidas por los cuencanos y turistas que quieren ser parte de este festejo que dura siete días, por lo que se lo llama también Septenario.

“Pese al frío, hay que salir un momento a dar un paseo por el parque y ver los castillos”, indica Miguel Coronel, un cuencano que aún recuerda cómo se vivía antaño esta fiesta arraigada entre los morlacos.

A un costado del parque, los portales son multicolores. Los dulces dan un matiz especial a esta celebración. En estos sitios se puede mirar y degustar los diferentes dulces que los comerciantes sacan a la venta.

“Si compra un dulce, no se olvide de pedir su abeja”, dice entre bromas Carmen Rojas.

Y es que las abejas llegan a los puestos atraídas por los dulces, si bien no son agresivas, causan temor entre los visitantes.

En las mesas podrán encontrar alfajores, hostias, huevitos de faltriquera, cocadas, arepas, monjas, rosca, membrillos, quesadillas, entre otras decenas de dulces que los comerciantes preparan con anterioridad para sacar a la venta.

Katty Álvarez comenta que con su esposo comenzaron a hacer dulces para entregar a los comerciantes. “Hacemos unos 500 relámpagos cada día. Mi trabajo comienza en la mañana y termina en la noche”, dijo y agregó que ella vende a $ 0,10 cada dulce, pero los que revenden lo hacen a $ 0,25.

Según la Fundación Turismo para Cuenca se cree que la fiesta se instauró desde el primer año de fundación de la ciudad, en 1557, como una de las principales celebraciones religiosas, a la que se le empezó a llamar “Fiesta de la Ciudad”.

El culto al Santísimo persiste en forma muy solemne a través de su exhibición en la Catedral y de una procesión en la que se lo traslada a las demás iglesias para la adoración de los fieles.

En Cuenca, la tradición popular es festejar por siete noches, los siete amaneceres en los que permanece la Sagrada Hostia en exhibición (de ahí el nombre “Septenario”).

Cada noche existe un prioste, el mismo que dona el castillo, alquila la música o contrata una banda de pueblo para animar las frías noches en el parque Calderón. Todos los que asisten a este evento esperan ver las luces y el fuego que desprende este armazón hecho de carrizo. Los cuencanos añoran las vacas locas de antaño (pirotecnia tradicional) que ya no ven.

Hace unos años la Universidad Católica de Cuenca era la principal organizadora de esta fiesta que se ha arraigado entre quienes viven en la capital azuaya.

Jorge Cárdenas recuerda que la fiesta del Corpus hace 30 años era todo un acontecimiento.

Recuerdo que salíamos con la familia para dar vueltas en el parque. Comíamos dulces, pero también esperábamos que se queme el castillo casi a la medianoche, pues era el último”, indica.

El hombre, de 70 años, recuerda también que los jóvenes de ese entonces solían llegar al parque llevando unas pequeñas resorteras para lanzar unos dardos de papel en las piernas de las chicas. “Pobre de la que llegara con vestido”, dice entre sonrisas el cuencano.

Carmen Campoverde señala que los tiempos han cambiado. “A más de los intensos fríos de las noches, ya no hay la persona que vendía caramelos mediante una ruleta, tampoco veo las vacas locas que se quemaban en las noches, pero sí hay personas que quieren robar a los ciudadanos”. (I)  

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