Convenio médico ecuatoriano cubano beneficia a 65 mil pacientes del país

- 20 de marzo de 2018 - 00:00
Susana Román acude desde el sur de la capital, tres veces a la semana, para cumplir sus sesiones de diálisis gratuitas en el Hospital Eugenio Espejo. Mienras que Hilda Caizachana tiene 60 años y fue beneficiaria de una doble operación que le permitió recobrar la visión en el Centro oftalmológico Eloy Alfaro.
Foto: Andes

Los servicios que desarrollan están enfocados, sobre todo, en trasplantes renales junto a profesionales locales en el Hospital Eugenio Espejo de Quito y los servicios oftalmológicos en el centro especializado Eloy Alfaro, de Salcedo.

El programa de cooperación médica entre Ecuador y Cuba beneficia hasta el momento a a 65.000 ecuatorianos, sobre todo a través de cirugías y consultas ambulatorias que los galenos desarrollan en conjunto en el Hospital Eugenio Espejo de Quito (HEE).

En 2012, según la Agencia Andes, arrancó el proyecto de ayuda que hasta ahora efectuó 158 trasplantes renales y de estos, el 98,1% continúa vivo y estable. Esta cifra, según los especialistas, está por encima de la media internacional de supervivencia de los pacientes trasplantados.

Uno de los cirujanos caribeños que presta sus servicios en el país es Daniel Cedeño, quien llegó en 2017 y hasta el momento se siente complacido de la tarea que desarrolla junto con sus colegas.

“Tratamos de brindar nuestro apoyo científico-técnico y, a la vez, recibir de la parte ecuatoriana nuevos conocimientos. Esto es un proceso de compartir mutuamente  eso nos ha permitido formar un equipo bien estructurado”.

Susana Román es beneficiaria del programa. Ella llegó desde Solanda, sur de Quito, hace más de 5 meses con una infección que la tuvo incluso en terapia intensiva.

Sin embargo, gracias a los cuidados médicos, su condición de salud mejoró y ahora asiste regularmente a las sesiones de diálisis que le proporcionan de forma gratuita.

“Cumplo mi tratamiento tres veces por semana y generalmente estoy de 12:00 a 16:00, tiempo en el que recibo muy buena atención de los doctores cubanos. Es bueno que exista la colaboración de los médicos extranjeros”.

La misma suerte tuvo María Luisa Aneloa, quien durante varios años tuvo molestias en su organismo por lo que acudió a un chequeo y descubrió que el problema era uno de sus riñones por lo que, tras esperar algunos meses, pudo someterse a un trasplante renal.

“Es muy bueno que nos operen aquí gratuitamente y que existan especialistas que puedan atendernos con mucho profesionalismo. Espero que sigan adelante en este tipo de proyectos”.

El cirujano ecuatoriano Darwin Quevedo, especialista en trasplante hepático y renal, cuenta que aún faltan especialistas en esta área por lo que este tipo de colaboraciones benefician al país.

Quevedo desarrolló su especialidad hace cuatro años en Cuba. “Yo regresé para aportar mis conocimientos en beneficio de la población más necesitada”.

Certificado para trasplante
El Hospital Eugenio Espejo  cuenta con la certificación del Instituto Nacional de Donación y Trasplantes de Órganos y Tejidos (Indot) para realizar este tipo de cirugías.

Según el gerente del nosocomio, Andrés Sotomayor, la cooperación binacional ha permitido desarrollar una transferencia mutua de conocimientos diarios.

“En cada cirugía los doctores nacionales y extranjeros aprenden, sobre todo en los campos de trasplantes, epidemiología y vigilancia, que son las áreas en las que hay más especialistas foráneos”, refirió Sotomayor.

Más especialidades médicas
A más de trasplantes, la misión cubana desarrolla cirugías oftalmológicas en el centro Eloy Alfaro-Salcedo en la provincia de Cotopaxi.

Este espacio cuenta con tres cirujanos oftalmólogos, un médico general, un optómetra y cinco enfermeros.

 Una de las beneficiadas de este centro fue la quiteña Hilda Caizachana, de 60 años, quien tenía una visión sumamente escasa. Apenas divisaba los objetos.

La cirugía se efectuó en ambos ojos, con una diferencia de dos meses entre las dos operaciones. Primero fue su órgano izquierdo.

“Al día siguiente de la última cirugía pude expresar con alegría mi emoción de volver a ver gracias a Dios y a las manos de los doctores que me operaron y lo hagan con gente pobre”. (I)   

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