Empoderar a las personas desde la niñez, premisa contra la pobreza

- 15 de febrero de 2020 - 00:00
La ecuatoriana María Fernanda Corral, alta funcionaria de Children International, inauguró la nueva sede en La Magdalena, que atenderá a 2.500 niños.
Cortesía

Millares de niños, niñas y adolescentes de familias de escasos recursos y en situación de vulnerabilidad en el territorio nacional han recibido apoyo de la fundación Children International durante los últimos treinta años.

Maryeli Chisiquinga y Paúl Intriago comparten una experiencia de vida singular que les ha permitido confluir en un espacio donde ambos han crecido como seres humanos. Los dos fueron llevados de la mano por sus padres a un centro comunitario del sur de Quito para que recibieran apoyo, siendo sus familias de bajos recursos.

Maryeli llegó a este lugar a los cinco años y ya tiene 17. “He participado en talleres de manualidades, pintura y en formación de liderazgo y de valores”, dice.

Paúl, con 10 años, se resistía a acudir a este sitio y a los 14 ya era cofacilitador. Hoy, con 24, es facilitador en temas de salud. “Al principio mi mami me quería matar porque no le hacía caso, ahora creo que está orgullosa de lo que hago”, relata.

El Centro Comunitario Sperber es uno de los 10 que existen en el país bajo el patrocinio de la Fundación Children International, que en los últimos 30 años ha apoyado en Ecuador a miles de niños, a sus familiares y a los habitantes del sector donde se ubican.

Allí los niños, niñas, adolescentes y jóvenes reciben una preparación para la vida, que atiende desde los temas de salud, hasta su formación y desarrollo como seres humanos. Incluso son capacitaciones en liderazgo y resolución de conflictos, lo que le da un sentido a sus vidas y los ayuda a liberarse de esos círculos infinitos de pobreza. 

Jimmy Taraguay, quien es chofer profesional, participa como voluntario hace tres años, desde que ingresaron sus dos hijas. “El valor que yo veo a los programas y que debe seguirse promoviendo es la entrega de los beneficios inmateriales, con esto se  aprende a ser creativos y a ser mejores seres humanos, que lo material se termina y solo queda la educación”.

Una nueva sede para los sueños
Esta semana se escucharon en el sector La Magdalena los himnos nacionales de Estados Unidos y Ecuador, cuando fue inaugurada la nueva sede del centro comunitario Sperber.

La compra del terreno, de la construcción y de su equipamiento estuvo a cargo de donantes estadounidenses que contribuyen con esta Fundación norteamericana, como son los herederos de la familia de Louise Sperber y de Robert Roth, también de las familias Nail y Zinny.

Se trata de una hermosa instalación que cuenta con un inmueble donde está dispuesta una biblioteca con computadoras y varias salas para el trabajo en equipo.

Hay un espacio amplio de área verde, un huerto y una estructura techada. Autoridades de varias instituciones acudieron a su inauguración.

Gabriela Bermúdez, quien es la coordinadora de esta institución que atenderá también a los 50 barrios aledaños, refiere que estas dan atención de martes a sábado y se abrió para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes patrocinados. Para ingresar a este beneficio es preciso pasar por un proceso de preselección, en el cual se evalúan las condiciones económicas de las familias.

“Las expectativas son, primero, darles un espacio adecuado a nuestros niños porque antes ya estábamos en hacinamiento; y segundo, ahora podemos educarlos con base en nuestros objetivos, para que ellos tengan salud, se empoderen y reciban acompañamiento para su empleabilidad”, anota.

Explorarse y descubrirse a sí mismos
Mónica Montiel, quien es la responsable de la casa matriz de Children International, señala, por su parte, que en estos centros se anidan sueños y se cristalizan realidades, ya que miles han podido tener la oportunidad desde los talleres de explorarse, descubrirse y caminar en un proceso de desarrollo personal.

“Nosotros le apostamos realmente a cambiar la forma de ver la vida de los niños y jóvenes apadrinados. Son personas afectadas por limitaciones económicas, que muchas veces limitan sus perspectivas de vida, su autoestima, la forma en que se miran y ven su entorno y a sus familias”, precisa.

En estos centros comunitarios los médicos cuidan de la salud de los apadrinados, mientras los facilitadores promueven el desarrollo de actividades y destrezas para que puedan ingresar y continuar en el sistema educativo con mayores posibilidades de éxitos, además que logren explorar y potenciar sus capacidades.

Esto, coinciden los entrevistados, les permite liberarse e impactar en su entorno, a la vez que se preparan para iniciar una prometedora vida laboral, con un acompañamiento.

Por ejemplo se imparten cursos de computación básica, se les enseña cómo deben escribir su hoja de vida para aplicar a un empleo y cómo comportarse en una entrevista.

La ecuatoriana María Fernanda Corral, vicepresidenta mundial de Talento Humano de Children International, señaló que la conexión humana es importante para que las personas se empoderen y se conviertan en agentes de cambio, por lo que juntarse “es la mejor respuesta para romper los círculos de la pobreza de una vez”. (I)   

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