Chicha resbaladera, sabor con más de un siglo de historia

- 01 de septiembre de 2018 - 00:00
Ángel Barba expende la chicha resbaladera denominada La Tradicional en su local de las calles Seis de Marzo y Gómez Rendón. La bebida es elaborada por su esposa Rosita Amendaño.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Quienes consumen y preparan la bebida creen que las instituciones deben unirse para trabajar en el rescate de esta tradición gastronómica guayaquileña.

El arroz es uno de los alimentos básicos en la dieta diaria de los ecuatorianos y está presente en casi todas las formas de preparación. Una de ellas es la chicha resbaladera, bebida que surgió en Guayaquil y que endulza los paladares desde principios del siglo 20, según investigadores.

Cuenta la historia que una dama de esa época recibió una visita y solo tenía para brindar a sus amigas helado de vainilla y chicha de arroz, por lo que muy creativamente batió ambos productos y los sirvió mezclados, logrando un conjunto de sabores únicos, reseña César Lucio, subchef ejecutivo del Hotel Hilton Colón Guayaquil.

El brebaje empezó a expenderse -combinado con panes y bizcochos- en los primeros locales situados cerca del río Guayas y luego en mercados y quioscos hasta que cobró popularidad debido a su sabor dulce que no empalaga, pero que alimenta y refresca en el caluroso clima citadino.

Petita Tobar prepara el refresco hace 41 años. Actualmente atiende en su local de las calles Seis de Marzo y Calicuchima.   

Además del arroz, que es la base de la bebida, la chicha resbaladera es especial por su  aroma a clavo de olor, canela y más especies aromatizantes. Cada persona que la prepara tiene su “secreto”, coinciden Ángel Barba y Petita Tobar, quienes venden el refresco en vaso y botella desde $ 0,75 a $ 1,50. Están ubicados en sus respectivos locales de las calles Seis de Marzo y Gómez Rendón y Seis de Marzo y Calicuchima.

Así, el producto se volvió una tradición “porque es parte de nuestra cultura gastronómica, de nuestra identidad en las calles de Guayaquil, en los quioscos, en los mercados”, dice Lucio. Sin embargo, él y los comerciantes de la bebida agregan que actualmente se la encuentra en menor cantidad.

“Con el aumento de bebidas gaseosas y procesadas, creo que se ha perdido un poco la costumbre de ingerir nuestra tradicional chicha. También puede influir lo metódico de su preparación. Antes se elaboraba también en las casas para los  almuerzos y reuniones”, indica el chef.

Barba y su esposa Rosita Amendaño producen la resbaladera bajo la marca La Tradicional, desde hace 17 años. En los últimos 5 han llevado su sabor a las ferias gastronómicas “para difundir el refresco a las nuevas generaciones, a través de las instituciones educativas, iglesias y diferentes eventos”. Vende 100 litros diarios del brebaje y su hueca es destino turístico del programa Guayaquil es mi Destino, que promociona el Municipio local.

Wálter Gamarra es consumidor asiduo de la resbaladera La Tradicional. “El sabor es excelente”. El pasado viernes llegó con su amigo cubano Marco Díaz, quien quedó encantado con la bebida: “Primera vez que la pruebo. Es muy buena”.

En tanto, Tobar lleva 41 años en la elaboración y comercialización del refresco. Prepara 20 litros diarios, pero recuerda que antes había mayor demanda. 

El chef Lucio considera que el Ministerio de Turismo y las escuelas de gastronomía deberían trabajar en conjunto para difundir y rescatar la tradición, principalmente aquellas recetas que van perdiendo vigencia como la chicha resbaladera.

“Es una bebida que ha pasado de generación en generación. Además existen lugares tradicionales donde se expende desde hace medio siglo. Creo que debemos difundirla más en los lugares turísticos para que también sea apreciada por visitantes extranjeros”. (I)   

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