Casa para Todos alberga historias de superación

- 16 de abril de 2019 - 00:00
Elsa Estupiñán tiene un taller de costura donde realiza trabajos para clientes. En el futuro sueña con ampliarlo y contratar a otras mujeres para ayudarlas.

Elsa Estupiñán, una ecuatoriana que regresó de Venezuela, obtuvo apoyo de los planes estatales en su retorno; accedió a una vivienda y un crédito de $ 5.000.

Elsa Estupiñán vive en la urbanización Nuevo Ceibos, de la Misión Casa Para Todos, en el norte de Guayaquil.

A sus 59 años retornó al país después de haber migrado a Venezuela. “Regresé a mi ciudad natal con tres mudadas de ropa para comenzar de cero y gracias al apoyo del Gobierno Nacional he logrado muchas cosas en apenas dos años de mi retorno”, sostiene esta madre de tres hijos.

 Al llegar al país vivía en la casa de su hermana en situación de vulnerabilidad, por lo que decidió escribirle una carta al Presidente de la República para beneficiarse de una vivienda como parte de las misiones del Plan Toda una Vida y después de dos meses recibió la respuesta favorable.

“Cuando me enteré estaba tan feliz que quería abrazar a la señorita que me dio la noticia. Mi sueño de tener una casa de dos pisos se había hecho realidad”, expresa la mujer con una amplia sonrisa.

“Estamos felices de poder entregar las viviendas a las mujeres, para empoderarlas y construir con ellas y sus familias comunidades armónicas, con espacios verdes, accesibles para personas con discapacidad y libres de violencia”, destaca Rocío de Moreno, presidenta del Comité Plan Toda una Vida.

Además de la vivienda, Elsa recibió un crédito de $ 5.000 por parte de BanEcuador para montar su propio taller de costura.

Esto es parte del apoyo integral que reciben los beneficiarios mediante un trabajo con las distintas instituciones del Estado.

“Desde que era niña fui muy hábil para la costura; hacía ropa para mis muñecas.  Ahora elaboro cortinas, lencería para la cocina y los baños, pijamas, camisetas, calentadores y otros artículos que los vendo mensualmente para así poder cumplir con mi  meta de pagar el crédito y de esa forma mantener a mi familia”, indica Estupiñán.

 La sostenibilidad financiera es otro de los ejes en los que también se trabaja con los beneficiarios de las viviendas a partir de la identificación de sus necesidades.

“Para impulsar emprendimientos, la Secretaría Plan Toda una Vida trabaja con los beneficiarios para enfocarse en el desarrollo social y económico de personas en situación de vulnerabilidad, pobreza moderada y extrema pobreza”, acota Rocío de Moreno.

 Elsa, en retribución al apoyo que ha recibido, quiere ayudar a otras personas y ampliar su taller de costura. “En un futuro anhelo que mi negocio crezca para dar empleo a más mujeres para que puedan salir adelante ellas y sus hijos”, enfatiza Estupiñán. (I)

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