Cannabis, la planta ancestral que cura dolencias

"La despenalización del cannabis se logró en nuestro territorio con la reforma del COIP (Art.219), el 17 de septiembre del 2019".
02 de diciembre de 2020 13:26

El cannabis medicinal ha traído a la palestra una serie de temas a ser debatidos y una clara falencia de cultura científica por parte de la población, ya que su relación como marihuana- adicciones-tráfico-excesos, para varios grupos tradicionales, conservadores y clásicos llevó a confusiones con el cannabis recreativo, excesos, cuya consecuencia en inicio fue la oposición en su uso y aplicación en el territorio ecuatoriano. 

Sin embargo, el altruismo y la investigación de varios grupos de profesionales, en su afán de mitigar una serie de síntomas que limitaban a sus pacientes, los llevó de manera filantrópica a persistir en su cometido, juntamente con varios movimientos sociales y productores de la planta con todas sus potencialidades. 

La despenalización del cannabis se logró en nuestro territorio con la reforma del COIP (Art.219), el 17 de septiembre del 2019, fecha en la cual la Asamblea aprobó la producción, comercialización, distribución, usos medicinales. 
La lentitud de los procesos burocráticos hacía pensar que posiblemente la alternativa de su uso se diluía, más aún con el veto del COS por parte del presidente; la serie de errores en este código llevó a su eliminación. 

La despenalización marcaba tres puntos importantes: El primero, la autoprovisión por medio del empoderamiento de los pacientes a través de su autocultivo, segundo se había establecido el manejo de la medicina cannábica por parte de expertos, acreditados por la autoridad sanitaria y finalmente la producción nacional, como una nueva empresa. 

Frente a este panorama el MSP sería el responsable de regular, controlar, vigilar, la importación, producción, comercialización, distribución, dispensación y uso de medicamentos derivados del cannabis, acciones que ejecuta por medio de mesas de trabajo compuestas por varios miembros de la institución y profesionales, científicos y expertos, externos, quienes cooperan a través de sus experiencias en relación con la aplicación de la planta, con la finalidad de emitir un lineamiento para el cannabis. 

Por otra parte, el Ministerio de Agricultura fue quien estableció las reglas del juego para la industrialización, como elemento fundamental en la reconversión productiva. 

El 19 de octubre de este año, la mencionada institución emitió la reglamentación para la producción, comercialización y exportación de cannabis no psicoactivo y cáñamo industrial, este último como rubro, para estimular la inversión, para tal efecto siete serían las licencias para labranza y mercantilización en nuestro territorio, cuya vigencia será de diez años.

El Ecuador se convirtió en el sexto país en la región en despenalizar el cannabis, el lineamiento establecido es el expendio de productos con un contenido inferior de THC menor al 1%; el reto es lograr productos de alta calidad. 

La legalización dio paso a la esperanza, abrió la puerta a mejorar la calidad de vida en varias afecciones y limitaciones, entre ellas las convulsiones refractarias, la artritis, insomnio, en las cuales se descartó tratamientos farmacológicos convencionales. 
Al aplicar cannabis, permitió disminuir las crisis, desarrollar actividades cotidianas, pero lo más importante mejorar condiciones de la vida cotidiana, evaluadas para determinar porcentajes de discapacidad.

Si bien la prohibición de la planta limitó su investigación, llevando únicamente a estudios preclínicos, hoy por hoy tenemos la posibilidad de plantear alternativas en patología mental, trastornos de movimiento, incluso trastorno del espectro autista de tal forma que logremos una evidencia de alta eficacia para su empleo en salud. 

Existe cierto temor y reticencia por parte de algunos profesionales por lo manifestado anteriormente, es comprensible esta postura, restringiendo el uso a paliativos (pacientes en estado terminal) o pacientes “sin solución” en esta y otras unidades de atención. 

Esto me obliga a aclarar que las unidades de paliativos no son para moribundos, son espacios para paliar el dolor y aquellos que requieren extremo cuidado; espacios de atención para quienes padecen enfermedades graves, que son dados de alta y que no siempre mueren, que merecen un trato digno y mejor medicina para su atención, no lo contrario, ni lo experimental, por si no resulta o sale mal, porque al final van a morir. 
Requerimos cambios drásticos en nuestra manera de pensar como profesionales, incluso en la forma en la cual suministramos medicamentos y priorizamos los mismos. 
Preferimos morfina y opiáceos pese a todas sus consecuencias, antidepresivos y ansiolíticos como caramelos, pero mitificamos a una planta milenaria. 

Los profesionales ecuatorianos tenemos importantes retos, la construcción de una escuela que nos permita convertimos en referencia en la región y el cannabis nos da el sí a esta posibilidad. 
Es necesario escuchar el criterio de todos los profesionales y brindar las herramientas a aquellos que aún presentan inquietudes, recuperar nuestra medicina ancestral, que constituye un sello característico de nuestros orígenes desde la evidencia, ello incluye al cannabis. 

Para la Dra. Cristina Martínez, miembro de CTIS-CannaWarmi, si nos remontamos a nuestros ancestros, y muchos miles de años atrás,  veremos que su  sabiduría  no tenía fronteras,  geográficas, sociales ni políticas, la naturaleza  se ha sintonizado con el ser humano a través de sus  plantas y a   estas plantas se las conoce como  plantas de poder, plantas maestras o plantas sagradas, cuyos espíritus vegetales nos han conducido a una sincronía y cercanía con nuestra psiquis  para abrir el conocimiento hacia  culturas y civilizaciones  como los Aztecas,  Mayas, Incas, Grecia, China, India  y es el  cannabis la  planta de poder,  expresión sutil de la naturaleza,  que  nos ha permitido llegar a una mejor comprensión de sus  efectos,  era la primera invitada en los rituales espirituales y de sanación, la  primera biblia fue escrita en papel de cáñamo, el aceite que utilizaba Jesús para la curación  a los enfermos  era de cannabis, existen escritos de los usos terapéuticos de esta planta de poder  en la farmacopea de la medicina tradicional  china en el año 2730, con indicaciones y aplicaciones  para 52 dolencias, como para los  cólicos menstruales, dolores de cabeza, pérdida de sueño y otras (https://www.fundacion-canna.es/education); "también, entre los años de 1850 y 1937,  en  Norteamérica se recetaron medicamentos a base de cannabis". 

En 1964 gracias al Dr. Raphael Mechoulan profesor  de Química, científico de la universidad de Jerusalén, un incansable investigador  sobre la interacción de los cannabinoides en el  cuerpo humano, encontró  las moléculas del THC psicoactivo y el CBD el cannabidiol medicinal, de  la planta del cannabis y otras sustancias como terpenos, flavonoides, y  es a partir de este descubrimiento, donde se  cambia la percepción  del cannabis, como droga maldita a  cannabis  medicinal, “constituyéndose así en  un aporte a la ciencia médica, con  formas más seguras de su utilización, sin efectos de toxicidad, sin generar adicciones”, que es lo que más asusta al público, todo esto confirmado por la OMS,  (https://www.who.int/). 

A la par de este importante hallazgo, surgen otros como el reconocer la presencia del Sistema Endocannabinoide, que es el que regula, junto al sistema Homeostático, todas las funciones que el organismo tiene para poder actuar en aparente sincronía y armonía. 

Los endocannabinoides como la anandamida, la 2AG y los receptores CB1 y CB2 se encuentran en todo el cuerpo, cerebro, órganos, tejidos conectivos, glándulas y células inmunes es así que los receptores que se unen a los fitocanabinoides de la planta del cannabis lo hacen de forma perfecta. 

Cuando la planta se encuentra íntegra, con su estructura completa, sin fragmentarla, sin romper sus moléculas, en su totalidad ha demostrado varias potencialidades medicinales. 

La investigación científica reconoce las siguientes bonanzas: “aunque estos compuestos pueden tener efectos terapéuticos de manera aislada, su acción combinada cuando están presentes en extractos completos  de cannabis, puede ser mayor que la suma de sus efectos individuales. Esta respuesta aumentada y sinérgica  es conocida como el 'Efecto Séquito'" (https://www.fundacion-canna.es/el-efecto-sequito-en-el-cannabis), esto quiere decir que,   todas sus moléculas actúan de  forma  conjunta, y sincronizada, potencializando  sus   efectos medicinales, por lo tanto la psicoactividad del THC es anulada durante este desarrollo, mejorando así, su  resultado terapéutico y medicinal, razón por la cual  se le conoce con el nombre de planta de poder, planta maestra o planta sagrada. 

La evidencia científica en Europa, Asia, África, América, nos ha llevado actualmente a seguir el conocimiento de las plantas sagradas aplicadas a la medicina, y por ende, a tratar de mitigar los fuertes dolores crónicos que  muchos pacientes lo tienen, confirmando esto, con los estudios epidemiológicos realizados,  por lo que se demuestra que el 25 por ciento de la población mundial lo padece. 

La tercera causa de muerte se debe a la prescripción de fármacos recetados para mitigar el dolor, como analgésicos, opioides y ansiolíticos, muchos de ellos tienen efectos de toxicidad, intolerancia e ineficiencia. 

En América Latina el dolor crónico afecta a 3 de cada 10 personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en base a ese cálculo, “en el  Ecuador, que tiene un poco más de 17 millones de habitantes, existirían 5’100.000 personas, aproximadamente, enfrentando este padecimiento”, (https://lahora.com.ec/cotopaxi/noticia/1102291706/el-dolor-cronico-es-un-problema-subestimdo)  y, en la Unión Europea 500 personas mueren por los efectos secundarios de las medicinas, como también por acumulación de fármacos en el cuerpo,  causando daños a largo plazo, sin dejar de mencionar que la polifarmacia  que es otra causa de muerte.

Existen países donde el cannabis medicinal de uso terapéutico está legalmente aprobado como en Israel, Uruguay, Canadá, Estados Unidos, Colombia, Brasil, Chile, Australia y Reino Unido, reduciendo de esta forma la toma de medicamentos e incluso han sido    sustituidos por el cannabis, entre estos fármacos están los analgésicos que son utilizados para el dolor, los ansiolíticos controlan la ansiedad y el sueño y los antidepresivos controlan el estado de ánimo. 

Es de gran beneficio el uso del cannabis que ha permitido sobrellevar síntomas como el dolor, la dificultad para deambular, disminuir las convulsiones, dormir bien, restablecer la memoria, mejorando   la calidad de vida, de todos los pacientes con enfermedades neurodegenerativas. 

“En el Ecuador 15 de cada 100 muertes se atribuye al cáncer de pulmón, como consecuencia de fumar cigarrillos, según Solca cada año se diagnostican 28.000 personas con cáncer, en hombres es el cáncer de próstata con un 24%, seguidos de cáncer de estómago, linfoma, colon y pulmón” (www.cancer.org). 

En estudios preclínicos realizados en ratones de experimentación con la aplicación de dosis de cannabis, se ha observado que los cannabinoides evitan el crecimiento del tumor producido por la angiogénesis, que genera la formación de nuevos vasos sanguíneos, eliminando la alimentación del tumor, también se presenta la muerte de las células tumorales llamada apoptosis, y se ha observado que las células malignas dejan de migrar a otros tejidos evitando metástasis. 

El cannabis puede ser una opción y una alternativa, incluso para controlar la náusea y el vómito luego de las quimioterapias, como también mejorar el apetito en los pacientes con cáncer. 

Nuestro país tiene la posibilidad de hacer del  uso de cannabis,  una  realidad para nuestros pacientes, como lo señala la Carta de los Derechos Humanos “El derecho  de los pacientes   son derechos subjetivos de las personas,  relacionados a su estado de salud-enfermedad, se trata del ser humano -en condición de paciente – que necesita sean respetados sus Derechos Humanos fundamentales:  a la salud e integridad física, a la dignidad, a la información, a la identidad,  al consentimiento informado, elegir con qué tipo de medicina desea ser tratado, elaborada la Carta de los Derechos de los Pacientes en 1973” (http://www.salud.gob.ar/dels/entradas/derechos-de-los-pacientes).

De igual forma respetando   los derechos estipulados en la Constitución del Ecuador, en su Art. 57 No 12, respeto a la ancestralidad. Art 61, No 4 Derecho a ser consultado.  Art. 362 derecho a la salud.  

Para finalizar, solamente depende de la voluntad política de los entes reguladores del país, con el único objetivo de mejorar la calidad de vida de todos los pacientes que requieren del cannabis medicinal, eliminando el    estigma y criminalización a los usuarios.  
Se requiere de un aceite de cannabis regulado y legalizado para evitar la comercialización de productos de muy mala calidad que existen en el mercado, tanto es así que hoy por internet se puede obtener aceites de cannabis de todo precio y calidad, desconociendo su procedencia y su elaboración. 

Sólo una normativa y reglamentos coherentes a nuestra realidad, un autocultivo para los pacientes y una formación a la clase médica por parte de las Organizaciones de la Sociedad Civil y el Ministerio de Salud Pública podrán liberar a la planta maestra y el beneficio será para todos. 




Dra. Cristina Martínez, miembro de CTIS-CannaWarmi