El cambio climático depende de los patrones de consumo

- 23 de diciembre de 2018 - 00:00
En la zona de Membrillal, en el cantón Jipijapa, provincia de Manabí, los campesionos riegan sus cultivos con baldes. La sequía daña los maizales.
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

El deshielo de los glaciares, el incremento de temperaturas y la variación de la estación lluviosa son evidencias de que hay una alteración que preocupa a los expertos en estos temas.

Una consecuencia del cambio climático evidente, pero a la vez imperceptible, son las temporadas de lluvia. Quienes superan los 30 años recuerdan que las lluvias empezaban en octubre, se incrementaban en noviembre y en diciembre eran casi a diario.

Pues eso cambió con los años y quienes más lo tienen presente son los agricultores, puesto que su actividad depende de la lluvia. Así lo recalca Gladys Rincón, coordinadora de la maestría en Cambio Climático de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol).

La experta en estos temas resalta que ese es uno de los indicadores para determinar que en Ecuador, como en el resto del mundo, también hay efectos del fenómeno mundial. Eso lo confirma Stalin Puya. Para él la lluvia es un factor indispensable para su cultivo de plátano. “La lluvia evita el riego y además puede retrasar la cosecha”, lo que significaría perder dinero invertido. Para Rincón lo más visible es el deshielo de los glaciares: “yo creo fervientemente que sí está ocurriendo un cambio climático a nivel del planeta, aunque en eso hay muchos detractores”.

Ecuador pasó de termoeléctricas a hidroeléctricas
Una política pública efectiva para mitigar las emisiones de CO2 es el cambio de la generación de electricidad.

“En Ecuador pasamos de la termoeléctrica a la hidroeléctrica y eso también ayudará a que el deshielo de los glaciares no nos afecte tanto en el futuro”.

Explicó que se trata de una política pública del Estado para mitigar los efectos del cambio climático y eso es positivo. En cuanto a lo negativo enfatiza que los cambios de uso de suelo no son favorables.

Por ejemplo, en Daule y Samborondón los usos de suelo cambiaron y pasaron de ser rurales a urbanos, lo que genera mayor contaminación.

El Ministerio de Ambiente, a través de la Dirección Nacional de Mitigación del Cambio Climático, informó en 2017 que en el país existían hasta la fecha 33 proyectos registrados que están relacionados con el tema.

De ese total, el 49% corresponde a los relacionados con hidroeléctricas, el 15% se encarga de las capturas de metano; otros son el 12%; el 9% son eólicos, igual porcentaje tienen los relacionados con biomasa y el 6% es sobre biogás y relleno sanitario.

Capacitaciones con el PNUD
El Ministerio del Ambiente con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), capacitó a representantes de los sectores de energía, procesos industriales y residuos para plantear medidas respecto a la producción de emisiones de gases de efecto invernadero. También analizaron las brechas, oportunidades de diferentes sectores y las actuales iniciativas de mitigación para enfrentar el cambio climático.  

Durante los talleres se evidenciaron los impactos ocasionados por el cambio climático y su amenaza a la calidad de vida de la población, como producto de un largo proceso de acumulación de gases de efecto invernadero que se suman a lo largo de las últimas décadas.

La muestra de ejemplos como el impacto del uso de leña para cocinar, contaminación por derrames, la salud de recicladores, los rellenos de basura a cielo abierto, la contaminación por extracción de minas, entre otros, permitieron la sensibilización de los participantes.

Alrededor de 100 actores representantes de instituciones públicas, privadas, academia y sociedad civil participaron en estas jornadas que contribuyeron a reforzar el compromiso de Ecuador para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y formular las contribuciones nacionales determinadas.

Ese fue el preámbulo de lo que Ecuador presentó en la COP24, que se desarrolló en Polonia la semana pasada.

Entre las voces que analizan el fenómeno están los que dicen que los países en vías de desarrollo son los que más sufren los efectos negativos del cambio climático y no reciben compensaciones de los países desarrollados, que son los generadores de la mayor contaminación. (I) 

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