500 bionegocios apoyan la economía nacional

- 29 de septiembre de 2019 - 00:00
Quito cuenta con cuatro centros de acopio de material reciclado, uno de ellos se ubica cerca del Parque Urbano Cumandá, en el centro de Quito. En ese espacio se recolectan al mes 50 toneladas de cartón. El kilo de este material cuesta 0,80 centavos de dólar.
Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

Ecuador busca cambiar su matriz productiva a través del aprovechamiento sustentable de sus recursos naturales. Datos del Ministerio de Ambiente indican que a escala nacional hay entre 400 y 500 bionegocios, que van desde la elaboración y venta de cosméticos y accesorios ecológicos hasta la exportación de biodiversidad. Desde 2010 el país comercializa 12 especies de ranas como mascotas. Otro negocio vinculado a la bioeconomía es el reciclaje.

Por su ubicación geográfica y sus características geológicas, topográficas y climáticas, Ecuador es un país megadiverso que cuenta con recursos naturales únicos.

El reto es aprovechar de forma sostenible esos bienes y crear una gestión ambiental para cambiar, a través de la bioeconomía, la matriz productiva del país.

A escala nacional, según datos del Ministerio del Ambiente (MAE) existen entre 400 y 500 bionegocios que van desde la venta de cosméticos ecológicos hasta la exportación de especies de anfibios como mascotas. El dato corresponde al 2018. Un año después se desconoce si la cifra aumentó o disminuyó pues hasta el cierre de esta edición el MAE no respondió.

Una de las empresas que le apuesta a la bioeconomía es Wikiri. María Dolores Guarderas, gerenta de la firma que exporta ranas desde 2010, señala que hasta $ 600 puede costar un ejemplar de las 12 especies que venden.

Wikiri adquiere los anfibios a través del Centro Jambatu ubicado en el Valle de los Chillos, en las afueras de Quito. Guarderas afirma que los tipos de ranas que se venden no son especies amenazadas. Incluso se realizaron estudios que determinaron que su población es estable.

Durante seis años, Wikiri efectuó 40 exportaciones que generaron $ 500.000. Las especies que se venden son las ranas mono (Agalychnis spurrelli), diablito (Dendrobates sylvaticus), también la rana pac-man (Ceratophrys stolzmanni), que es una especie rara que habita en los bosques de la Costa ecuatoriana.

La primera comercialización de esa empresa fue a Canadá y Alemania. Se enviaron 750 ejemplares que significaron $ 20.000 en 2010.

En las habitaciones aclimatadas del Centro Jambatu está el biólogo Luis Coloma, director del centro. Él explica que, a escala mundial, la rana diablito, una especie venenosa que proviene de los bosques tropicales de Esmeraldas es la más cotizada por los coleccionistas. Este tipo de anfibio tiene una gran demanda por sus rasgos físicos (la piel tiene distintas coloraciones).

Hasta el momento Wikiri las vende a Canadá, Alemania, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Japón. El último mercado que se abrió fue Holanda; el primer pedido fue de 78 ranas diablito por alrededor de $ 30.000.

Guarderas aclara que las ranas que se exportan no son capturadas y sacadas de los bosques. “Son ranas de tercera generación, es decir, que se crían dos generaciones para vender la tercera, que es la que comercializamos”.

Para exportar esa fauna, los anfibios son puestos en gavetas individuales, que están en un contenedor grande, que incluye un sustrato que mantiene la humedad de la caja de espumaflex de 58 cm x 60 cm y 40 cm.

Las personas que se dedican a este tipo de negocio sostienen que el proyecto de venta de fauna apoya la conservación, porque la exportación genera recursos para proteger a estos animales.

Otro de los ingresos de la empresa es la venta nacional de grillos como alimento para otros animales. Pero el curador de anfibios y docente de la Universidad Católica del Ecuador, Santiago Ron, sostiene que el comercio de estos animales representa una amenaza.

Se conoce que las ranas pueden portar un tipo de hongo y que al ser desplazadas a diversos países, lo transmiten a otros ejemplares. Los hongos podrían terminar incluso con poblaciones enteras de este grupo de animales.

Guarderas informó que el MAE realiza controles frecuentes a la empresa exportadora. El objetivo es salvaguardar las especies y controlar que no se comercialicen tipos de ranas que estén catalogadas con algún tipo de amenaza. Además, las especies con densidades poblacionales bajas no son aptas para la venta.

En el país los centros que se dedican al negocio de anfibios deben tener un permiso de la cartera ambiental para funcionar. El MAE no respondió sobre la cantidad de este tipo de negocios.

bionegociosLa rana diablito es una de las 12 especies de anfibios que Ecuador exporta a Canadá, Alemania, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Japón. Las ranas no están en ninguna categoría de amenaza.  Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Otro de los emprendimientos que busca aprovechar de forma sostenible los recursos naturales es la tienda Wayruro Orgánico, ubicada en el norte de Quito.

En ese espacio se comercializan jabones, champús, bloqueadores solares, desodorantes, tónicos faciales, exfoliantes, pasta de dientes, bálsamos labiales, entre otros productos de aseo personal y belleza que se elaboran respetando el ambiente. Es decir, ninguno contiene químicos: sus ingredientes son naturales y biodegradables.

Además, cada artículo es elaborado por pequeños productores que realizan su labor de forma artesanal. Por ello, para que un jabón llegue a las perchas del Wayruro se necesita más de un mes. Así lo indica Sandra Priori, administradora del lugar que busca posicionar el consumo responsable en la capital.

Como parte de esta lógica en la tienda se dictan talleres para que las personas aprendan a elaborar sus propios productos de aseo, belleza y de limpieza para el hogar.

Verónica Parra es una de las pequeñas productoras que oferta sus creaciones en el Wayruro. Hace tres años creó la marca Yananti. Sus cremas contienen extractos de plantas. Para el acné, las propiedades antibióticas del romero con neen son la alternativa ecológica.

bionegociosEn la tienda ecológica Wayruro Orgánico se comercializan cosméticos, productos de aseo personal y de limpieza para el hogar que fueron elaborados de forma artesanal y respetando la naturaleza. Foto: Mario Egas / El Telégrafo

Ecuador, en su objetivo de potenciar este tipo de economía firmó hace unos meses un convenio de cooperación interinstitucional para la creación del Centro de Promoción y Facilitación de Bionegocios Bioemprende. Este permitirá catalizar diversas oportunidades de emprendimientos sostenibles a nivel nacional para promover el desarrollo de la bioeconomía, biocomercio y bioindustria nacional.

El ingeniero ambiental Alfredo Duque señala que existen otros negocios que están vinculados a la bioeconomía, pero que no usan recursos naturales, el más importante es el reciclaje, pero no cuenta con el apoyo necesario.

En Ecuador -dice Laura Guanoluisa, líder de la Red Nacional de ese gremio- hay 20.000 familias recicladoras que no tienen salario fijo ni acceso al Seguro Social.

En Quito funcionan cuatro centros de acopio. María Taco es la dirigente de uno de ellos. Su asociación aglutina a 15 recicladores. A través de esa organización los integrantes reciben cada mes un salario mínimo. (I)

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