La lonchera sana es vital en la U.E. Arturo Freire

- 10 de abril de 2019 - 00:00

La alimentación saludable es una iniciativa original y práctica de este centro de estudios ubicado en Tababela.

Con una iniciativa original y práctica, la Unidad Educativa Arturo Freire, de la parroquia de Tababela, noreste de Quito, promueve la alimentación saludable como parte de la colación que los estudiantes ingieren a diario en el recreo.

El proyecto nació de una necesidad sentida en la comunidad educativa que es la alimentación sana, a través de bares bien organizados, con alimentos saludables y confiables y para ello destacamos una historia simpática que nació el año pasado.

En diciembre de 2018 la institución se quedó sin servicio de bar; por lo que la rectora, magíster Genoveva Estévez, conversó con delegados del distrito y comenzó en enero con la promoción del proyecto denominado “Lonchera saludable”.

Con esta iniciativa se solicitó a cada grado que se organice con padres o representantes emprendedores que puedan ayudar en esta nueva propuesta.

La estrategia fue la licitación de bares dentro del distrito educativo. La rectora cuenta al detalle la experiencia vivida en la institución ubicada en Tababela.

“El bar del plantel salió a licitación igual que los bares de las instituciones educativas del distrito y hubo una ganadora: la señora Ligia Tonguino, quien renunció al bar de nuestra institución el 24 de septiembre debido a que ganó en otro distrito”, recuerda la rectora.

Con las autorizaciones pertinentes, la señora Mariana Vargas atendió el bar de esta institución sin contrato, en calidad de arrendataria, pero no se consolidó la relación.

Ante tal circunstancia, todos los grados y cursos se organizaron con el afán de llevar adelante la “Lonchera saludable” con la firme convicción de lograr una participación y compromiso de  todos los estudiantes y padres de familia.

Y los resultados hasta el momento han sido magníficos: la comunidad educativa ofrece alimentos nutritivos, seguros y sanos a precios convenientes.

Para el logro de este propósito ha sido necesario el trabajo en equipo, la colaboración entre ofertantes y usuarios y una meta clara: el bien común.

A diario en la institución los estudiantes disfrutan de refrigerios sanos y variados que potencian el desarrollo físico e intelectual de los mismos.

Los más pequeños del Arturo Freire saborean sus alimentos dentro del aula para evitar complicaciones con los alumnos de grados superiores y siempre hay algún estudiante que colabora en la apertura de envases para facilitar el lunch de los chiquillos.

El aseo, la pertinencia y la corresponsabilidad
La unidad educativa, Arturo Freire, carecía del servicio de limpieza, por lo que todos, sin excepción, aceptamos el reto: organizarnos internamente para mantener las aulas limpias.

La idea fue precisa: planificar la actividad de limpieza por jornadas matutina y vespertina.

Así, el docente de la última hora de clases debió acompañar a los estudiantes diez minutos antes de la finalización de la jornada, para dejar toda su área perfectamente aseada.

Profesores y estudiantes concienciamos que es bueno trabajar en un lugar limpio y ordenado. Así un alumno no solo estudia las materias, también aprende a cuidar el espacio público y ser un ciudadano más consciente y corresponsable.

Ahora el ambiente en cada aula es más agradable y los chicos tienen mayor cuidado cuando generan basura. Cada papel o desperdicio lo depositan en los tachos correspondientes. (I)  

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