Los artífices de la región austral buscan sobrellevar la pandemia

- 07 de julio de 2020 - 00:00
En todos los países de América Latina, los creadores de artesanías se han mantenido firmes en su trabajo a pesar de las dificultades por el covid-19.
Foto: Diario El Tiempo

Las hábiles manos de los artesanos que en remotos lugares de América Latina bordan, pintan o tallan obras que son muestra de su inmensa diversidad cultural, hoy reinventan su quehacer para sobrevivir a un letal enemigo invisible. Este llegó de tierras lejanas y amenaza con poner en peligro sus ancestrales oficios: es el coronavirus.

La pandemia, que en esta parte del mundo comenzó el pasado 26 de febrero con la confirmación del primer caso de covid-19 en Brasil, obligó a cerrar las fronteras.

Todo se detuvo menos la necesidad de cada quien, incluidos los artesanos, de conseguir lo básico para vivir y de utilizar, en su caso, herramientas que antes les eran ajenas, como la tecnología, para llegar a un público ahora esquivo por cuenta del virus, pero que desde el distanciamiento social todavía quiere comprar.

Así lo entendió la chilena Magdalena Navarrete, quien en la sureña Panguipulli, en la región de Los Ríos, puso en marcha su telar mapuche para elaborar ponchos y capas con lana de las ovejas que ella misma cría y esquila.

Allí, en la terraza de su casa, que queda a la orilla del lago Panguipulli, hilvanó al estilo tradicional, sin costuras y en una sola pieza, para el proyecto “Volver a tejer”, que la ayuda a mantener vivo ese patrimonio cultural.

Este año, con la llegada del frío propio del invierno austral, Navarrete tuvo que recogerse en su vivienda y usar aplicaciones de mensajería instantánea y videollamadas para conectarse con otras artesanas que, como ella, echaron de menos cuando se reunían antes de que el coronavirus golpeara a Chile.

“El tejer este año en un mes fue agotador como nunca. No salí de ahí. Agarraba el telar y a coser. Cuando nos reuníamos yo llevaba el telar y mientras cosíamos conversábamos y era más entretenido”, recordó.

En total, 70 chilenas vencieron las dificultades que les impuso no solo el virus sino el tener entre sí casi 1.000 kilómetros de distancia que separan a las que viven en la región de Valparaíso (centro) con aquellas que habitan en Los Ríos (sur). (O)

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