La aguas medicinales complementan las limpias por susto

- 13 de septiembre de 2018 - 00:00
Según la OMS, la medicina tradicional son los conocimientos y prácticas de las diferentes culturas, usados para el cuidado de la salud.
Fotos: Fernando Machado / EL TELÉGRAFO

Martes y viernes, las curanderas reciben a personas que acuden en busca de baños y de las tradicionales aguas para aliviar sus dolencias. Estas personas se ubican en la plaza Rotary o en los mercados Diez de Agosto y El Arenal.

Conocedoras de la medicina tradicional y herederas de este saber, las curanderas que se dedican a hacer las “limpias” acompañan este procedimiento con las aguas medicinales.

“Las aguas se dan dependiendo de qué tiene la persona; si tiene nervios o espanto se hace agua de valeriana, de claveles o de toronjil”, explica Leticia Lligüín, quien se dedica a este oficio en su espacio ubicado en la primera planta del mercado Diez de Agosto.

Rodeada de montes, flores y aguas, la mujer resalta que el conocimiento lo heredó de su madre, María Guartasaca, quien también trabaja en el mercado.

Lligüín señala que estos conocimientos los adquirió desde su niñez por medio de su madre y de su abuela.

Todos los martes y viernes las curanderas reciben a cientos de personas que acuden en busca de una “limpia” y de las tradicionales aguas para curar sus dolencias. Ellas se encuentran en sitios como la plaza Rotary o los mercados Diez de Agosto y El Arenal.

Alcira Castillo estuvo ayer en la Rotary para someterse a una “limpia”, por primera vez, y llevar un agua medicinal.

“Estoy con nervios y quiero recuperarme porque a raíz de que mi hija se enfermó por convulsiones no he podido reponerme, entonces vengo porque pienso que me van a ayudar estas aguas medicinales”, indicó Castillo, de 35 años.

La señora llevó una botella de medio litro de un agua de color rojizo oscuro que, según las indicaciones de la curandera, debe tomar después de la “limpia”.

Para tratar los nervios, las curanderas hacen aguas a base de valeriana, por sus propiedades sedantes.

Según María Lligüín, se debe tomar en novenario “una copita” diaria.

Para la cura del mal aire, se prepara el “agüita de aire”, con chichira, pampapilillo, flor de sauco negro, flor de sauco blanco, que se debe tomar tres veces al día, por tres días consecutivos.

Rosa Yunga, curandera que labora en la plaza Rotary, señala que también recibe pedidos para preparar las aguas que curan diferentes tipos de dolencias, como inflamaciones o infecciones. Entre los montes que utiliza menciona la malva blanca, el zhullo, el pelo de choclo, el cominillo, entre otros.

Quienes también tienen conocimiento sobre los beneficios de cada planta medicinal son las yerbateras, que venden sus productos en la segunda planta del mercado Diez de Agosto.

Miriam Sánchez lleva 12 años en la venta de montes. Heredó esta sabiduría de su abuela y sabe el nombre de cada planta y para qué sirve.

Sánchez explica que se puede preparar infusiones, es decir, apenas hierve el agua se colocan los montes y se retira del fuego para que no pierda las propiedades curativas.

En cambio, hay otras que se hacen hervir para que libere el zumo.

Las curanderas, mamas o yerbateras comparten sus conocimientos con quienes acuden en su búsqueda y ellas aconsejan qué tomar, por cuánto tiempo y su preparación.

Plantas curativas
En la naturaleza hallamos diversidad de plantas medicinales, sin embargo, algunas se distinguen por tener especies macho y hembra.

Es el caso del “warmi poleo” y el poleo macho. “warmi”, de etimología quechua significa “mujer”.

“Se utiliza para tratar las alergias, la gripe y la tos. En cambio, el poleo macho se lo emplea para los baños y limpiezas”, indica Miriam Sánchez, vendedora de yerbas en la Diez de Agosto.

Otros ejemplos son la ruda, la sábila o el ajo, cuyas especies también tienen macho y hembra.

Rosa Yunga, quien lleva 18 años trabajando en la plaza Rotary, señala que con los montes también se preparan infusiones para el baño.

“En las aguas que son para bañarse se hace hervir manzanilla, matico, malva blanca, pero no se pone la flor de guanto o floripondio”, indicó Yunga, quien destacó que recibe constante capacitación sobre medicina ancestral para ejercer su labor. (I)   

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