La población indígena no supera el 2% en territorio brasileño

Afros acceden a más del 50% de becas en Brasil

- 23 de diciembre de 2015 - 00:00
El objetivo de Brasil en 2017 es que el 50% de la población universitaria obtenga beneficios estudiantiles.
Tomado de img.europapress.net/

Desde el gobierno de Lula, en 2003, existen cupos obligatorios en las universidades para afrodescendientes.

Brasil ha experimentado en los últimos 12 años una verdadera revolución en cuanto a la integración educativa de afrodescendientes, indígenas y personas de baja renta. En el eje principal se encuentran las cuotas raciales para el sistema educativo público y privado, que ha sido una marca del Partido de los Trabajadores desde que asumió el poder en 2003 con Luiz Lula da Silva y continúa hoy con Dilma Rousseff.

La diferencia de Brasil con otras naciones americanas, incluido Estados Unidos, precursor de las acciones afirmativas, es que en Brasil los negros no son minoría, sino al contrario. Los afrodescendientes corresponden al 51% de la población, de acuerdo al Censo 2010 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
A pesar de ello, Brasil fue el último país de Occidente en abolir oficialmente la esclavitud, en 1888. Los indígenas, en cambio, representan menos del 2%.

Esta pesada carga histórica que condenó a la pobreza a la mayoría negra se reflejaba en las universidades: el color que predominaba en la sala de clase fue históricamente el blanco, pero con las leyes afirmativas la diversidad de las calles comenzó a apreciarse, lentamente, en los claustros. Brasil es el segundo país con más negros del mundo, después de Nigeria.

La ley de cupos raciales y sociales, como se la conoce en Brasil, apenas fue sancionada el 29 de agosto de 2012 por la presidenta Dilma Rousseff y ratificada por el Supremo Tribunal Federal, enfrentando la resistencia de los sectores de la derecha y de la mayoría de los medios de comunicación, que alertaban sobre una tesis fallida: decían que la calidad iba a descender si se reparaba el daño histórico. Desde que Lula asumió en 2003, se implementaron en las universidades federales, que dependen del gobierno central, cupos obligatorios del 20% para los negros.

Al mismo tiempo se crearon desde 2003 hasta 2015 casi 2 millones de becas en las universidades privadas a cambio de las deudas impositivas que tenían con el Estado. El 51% de estas becas fueron para jóvenes afrodescendientes. El impulsor de estas políticas fue el actual alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, cuando fue ministro de Educación de Lula (2003-2010).

Según informó a EL TELÉGRAFO un portavoz del gobierno de la presidenta Rousseff, en tres años de vigor de la ley que instituyó cupos raciales (negros e indígenas) y sociales (blancos pobres estudiantes de escuelas públicas), 150.000 estudiantes negros fueron beneficiados por la política afirmativa. El objetivo es que para 2017 el 50% de los estudiantes en las universidades sean beneficiados con las acciones afirmativas, tal como indica la ley.

La presidenta Rousseff también sancionó una ley que obliga a todos los organismos públicos a tener un piso del 20% de funcionarios negros, mulatos o indígenas, es decir, la parte más pobre de la pirámide económica.

Uno de los mejores ejemplos es la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ): Allí, en 1997 los afrodescendientes eran el 4% del alumnado, mientras que en 2014 representaron el 20%.

Si bien esta política de cuotas en Brasil ha funcionado y gracias a esta cientos de pobladores afros han accedido a la educación superior, hay voces en contra de la iniciativa.

Incluso activistas afros o negros, como ellos prefieren llamarse, se han declarado contrarios a las cuotas para negros ya que las consideran una forma sutil de mantener la separación entre ellos y los blancos y de perpetuar la discriminación a causa del color de la piel.

La ministra de la Igualdad Racial, Luiza Bairros, ha negado estas críticas y en varias oportunidades ha mencionado que las becas por cuotas constituyen “un elemento central en la lucha por la promoción de la igualdad en Brasil”. En julio de 2013 Rousseff recibió a decenas de agrupaciones de afros, quienes entregaron sus propuestas y también críticas para mejorar la educación en Brasil. (I)

Datos

En Ecuador la Ley Orgánica de Educación Superior logró consolidar la entrega de becas a grupos prioritarios, tanto en universidades públicas como privadas.

Cada institución superior particular en el país debe entregar al menos el 10% en becas a grupos históricamente excluidos y que conserven puntaje de excelencia. También se incluye a indígenas y afroecuatorianos.

Por ejemplo, las universidades Politécnica Salesiana, UTE, Metropolitana, UDLA, San Gregorio de Portoviejo, SEK y Santiago de Guayaquil aplican las becas por ‘Política de Cuotas’ establecida por la Senescyt.

De los becados en el sistema superior ecuatoriano, el 52% corresponde a mujeres y el 48% a hombres. Alrededor del 17% de alumnos proviene de estratos que reciben el Bono de Desarrollo Humano (BDH).

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