La adopción se planta ante la venta ilegal de animales en Guayaquil

- 14 de septiembre de 2018 - 15:50
La Casa Refugio MK es liderada por Karina Murillo y su hija María de los Ángeles Cisneros. En este espacio hay 40 gatos y 19 perros.
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Cuando Andrés (nombre protegido) pensó en el regalo ideal para el cumpleaños de su hijo, no dudó en obsequiarle un perro. El anhelo de este padre era regalarle uno de "raza", específicamente un lobo siberiano, pero su presupuesto no le alcanzaba para comprarlo en una tienda de animales. Así que decidió ir al sector de la Bahía, centro de Guayaquil.

Andrés compró un cachorro en la calle, pero murió a los dos días. El diagnóstico fue parvovirosis, una infección que afecta a los animales recién nacidos y que se caracteriza por vómitos, diarreas y deshidratación.

Este tipo de casos motivan el rechazo de agrupaciones que luchan por los derechos de los animales. Los llamados "vendeperros" desarrollan una actividad que, según estos grupos, exponen a cachorros a altas temperaturas, que duerman en cartones, carros o mochilas.

"Pegan sus orejas con 'brujita' (pegamento, ndlr) para que así estén paraditas y tenga apariencia de lobo. Otros, en cambio, los peinan muchas veces para que parezca French Poodle", denuncian testigos que trabajan en la Bahía y que pidieron no ser identificados en este reportaje.

Virginia Portilla, representante de la oficina para los Estudios de la Relación entre Animales y Humanos (ERAH), lamentó que los municipios del país no controlen y sancionen la venta de animales en la calle.

"Hay cuadras de animales hacinados, maltratados, hay actos de canibalismos, animales enfermos, que están en sus propias heces", repudió la activista.

La representante de ERAH recordó que en Ecuador no existe una ley de protección animal en específico, aunque en diciembre de 2016 se aprobó el Código Orgánico del Ambiente (COA).

Esta norma ambiental establece la forma como se debe tratar la fauna urbana (perros, gatos, conejos o animales que estén en condición doméstico). Sin embargo, dice Portilla, "aún sigue habiendo animales abandonados y maltratados".

ERAH hizo una encuesta en 2017 para con los resultados promover la adopción, pero las cifras mostraron una realidad poco alentadora.

Mónica Chonillo, responsable del área de denuncias de la Fundación Trato Ético a los Animales (TEA), indicó que desde 2010 trabajan en la lucha contra la venta ilegal de cachorros en la Bahía, pero confesó que los éxitos han sido mínimos.

Para los grupos defensores de animales la ruta es bastante clara: Además de la incautación de animales debe haber sanción para el vendedor.

"El Municipio siempre ha tenido una serie de pretextos para no abordar esta problemática, nosotros hemos insistido en la elaboración de operativos, y hasta le hemos dicho a ellos como los deben de hacer para que no fracasen", asegura Chonillo.

Desde el cabildo niegan la afirmación de los grupos defensores de animales. Shirley Moreno, del Departamento de Bienestar Animal del Municipio, explicó que los "perros decomisados son entregados a los veterinarios, les dan tratamiento médico y nosotros los damos en adopción".

Un lugar para los rescatados

Aunque Guayaquil no cuenta con un albergue oficial para animales abandonados, varias fundaciones se encargan de buscar un hogar adoptivo para mascotas.

Una de ellas es la Casa Refugio MK, liderado por Karina Murillo y su hija María de los Ángeles Cisneros. En este espacio hay 40 gatos y 19 perros. La mayoría son abandonados y encontrados con heridas; otros han sido rescatados de hogares donde los maltrataban.

En Guayaquil hay una docena de fundaciones a las que se puede ayudar económicamente para el cuidado de animales. Además realizan ferias mensuales para la adopción de mascotas.

Hay que recordar que cuando se decide adoptar una mascota hay que llenar una solicitud con sus datos personales. Es posible que los activistas vayan hasta su casa para confirmar lo que escribió en la solicitud. (I)

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