Adolescentes indígenas trabajan por la igualdad

- 15 de marzo de 2019 - 00:00
Las adolescentes indígenas ahora aspiran a tomar las riendas de su vida, para lo cual se capacitan. Ellas desean liderar grupos y salir adelante.
Foto: Silvia Osorio / EL TELÉGRAFO

Plan Internacional y el movimiento “Por ser niña” impulsan a las mujeres de esta población para que se fijen metas y propongan políticas públicas.

Plan Internacional, una Organización No Gubernamental (ONG), se concentra en elevar los niveles de preparación de las adolescentes indígenas en temas clave, como autoestima, emprendimiento, prevención de violencia de género, salud sexual y reproductiva.

Según Vinicio Cifuentes, integrante de Plan Internacional, estas capacitaciones son necesarias para que las jóvenes puedan tomar la batuta de sus vidas.

Actualmente la escuela de liderazgo está en la parroquia rural Zumbahua en el cantón Pujilí (Cotopaxi).

La idea de trabajar con estas escuelas en Zumbahua es  que es una zona indígena en la que existe la necesidad de educar. Las chicas pertenecen a las zonas Michala, Yanashpa, entre otras.

Las clases se dictan en las instalaciones de la Junta Parroquial de Zumbahua, para ello Plan Internacional tiene un convenio con el GAD.

Treinta adolescentes están en la escuela de liderazgo desde noviembre de 2018. “Lo que buscamos es que las adolescentes sean parte del movimiento ‘Por ser niña’”.

Este movimiento busca que más de 100 millones de niñas y adolescentes a nivel mundial se integren para luchar por la igualdad, generando políticas públicas.

La escuela de liderazgo tiene una duración de cuatro meses; son 12 talleres interactivos, “esto va para largo”.

La idea es que las personas que asistan integren a otras jóvenes.

En el cantón Latacunga hay dos escuelas de liderazgo,  se formaron clubes integrados de 30 a 50 personas; aproximadamente 400 jóvenes forman parte del movimiento.

La meta es que al finalizar el año más de 1.000 adolescentes y niños integren las escuelas, clubes y se adhieran al movimiento mundial “Por ser niña”, en Cotopaxi.

Érika Ayala, tiene 18 años, es participante de la escuela de liderazgo y trabaja en un centro infantil en la comunidad. Ella aspira a llegar a la universidad; está convencida de que no existen limitaciones por ser mujer indígena.

A la par quiere obtener más conocimientos, para un día ser una lideresa de su comunidad y ayudar al resto de mujeres a protagonizar sus propias vidas.

“Antes a lo máximo que aspirábamos era a ser secretarias, ahora nuestras metas son ser presidentas y que este cambio sea para bien; las mujeres somos más conciliadoras”. (I)  

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